NBA | FINALES 2020

Dion Waiters: de las golosinas de marihuana a luchar por la NBA

En la misma temporada Dion Waiters ha pasado de ser repudiado por uno de los equipos de las Finales a fichar por el otro para intentar ganar.

Dion Waiters
Jesse D. Garrabrant GETTY IMAGES

Aparte de que la gran estrella de las Finales 2020 de la NBA sea LeBron James, que ganó el título con los Heat en dos ocasiones y ahora lo busca con los Lakers, hay otro jugador que ha hecho el mismo trasvase que 'The King' pero en niveles mucho más bajos. Es Dion Waiters y el cambio ha llegado en sólo una temporada, la actual, y de forma estrambótica. Estos dos jugadores ya habían coincidido en los Cavaliers, el otro equipo de James, y de allí Waiters salió tarifando con la marca hecha de chocar con su compañero por no confiar en él. Ahora la posición de James es casi la misma y Waiters llega con el salvavidas en la mano después de un revolcón de lo más loco. 

Esta campaña, la 2019/20, Dion Waiters la empezó en los Heat. Lo hizo del revés. Erik Spoelstra se puso muy serio con él, al igual que con James Johnson (que dejó de entrenar por llegar del verano pasado de peso). El jugador criticó al entrenador tanto delante de las cámaras como en su cuenta de Instagram. Spoelstra apartó a Waiters, que empezó a tomar una actitud iracunda e irracional que desembocó en lo que ocurrió en la noche del 8 al 9 de noviembre, todavía en 2019: en un vuelo de camino a Miami ingirió unas gominolas que llevaban cannabis en su interior, se desmayó y sufrió un ataque de ansiedad cuando volvió en sí. Waiters, que no estaba jugando nada, fue sancionado con diez partidos más (y otros seis por una "insubordinación") sin poder hacerlo. La situación era irreconducible pese a que en enero sí jugó tres encuentros seguidos. Fue traspasado de modo que Jae Crowder, Solomon Hill y Andre Iguodala (que ocupan una posición parecida pero a los que Spoelstra ha utilizado de una u otra forma) llegaran a los Heat y él se fuera a los Grizzlies. En Memphis duró exactamente tres días, también sin pisar la cancha pero arrastrando un contrato por el que la temporada que viene, juegue donde juegue, recibirá 12 millones de dólares adicionales. Había perdido uno en un bonus no ganado por la indisciplina en los Heat y acabó recuperando en el terreno económico; en el deportivo, casi que también. Antes del parón por el coronavirus los Lakers se hallaban buscando un jugador con puntos en las manos y le eligieron a él. 

En los Heat, siempre bajo el paraguas de Spoelstra, parecía haber encontrado un sitio. Tras la etapa de los Cavaliers con LeBron y no cuajar tampoco en los Thunder con Westbrook y Durant, se vio bien acogido en unos Heat ya sin una gran estrella en el equipo pero con un bloque compacto que seguía dando guerra en la Conferencia Este. Waiters fue regular en cuanto a su aportación en la cancha (14 puntos de media), pero con muchas dificultades para sumar apariciones: diversas lesiones le obligaron a jugar sólo 120 de los 246 de sus tres primeras campañas. Su peligrosa deriva puso esta temporada, contando sólo con 28 años de edad, en una posición complicadísima su futuro en la NBA. 

Los Lakers confiaron en él para completar entrenamientos y poder probar su calidad en una rotación ya muy hecha y que admite pocos añadidos más. Con Green y Caldwell-Pope acompañando a LeBron James, con Caruso haciendo el juego entre el base y el escolta si está Rondo y con otro fichaje posterior, el de J.R. Smith (más tirador que él, que es más creador de canastas por toda la pista), tenía complicado ganarse un buen lugar. Y así ha sido. Ha jugado cinco de los quince partidos de los Playoffs 2020, ya en la burbuja de Disney World, promediando 2 puntos por cita. Pero está ahí, en la pelea por el título. 

Si los Lakers se hacen con la victoria, se pondrá el anillo de campeón. Si, por contra, los Heat son los que vencen, también podría recibir un anillo que ponerse en el dedo al haber disputado esta temporada con los floridanos (si la franquicia lo estima oportuno, es su decisión) pese a que la relación acabara saltando por los aires. Coincidencias de una NBA donde buenos y malos siempre se acaban encontrando.