NBA

¿Por qué los Knicks se han hecho con Llull, Hervelle y Ante Tomic?

El entramado de los derechos NBA ha hecho que los tres, que jugaron juntos en el Real Madrid, tengan ahora su teórico futuro en Estados Unidos en las manos de New York Knicks.

¿Por qué los Knicks se han hecho con Llull, Hervelle y Ante Tomic?
Andreu Dalmau EFE

Houston Rockets afronta un cambio de era: con las dos estrellas, Russelll Westbrook y sobre todo James Harden, enfurruñadas y pidiendo cambiar de aires, la franquicia texana, una de las mejores de la NBA en los últimos años, apunta a un fin de ciclo que en parte ya es un hecho. No siguen ni el entrenador Mike D’Antoni ni Daryl Morey, el general manager que dio identidad a un equipo revolucionario por su obsesión con la eficiencia ofensiva y el tiro de tres. Morey fue también el ejecutivo que soñaba con llevar a Sergio Llull a Houston. Sin él, parece que los Rockets ya ni se plantean contar con el menorquín, que en todo caso siempre ha optado por la continuidad en el Real Madrid y que tiene ahora 33 años.

Si Llull, cosa muy, muy poco probable, intentara el salto a la NBA a estas alturas, ya no lo haría en Houston sino en la Gran Manzana. New York Knicks se hizo con sus derechos, junto a los de Tadija Dragicevic (que no juega desde 2019) y los de Axel Hervelle, un ex del Real Madrid que tiene 40 años. Eran parte del acuerdo de sign and trade con Houston (renovar a un jugador y traspasarlo a otro equipo) para enviar a Austin Rivers a los Knicks. Los Rockets, que así reciben algo a cambio del base, se quedan con los derechos del ucraniano Issuf Sanon (21 años, juega en el Dnipro) y generan una trade exception, la posibilidad de hacerse vía traspaso con un jugador con un determinado sueldo y sin dar nada a cambio.

Una noticia curiosa para los aficionados menos adeptos a la NBA, que hace unos días también vieron de forma divertida como los mismos Knicks se hacían con los derechos de Ante Tomic, que estaban en poder de Utah Jazz. Era letra pequeña del traspaso en el que los Knicks se hicieron con el pick 23 del último draft y los Jazz con los números 27 y 38.

Para entender por qué suceden estas cosas con jugadores que no han ido a la NBA, que muchas veces no van a hacerlo o que directamente están retirados, hay que saber que en la Liga estadounidense, y como norma general, no se puede hacer un traspaso en el que una de las partes no dé algo a cambio. Cada franquicia que hace una operación con otra (sea directamente entre dos o con varias implicadas) tiene que dar un jugador o varios jugadores, rondas de draft, dinero en efecto… o derechos de jugadores. A veces, algunos equipos, si tienen margen salarial para hacerlo, reciben contratos que entran en sus cuentan y no tienen necesidad de dar nada importante a cambio. Estos derechos sobre jugadores se convierten así en la forma perfecta de enmascarar una operación en la que una parte no da nada de valor. Más allá de los jugadores, las rondas de draft tienen un valor decreciente y son moneda barata ya en números bajos de la segunda ronda. Pero aún así tienen mayor consideración que el dinero en efectivo o, sobre todo, derechos de jugadores que ni están ni son esperados ya en la NBA. Por eso en los últimos días se han movido los de Tomic, Hervelle y Sergio Llull.

Los derechos sobre los jugadores devienen de las elecciones en el draft. No todos los jugadores elegidos saltan inmediatamente a la NBA. Sí lo suelen hacer casi todos los de primera ronda (especialmente los del top 20) pero los demás (hay sesenta jugadores elegidos, treinta en primera ronda y otros treinta en segunda) pueden retrasar su paso a la gran Liga. Esto es especialmente habitual en jóvenes jugadores europeos que las franquicias draftean para tener bajo su manto y los dejan madurando en Europa (un proceso conocido coloquialmente como draft and stash). En el momento que una franquicia draftea a un jugador, se hace con sus derechos en la NBA al margen de que ese jugador pase a jugar ya en ese equipo o no. Cuando esos jugadores acaban por no ir jamás a Estados Unidos, las franquicias optan muchas veces por retener esos derechos sobre ellos para, como acabamos de explicar, utilizarlos como moneda de cambio en traspasos y operaciones con otras franquicias. Ese ha sido el caso ahora con Llull (drafteado con el número 34 en 2009), Tomic (44 en 2008) y Hervelle (52 en 2005). Si un jugador decide dar el salto a la NBA y hay una franquicia con sus derechos, tiene que jugar en ella y no puede elegir otro destino.