NBA

De Pau a Marc: la dinastía de los Gasol vuelve a los Lakers

Marc Gasol ficha por los Lakers, la franquicia por la que fue drafteado en 2007 y en la que su hermano conquistó, junto a Kobe Bryant, los anillos de 2009 y 2010.

Marc Gasol y Pau Gaso, durante el All Star de la NBA 2015
Jim McIsaac Getty Images

El 1 de febrero de 2008, Pau Gasol era traspasado a Los Angeles Lakers a cambio del malogrado Kwame Brown, el rookie Javaris Crittenton, Aaron McKie, dos primeras rondas del draft de 2008 y 2010... y los derechos de Marc. Se plantaba pues, la primera piedra en el camino de la dinastía de los Gasol, iniciada por Pau casi siete años antes de dicho traspaso y continuada por su hermano, que debutó en la NBA el 29 de octubre de 2008, enfundado con la camiseta de Memphis Grizzlies. Antes, en 2007, había sido seleccionado en el draft, concretamente en el puesto 48 de la segunda ronda, siendo uno de esos robos que no aparece en las quinielas pero hacen una fantástica carrera que hoy cuenta, entre otras cosas, con un anillo de campeón. Y todo empezó con un movimiento que llevaba al pívot catalán a su segundo hogar, la ciudad de Memphis, a la que había llegado en 2001, junto al resto de la familia Gasol, para apoyar a su hermano y convertirse en una estrella del instituto Lausanne Collegiate School, donde fue líder en puntos y rebotes durante dos temporadas consecutivas antes de regresar a Barcelona, siguiendo, una vez más, los pasos de Pau.

Han pasado más de 12 años de dicho traspaso y las cosas han cambiado. El mayor de los Gasol es una leyenda de la NBA que lleva más de un año sin jugar y está más cerca que nunca de la retirada, aunque sigue recuperándose de sus lesiones y con intención de despedirse en los Juegos Olímpicos de Tokio. Marc cuenta con 35 años y busca su última gran aventura en la mejor Liga del mundo; es un veterano consolidado, Mejor Defensor en 2013 y una pieza clave en los Grizzlies del Grit and Grind, esos que emergieron del traspaso en el que Pau recaló en Los Angeles, acabando con una era, la del hermano mayor, que dio a la franquicia sus primeros tres años en playoffs y que fue superada por la siguiente, la del pequeño, que lideró una de las defensas más temibles del baloncesto moderno y consiguieron hitos otrora inalcanzables para un mercado tan pequeño. Entre ellos, la serie de 2011 ante unos Spurs de 61 victorias que cayeron ante el octavo siendo primeros de Conferencia, algo que ocurría tan solo por tercera vez en la historia. Los texanos se tomaron su venganza en 2013, cuando endosaron a sus rivales un 4-0 en las finales del Oeste, el mejor resultado de la historia del equipo de Tennessee.

Y antes de que los Grizzlies se convirtieran en un equipo aspirante capaz de ganar a cualquier rival, Pau tocó la gloria en Los Angeles. Tras un primer año en el que cayeron en las Finales contra los Celtics, el apodo de Gasoft le persiguió incluso después de la redención, labrada en 2010, ante ese mismo equipo que le torturó durante dos años. En el séptimo partido de las Finales de ese año se consagró como uno de los mejores jugadores del momento, alcanzó los 19 puntos y los 18 rebotes y se comió a Kevin Garnett, al que dejó en tres míseros rechaces. Fue la joya de la corona del español, que se quitaba la espina clavada y acababa con el sainete de blando para saborear un triunfo que le dejó con un sabor de boca incluso mejor que el de 2009, cuando ganó su primer anillo ante los Magic. Fue allí donde Pau, en medio de la parafernalia hollywoodense, donde vio de cerca (y tan cerca) a Jack Nicholson o se codeó con dos de las figuras más legendarias de la historia del deporte: Kobe Bryant y Phil Jackson. Sus años en Los Angeles, empañados luego por constantes rumores de traspaso, fueron los mejores de su carrera, y en esos veranos fue en los que disputó dos finales olímpicas junto a su hermano Marc, y ante su compañero de equipo y rival en los Juegos, Kobe Bryant. En ambas ocasiones Estados Unidos se hizo con la victoria, pero los españoles se ganaron el respeto de esa cuarta y quinta versión del Dream Team, plagada de estrellas, que tuvo que emplearse a fondo para llevarse el oro.

El mismo Marc que compartió con Pau y se movió ligeramente a su sombra en sus primeros pasos en la NBA, se hizo su propio nombre y acabó siendo una de las piezas más valoradas de la competición. En el mercado de febrero de 2019 salía de Memphis, consolidado como uno de los mejores defensores de su generación y con un vínculo con la ciudad que mantiene hoy en la distancia. Allí donde su hermano empezó a triunfar, jugó sus primeros playoffs y llegó a ser All Star, Marc se convirtió en una auténtica referencia, en la personificación de un estilo que, junto a Mike Conley, Zach Randolph o Tony Allen, conectó con una ciudad que vivió su etapa más gloriosa esos años. Inmediatamente después de su salida se anunció que su camiseta sería retirada, y tras la misma conquistó el ansiado anillo en los Raptors, siendo junto a Ibaka el segundo español que ganaba semejante premio. Detrás de Pau, claro.

Más de 12 años después de su selección en el draft o de ese traspaso que acabó con sus derechos en los Grizzlies, se cierra el círculo. Con Pau mirando de reojo a la franquicia con la que triunfó, Marc aterriza en la tierra del glamour y de las oportunidades, de la farándula y las estrellas, esas que el Doctor Buss quería tener en pista a base de coleccionarlas en unas gradas hoy vacías. Marc llega a la franquicia de los 17 anillos, al epicentro del mundo, como un pívot en el equipo de los pívots, esos que han escrito las páginas de la NBA con Geroeg Mikan, Wilt Charmberlain, Kareem Abdul-Jabbar o Shaquille O'Neal a la cabeza. Compartirá equipo con LeBron como Pau lo hizo antaño con Kobe y acompañará a los angelinos a la defensa del título. Marc Gasol protagoniza uno de los bombazos del mercado y una de las historia de esta agencia libre firmando por uno de los mejores equipos de siempre. Y, con 35 años, inicia una nueva aventura, igual que hizo su hermano tiempo atrás. Empieza el tiempo de Marc en Los Angeles. Se repite la historia. Y se cierra el círculo.