NBA | FINALES 2020

De profesión, campeón: Green, tres anillos con tres equipos

Descubrimiento de Popovich, Green ha ganado su tercer anillo con los Lakers. Y, a pesar de su pérdida de acierto en el tiro, ha vuelto a ser un seguro.

Danny Green, durante un partido de la NBA de Los Angeles Lakers
Elsa Getty Images

Hay una especie de jugadores, muy amplia en cuanto a características propias, pero casi inexistente desde el punto de vista numérico, que hacen gana de una cualidad tan extraña como extraordinaria, moviéndose siempre en esa fina línea que separa la oportunidad del oportunismo. Sería casi una injusticia meter a Danny Green dentro de una lista que incluye a Steve Kerr, John Salley o, quizá, un Derek Fisher que solo ganó con un equipo pero que siempre estuvo en faena (finales del Oeste en 2007 con los Jazz, Finales en 2012 con los Thunder). Y que tiene como capitán general a Robert Horry, ese ser que suma los mismos anillos que Larry Bird y LeBron James de forma combinada (por poner un ejemplo), más de los que suma la fusión entre Kawhi y Durant (otro ejemplo) o una cifra por encima de la de Shaq, Kobe, Duncan y, claro, Michael Jordan. Y sin haber perdido unas solas Finales, ese argumento tan irrisorio como indestructible dentro de los haters (pocos) y aficionados (innumerables) que His Airness maneja bajo alargada sombra. De hecho, más anillos que Horry solo tienen esos Celtics de Bill Russell, tan históricos como prehistóricos, que manejaron la competición como nadie lo ha hecho jamás. Con la única diferencia de que Bill Russell es la cara de la mejor Liga del mundo y que Horry nada puede hacer en cuanto a talento o legado cuando se le compara con él o cualquiera de los nombres mencionados.

Es posible que Danny Green tenga más talento de la que han poseído algunos de los nombres de esa lista, pero sus números y protagonismo siempre han tenido un límite que nos permite incluirle en la misma. Solo ha pasado tres veces de los 10 puntos por partido, nunca ha pasado de los 11,7, jamás ha superado la barrera de los 30 minutos por noche y ha brillado por la ausencia en los premios individuales, que se reducen a una solitaria nominación para el Segundo Mejor Quinteto Defensivo, allá por 2017. Eso sí, su reputación es clara y rotunda en la Liga: un grandísimo tirador y un excelente defensor de perímetro, es un seguro de vida en playoffs y un hombre clave para los momentos clave del partido. Además, tiene una alta consideración en los vestuarios, siendo uno de los jugadores más respetados y un líder que sabe inspirar a sus compañeros, además de tener una gran ética de trabajo y de ser una fiabilidad neta y completa. Además, Green ayuda en la circulación del balón y ha disputado cuatro Finales de la NBA, si unimos las tres que ha ganado con la que perdió en 2013, con los Spurs. Con más de 145 partidos de playoffs a sus espaldas, ha sido siempre titular y ha disputado los minutos importantes de eliminatorias decisivas con excelentes resultados, forjando una notoriedad muy útil y reclamada por los equipos para jugarse los campeonatos. Y no ha tenido nada que ver con la cultura spur en la que ha desarrollado la mayor parte de su carrera, ya que ha ejercido funciones similares en Raptors y Lakers, con sendos anillos que han pasado de Texas a Canadá y han tenido su triplete en Los Angeles.

Green es una ganga del draft, uno de esos jugadores con los que nadie contaba pero que es un fijo en el quinteto de unas Finales. Elegido en el puesto 46 de la segunda ronda del año 2009, disputó su primera temporada, vida las casualidades, en los Cavs de LeBron. Con apenas 20 partidos y un protagonismo insignificante, fue testigo en primera fila de la eliminación (contra los Celtics) que supuso el inicio esa malograda y polémica The Decision que llevó a LeBron lejos de Ohio. Tras su salida, el proyecto se desmadejó, con Shaq, Iglauskas, el entrenador Mike Brown... todos pusieron rumbo a la clandestinidad o a tierras más fértiles, de las que pudiera germinar un anillo que solo llegó, de los mencionados, para Green. El escolta aterrizó en unos Spurs que se encontraban en esa reconstrucción dentro de la construcción que se iniciaría después de un año atípico, con 61 victorias en regular season pero una eliminación temprana ante unos Grizzlies (el Grit and Grind, con Marc, un supremo Randolph...) históricos. El currículum de Green se reducía a cuatro años en North Carolina y un título de la NCAA en 2009 (siendo titular), un bagaje insuficiente para triunfar en la NBA si no tienes antes en la Universidad un rol mucho mayor que el de un Green que tuvo el mismo que acabaría teniendo en los Spurs. Sin embargo, en la 2010-11 solo disputó 8 partidos y apenas contó para un Popovich que le empezó a promocionar al año siguiente.

Una pieza esencial

Una lesión de Ginóbili a finales de la 2010-11 solo permitió al argentino disputar 34 partidos al año siguiente. Ahí emergió Danny Green, que disputó 66, 38 de ellos como titular, y se fue a los 9,1 puntos por partido y a más de 23 minutos de media, todo ello topes de su carrera. En playoffs disputó 12 de los 14 partidos de titular y se ganó la confianza de un Popovich experto en hacer explotar robos del draft mientras desarrollaba su talento al lado de Kawhi Leonard, un hombre que ya había sido escogido por Pop para coger el relevo de Tim Duncan en una historia que no salió ni remotamente según lo planeado. Curiosidades al margen, Green se estableció en el quinteto titular y Ginóbili quedó relegado a ser el sexto hombre, una posición en la que se sentía extremadamente cómodo y que permitía a Pop dar a la segunda unidad mucha energía y un desarrollo más amplio del juego, actuando el argentino como microondas y distribuidor y cambiando completamente el esquema del partido. El movimiento fue gracias a la solidez de Green en la titularidad, y Ginóbili solo sumó 3 titularidades en los últimos 390 partidos que disputó, desde la 2012-13 hasta su retirada.

Green mejoraba: 10,5, 9,1 y 11,7 puntos en las tres temporadas siguientes, disputando las Finales de 2013 y ganando el anillo al año siguiente. En 2013, se estableció como un jugador de perímetro formidable y alguien esencial en el esquema de Popovich: promedió 14 puntos por partido en las Finales, 18 en los primeros cinco partidos, en los que llevaba un 65,8% en triples que acabó siendo un 55%. En el segundo partido se fue a 5 de 5, el mayor número de triples sin fallo de la historia de las Finales, mientras que en la siguiente se fue a 7 de 9, a uno del récord de Ray Allen en 2010. Green se hundió en los dos últimos partidos (3 y 5 puntos con 2 de 11 en triples) pero ya dejó su sello en la Liga y se convirtió en el jugador con más triples en unas solas Finales de la historia de la NBA, con 25. Ese curso disputó 80 partidos, todos ellos de titular, y repitió al año siguiente con 59 de 69, incluidos todos los playoffs. En 2014, anillo (45% en triples de Green) y primer gran éxito de su carrera, ya consolidado como alguien fundamental en el esquema de Popovich y una amenaza constante desde el exterior, así como un jugador clave en playoffs.

De Raptors a Lakers: los últimos éxitos

Green salió de los Spurs en 2018, dando por finalizada una era que ha acabado oficialmente esta temporada, tras 22 pisando los playoffs, pero que sentimentalmente dejó a la franquicia huérfana y a Popovich nostálgico. El técnico vio como Ginóbili ponía rumbo a la retirada, Parker a los Hornets y Kawhi y su entorno a los Raptors, acabando con el mayor sainete que ha habido en una franquicia modélica en todo pero que todavía no comprende qué paso ni por qué. Danny Green puso rumo a Toronto con Kawhi y se llevó otro anillo al saco, en un año en el que promedió 10,3 puntos, disputó 80 partidos (todos de titular) y lanzó con un 45,5% en triples, récord de su carrera. En playoffs bajó el pistón, pero aún tuvo tiempo de hacer su enésima exhibición desde fuera en las Finales: 18 puntos con 6 de 10 en triples en el tercer partido ante los Warriors. Casi la totalidad del resto del tiempo estuvo involucrado en tareas defensivas claves para Nick Nurse y apoyando a un Kawhi que se puso una corona que parecía que venía a conquistar y que ha acabado perdiendo en un reinado tan fructífero como efímero.

Tras su paso por una franquicia de una cultura tan arraigada como los Spurs, Green decidió muy bien su último movimiento, esperando pacientemente a ver qué hacía Kawhi y marchándose rumbo a los Lakers tras la negativa de su ya ex compañero. El buen ojo para elegir proyectos que en su día tuvo Robert Horry tendría un nuevo capítulo personificado en la figura del escolta, que aterrizaba en el glamour de Los Angeles para volver a ser parte de un equipo ganador. Con LeBron, ese hombre con el que se enfrentó en las Finales de 2013 y 2014, ahora como compañero, Green ha tenido una caída paulatina en el tiro de tres (del 45,5% del último curso ha pasado al 36,7%), que ha sido más acusada en los playoffs (por debajo del 34%) y en las Finales (28,9%), pero ha sido un hombre esencial en el esquema defensivo de Frank Vogel, un seguro constante en los cambios de marca y un hombre fiable para aportar tranquilidad al grupo en los últimos minutos de partido. Al margen, ya se sabe, de esa ofensiva que tan personificada en ese triple del quinto partido de las Finales. Uno que no le va a quitar su anillo por mucho que grupos reducidos se encargaran de proferir aberrantes amenazas que afortunadamente se han quedado en anecdóticas.

Green tiene ahora 33 años y buenos años de baloncesto por delante (si le respetan las lesiones). Con 15 millones pendientes para el próximo curso, fue el que más se aprovechó económicamente del no de Kawhi (cobra más que Rondo, Bradley, KCP, Caruso...) y está parcialmente obligado a cuajar una buena temporada para asegurarse otro contrato más y seguir dando coletazos en una Liga en la que estamos viendo carreras muy largas a buen nivel de manera cada vez más habitual (Rondo, Howard y, por supuesto, LeBron, son los ejemplos de los Lakers). De una forma y otra, el neoyorquino ha demostrado sobradamente su valía, ejerciendo sus funciones a la perfección (defensa y tiro) y siendo un líder dentro del vestuario. Viniendo desde abajo, el escolta se ha hecho un hueco en la competición norteamericana y busca poner, quién sabe si podrá, la guinda con un nuevo campeonato. De momento, se va con tres anillos en tres equipos diferentes, algo que sólo han conseguido los ya mencionados Roberty Horry y John Salley... y LeBron, claro. El último de la larga lista de ilustres con los que ha compartido entidad (Popovich, Duncan, Pau, Parker, Ginóbili, Kawhi, Lowry...) y con el que ha conseguido su triplete particular. Ya se sabe: Danny Green, de profesión, campeón.