NBA | FINALES 2020

Avery Bradley, el gran olvidado del nuevo Anillo de los Lakers

El jugador que decidió no acudir a la burbuja de Florida en la que los Lakers lograron su 17º campeonato valora si aceptar o no el anillo de la NBA.

Avery Bradley
Chris Elise GETTY IMAGES

El triunfo de los Lakers en Lake Buena Vista, en una burbuja contra el coronavirus en la que la NBA encerró a jugadores de 22 equipos para salir con un campeón de la desgraciada temporada 2019/20, ha tenido muchas buenas caras. Es el 17º título para los angelinos, que igualan en la parte alta del palmarés el hito de su archirrival situado en Boston, es más historia para LeBron James, es otro para Danny Green y el primero para Anthony Davis, es el buen papel de Caruso, Rondo o Caldwell-Pope, pero también hay más caras. A lo mejor no tan sonrientes, a lo mejor algo más alejadas de esa realidad ofrecida en la concentración realizada en Florida desde julio hasta octubre. Hay dos jugadores que formaron parte de la plantilla con un aparente puesto de responsabilidad en la rotación y que fueron cortados antes de que se reanudara la temporada: el pívot DeMarcus Cousins, que se volvió a lesionar, y el escolta Troy Daniels, tirador experto. El que sí tenía un sitio reservado en los momentos importantes y tampoco fue, siendo el verdadero ausente del camino hacia el campeonato, era Avery Bradley

Bradley era el base con más posibilidades de ser titular en el equipo de Vogel. Además, compartiendo con el entrenador la pasión por la defensa que además ya imprimían sus competidores por el puesto (Rondo y Caruso) pero con acreditada calidad a la hora de ir al ataque. Era otra amenaza desde la zona exterior en caso de que LeBron o Davis tuvieran que soltar el balón si veían una opción mejor. Se había construido la estructura del equipo pensando en él como principal herramienta en el '1', pero no fue necesario para ganar el campeonato. 

Bradley había jugado 49 partidos, 44 de ellos haciéndolo en la alineación inicial, promediando 8'6 puntos, 2'3 rebotes y 1'3 asistencias en 24,2 minutos. Estaba en un 36% de acierto en los triples y podía abarcar a bases, escolta e incluso aleros bajos (por ejemplo, como el rival de los Lakers en las Finales: Jimmy Butler) a la hora de defender. La página oficial de la NBA arroja un dato que le daba la ventaja frente a otros 'guards' de la liga norteamericana: rozaba el top-5 de un mayor porcentaje de acierto a la hora de defender tiros de un rival (sólo entraban un 40,6% de los lanzamientos ejecutados frente a él). 

El apagón de Avery Bradley se remonta a los últimos días de junio. Los jugadores tuvieron que pasar los exámenes médicos en esas fechas, metiéndose ya en la cuarentena de dos semanas para entrar el 7 de julio en la burbuja del ESPN World Wide Of Sports Complex y continuar la temporada de la NBA. El escenario era complicado, con algunos jugadores pensándoselo mucho. Trevor Ariza, DeAndre Jordan o Willie Cauley-Stein fueron algunos de los que optaron por quedarse fuera de la reanudación por diversas razones. Bradley fue otro. En el caso del de los Lakers su negativa se decidió gracias a dos ramas. Por una parte, la versión oficial que él ofreció: asuntos personales que se traducían en que uno de sus hijos, Liam, tiene un historial de enfermedades respiratorias que hacía complicado que pudiera acompañar a su padre dentro de la burbuja cuando fuera posible. Por otra parte, algo también a recalcar: él era uno de los jugadores que presionaron a los demás para que se boicoteara el experimento de la burbuja para seguir luchando en las calles por la justicia racial, enarbolando la idea de que volver a las pistas le quitaría foco mediático a los problemas de la comunidad negra a lo largo y ancho de Estados Unidos. Sin entrar en qué cantidad ha jugado cada parte, ambas supusieron un óbice para que Avery buscara el título que hasta ahora se le había resistido. 

A los jugadores como él no les correspondería el Anillo NBA si no es porque la franquicia se lo pueda ofrecer por los servicios prestados. Ya ha ocurrido en otros muchos casos, sobre todo con jugadores que acaban en otros equipos. Rob Pelinka ya ha anunciado que le prepararán uno. "Juegas toda tu carrera por ganar un campeonato. Saber que estás tan cerca pero que has sido parte de ello es, aunque no estuviera allí, un sentimiento espectacular", declaró tras la victoria de sus Lakers en Orlando. El jugador no ha dicho aún si lo aceptará o no. 

Avery Bradley, de 29 años y férreas convicciones transmitidas por su padre militar, es una de las grandes historias, curiosamente, del gran rival de los Lakers, los Celtics, durante la última década. Fue escogido en 2010, con el equipo del trío Garnett-Pierce-Allen muriendo en la Conferencia Este ya dominada por LeBron James, y uno de los mejor valorados en una etapa en la que se intentó reconstruir esos años de Rivers, de indudable triunfo. Siete años aguantó en Boston. La coincidencia no acaba ahí: la temporada anterior a la de la victoria la pasó en los Clippers, el que se supone que ahora es el gran obstáculo de los Lakers. Del equipo secundario de Los Ángeles se marchó, al igual que de Boston en 2017, para hacer hueco a una estrella más brillante (Hayward, en Boston; Leonard y George, en L.A.) que él. La llegada de Frank Vogel y la implantación de un modelo que acabó siendo, como él admitió en plenas Finales, una obra maestra defensiva le abrió las puertas de nuevo a ser importante en un equipo con claras aspiraciones al título, pero las circunstancias tan perras de este 2020 le apartaron de la lucha por ganar la NBA. Y ya la tiene en sus manos.