NBA | FINALES 2020

LeBron no se fía y se acuerda de 2011: "Eso todavía me quema"

"He vivido momentos así. Parece que tienes la inercia y toda la ventaja pero una sola jugada puede cambiar una eliminatoria". El 23 se acordó de la remontada de los Mavs en 2011.

“No estamos satisfechos, solo hemos ganado un partido”, decía LeBron James tras la exhibición de los Lakers para abrir las Finales 2020 de la NBA, un partido que ganaron con mucha holgura pero en el que a LeBron no le gustó cómo acabaron en un último cuarto de minutos de la basura: “Es inaceptable como hemos terminado el partido”. También criticó, sin regalar ni una sonrisa, el inicio de su equipo, que se vio 13 puntos por detrás en el primer cuarto: “Al principio no fuimos físicos, nos dieron en el morro. Luego ya empezamos a jugar como sabemos. Tengo ganas de que nos juntemos y veamos el partido. Tenemos que analizarlo porque podemos jugar mucho mejor todavía”.

LeBron tiene 35 años y está en sus décimas Finales, más que 27 de las 30 franquicias de la NBA. Ha jugado 50 partidos ya en la lucha por el título y promedia en ellos 28,2 puntos, 10,1 rebotes y 7,8 asistencias. En este game 1 superó esas cifras (25+13+9) y avisó después a sus compañeros. No hay lugar para la complacencia: “He vivido momentos así en mi carrera. Partidos de las Finales que ganas, parece que tienes la inercia a favor, toda la ventaja del mundo y todo bajo control… pero una jugada puede cambiar un partido. Una jugada puede cambiar una eliminatoria”. Y, LeBron, claro, se acordó de las Finales de 2011 y del segundo partidos contra Dallas Mavericks cuando el jugaba con la camiseta de su rival ahora, Miami Heat: “Eso me sigue quemando todavía, aún es el día que me escuece. Siempre digo que no hay profesor como la experiencia. Y yo he vivido muchas experiencias”.

2011: LeBron recordó, un aviso a navegantes, las segundas Finales de su carrera, las primeras con Miami Heat después de perder (4-0) las de 2007 con Cleveland Cavaliers. Hasta hoy, curiosamente, la única serie por el título en la que comenzó con victoria: era un 1-8 en primeros partidos de Finales que es 2-8 ahora. Entonces, ganó ese primer duelo pero perdió las Finales (2-4), una serie en la que los Mavericks de Dirk Nowitzki dieron una lección a la primera versión del big three (LeBron, Dwyane Wade, Chris Bosh) de los Heat.

En aquella Final, hace nueve años, los Heat ganaron el primer partido (92-84) y tenían totalmente controlado el segundo: un parcial de 13-2 puso el marcador 88-73 con 7:14 por jugar. Los Heat, que eran locales además, se quedaron sin ideas, y los Mavs completaron una remontada prodigiosa que culminó Nowitzki con un triple y una penetración en los últimos 27 segundos (93-95 final). En esos siete minutos finales, los de Florida solo anotaron cinco puntos, un triple de Mario Chalmers a falta de 24 segundos (para el 93-93) y dos tiros libres de un LeBron que firmó un 0/4 en tiros de campo en ese tramo.

Los Heat ganaron el tercero partido, ya en Dallas, pero perdieron los tres siguientes y el título. Los Mavericks se convirtieron en el primer equipo que con formato 2-3-2 cedía el tercer partido para verse con un 2-1 en contra y acababa ganando el anillo. También el primero desde los Lakers en 1988 que se llevaba unas Finales después de estar dos veces por detrás en el marcador global (1-0 y 2-1 para los Heat). LeBron se llevó una cura de humildad que, siempre lo ha dicho, le hizo mejor jugador. Y ganó los dos siguientes títulos con Miami Heat (2012 y 2013), los dos primeros de una carrera en la que busca el cuarto. De momento tiene un 1-0… pero él sabe que eso, muchas veces, no significa absolutamente nada.