NBA | NETS 122 - MAGIC 115

Show de James Harden con los Nets: triple-doble y 74 puntos con Durant

Magníficas sensaciones, sin haber entrenador todavía con sus nuevos compañeros, de Harden en su estreno con los Nets. "Vamos a dar miedo", dijo del nuevo big three de su equipo.

Ya durante el calentamiento de Brooklyn Nets antes de enfrentarse a Orlando Magic, la redes sociales echaban humo: James Harden no solo parecía feliz sino que incluso estaba, de pronto, más delgado. Más joven, más fino y en la forma física del MVP de 2018. Cosas. El traspaso (una secuencia de dos en realidad) con Houston Rockets, Cleveland Cavaliers e Indiana Pacers no se había completado oficialmente hasta horas antes y Harden, claro, ni siquiera había entrenado con sus nuevos compañeros. Pero se puso su nueva camiseta (una distinta a la de los Rockets por primera vez en más de 8 años) y con el azul cielo del uniforme alternativo de los Nets descargó 32 puntos, 12 rebotes y 14 asistencias. También 4 robos y también 9 pérdidas. Anotó 8 de sus 18 tiros con un 3/10 en triples y un 13/15 en tiros libres.

Y los Nets ganaron, claro (122-115). Pero sufrieron ante unos Magic muy castigados por las lesiones, que acumulan cinco derrotas seguidas y que empujaron con los puntos de Terrence Ross (23) y un partidazo espectacular (del que no hablará nadie) de Nikola Vucevic: 34 puntos, 10 rebotes, 7 asistencias, 5 robos, 6/12 en triples. La historia, en todo caso, estaba en el otro lado de la cancha, en el primer partido juntos de Kevin Durant (acabó con 42 puntos y su media de la temporada está ya en 30,7) y James Harden desde que cerraron con derrota las Finales de 2012, todavía con Oklahoma City Thunder. Nunca en OKC, por cierto, anotaron 74 puntos en el mismo partido.

Mirando de reojo lo que se comentaba durante el partido parecía que no era poca la gente que necesitaba que le recordaran lo bueno que puede llegar a ser Harden. Lo fácil que saca tiros libres o lo bien que distribuye el juego. Sus primeros puntos fueron unos tiros libres casi al final del primer cuarto. En el segundo metió una bandeja y entró en calor: 11 puntos en el tercer parcial y el primer triple-doble con más de 30 de un jugador en su estreno con un nuevo equipo. De sus pases salió un 14/19 de sus compañeros con un, ojo, 6/6 de Kevin Durant, que parecía frotarse las manos. Joe Harris también: el francotirador acabó con 17 puntos y 4 triples. Va a vivir a partir de ahora en una situación ideal, casi siempre solo, en un ataque que puede ser históricamente productivo y al que todavía le falta Kyrie Irving. Steve Nash, el encargado de ordenar esta nueva y lujosa casa, aseguró que está a punto de volver (lleva seis partidos fuera por asuntos personales) y que quiere que el regreso sea suave y con una buena preparación, sin forzar para dejar cuanto antes la primera foto del big three. Durant, por cierto, dejó claro tras el partido que Harden es el base natural del equipo, así que seguramente Kyrie tendrá tarea de adaptación.

Se habrá notado por mi juego y por mi sonrisa”, dijo Harden cuando le preguntaron tras el partido si estaba feliz. Su lenguaje corporal ha cambiado radicalmente, después de tener que ensuciar su imagen todo lo necesario para que los Rockets se vieran obligados a acelerar su traspaso. Con cara de el fin justifica los medios (esto es un negocio y todo lo demás) aseguró que van "a dar miedo” en cuanto regrese Kyrie y el nuevo big three salte a la pista. Los Magic, en un momento muy delicado, dieron guerra a unos Nets obviamente condicionados por las circunstancias especiales del partido y la aparición de un nuevo compañero de presencia masiva. Harden metió un triple marca de la casa casi al final del tercer cuarto y su equipo tomó un mando (84-83) que ya no cedió en el último parcial aunque la cosa estaba muy en el aire (110-107) a menos de cuatro minutos del final. Bruce Brown, ni Harden ni Durant, metió el triple que abrió la brecha definitiva (117-107) pero entre los dos astros pusieron firma o asistencias en 107 de los 122 puntos de su equipo. Y falta Kyrie Irving. Vienen emociones fuertes en Brooklyn.