BILBAO BASKET

Rousselle y Brown pregonan la humildad antes de arrancar

"Somos un equipo pequeño que quiere pelear con los grandes", coinciden. El base, un capitán que recoge el testigo de directores como Salgado y Schreiner, es un entrenador en la pista. El norteamericano regresa a la ACB donde se lesionó: Gran Canaria.

Rousselle y Brown pregonan la humildad antes de arrancar
AIOL DIARIO AS

Rousselle se suelta en español y bromea con un gracejo muy característico. Si le cuestionan por si le parece que el Bilbao Basket de esta temporada es un buen equipo, se arranca: "¿Qué voy a decir? ¿qué no?". Risotada general. Y si alguien pregunta a un compañero si echan de menos a Lammers, hace un gesto de '¡qué va!'. Pero es en tono humorístico, ya que todos saben que el pívot reclutado por el Alba de Aíto es insustituible, uno de los artífices de los éxitos de estos dos años. Y, por último, aclara, de nuevo con carcajadas, que no jugó la segunda parte del último amistoso "porque empiezo a estar viejo". 

"Después de la increíble temporada pasada, tenemos que ser humildes y conscientes de que somos un equipo pequeño que quiere pelear con los grandes. "Esa es la mentalidad. Necesitamos saber quiénes somos. El año pasado fue increíble en cuanto a resultados, pero esta es una temporada nueva y debemos ser humildes", recalca el base galo, que ejerce ya de capitán en Miribilla y tras formar pareja en la dirección con Schreiner este año pilotará la nave con un Hakanson de vuelta a la ACB. 

Los 'hombres de negro' arrancarán la competición el sábado en la pista del Herbalife Gran Canaria, justo donde se fracturó un dedo del pie derecho Brown, el único junto con Rigo que permanece desde el ascenso de 2019. Han sido siete meses duros, con el confinamiento por medio y la burbuja de La Fonteta en la que pudo disfrutar de unos segundos testimoniales como premio otorgado por Mumbrú. Asegura que se encuentra cerca de su mejor nivel, aunque en esta pretemporada se le ha visto algo ansioso. "Se da casualidad de volver a retomarlo donde lo dejamos", expone con esperanza. 

Los partidos de preparación se han saldado con una victoria frente al Movistar Estudiantes y cinco derrotas consecutivas, una muy abultada ante el Zaragoza. Los malos resultados no deben hacer dudar sobre un equipo que siempre se ha superado a sí mismo. "Siempre queremos ganar partidos, pero solo es pretemporada y lo más importante no son los resultados. Tenemos seis jugadores nuevos y hay que aprender a jugar juntos. No es fácil jugar perfecto al inicio, pero vamos por el buen camino. Alex (Mumbrú) tiene muchas reglas que hay que aprender", explicó Rousselle, reservado en la segunda parte el último bolo de pretemporada, en Oviedo ante el Obradoiro para más estar fresco el sábado.

El año pasado queda para la historia, con participación en la Copa y la fase final de Valencia. Y ahora encaran el estreno en la Champions. Rousselle admitió que disfrutaron mucho en la cancha, pero incidió en que "eso es el pasado y hay que concentrarse en el presente". Pisar la competición europea les ilusiona especialmente, "es una buena oportunidad para aprender para muchos jugadores que nunca han jugado en Europa".

Brown iguala con Recker como los norteamericanos que más han perdurado en Bilbao:  tres años. Ha aparcado la frustración de estos meses en el dique seco. Pero lo ha ido llevando bien porque recibió el apoyo de una ciudad que ha entrado en su corazón. "Llegué con 23 años con el objetivo de ayudar al Bilbao Basket a recuperar la categoría y, después de conseguirlo, lo que me hace seguir aquí es seguir mejorando con gente que cree en este proyecto", destacó Brown. Rousselle y Brown, los dorsales dos y tres, un número por encima de su posición: el galo es uno y el norteamericano, dos.