NBA | SIXERS 117 - 130 SUNS

7-0 para los Suns de Ricky: el milagro está ya a solo un paso

El equipo de Arizona sacó provecho de las bajas de los Sixers y sigue invicto en la burbuja. Es la primera vez que gana siete partidos seguidos en más de una década. Se la juega el jueves.

Los Suns están 7-0 en la burbuja de Disney World, un dato increíble que habría parecido una locura hace apenas dos semanas. Han ganado todo y han llegado a la foto finish con opciones de jugar el play in y meterse en sus primeros playoffs desde 2010. No ganaban tantos partidos seguidos desde esa misma temporada. De hecho, Devin Booker, su estrella, lleva en Arizona desde 2015 (aunque solo tiene 23 años) y no sabía lo que era sumar cuatro victorias consecutivas antes de llegar a Florida.

Los Suns viven, y se la jugarán contra los Mavericks, el jueves. Necesitan ganar y que los Grizzlies pierdan los partidos que les quedan y los Blazers, al menos uno. Una última bala en un escenario en el que nadie contaba con ellos y para el que han ayudado las circunstancias: en sus dos últimas victorias han jugado contra rivales (Thunder, Sixers) desplumados por las lesiones, las rotaciones, los descansos y la gestión de cara a los playoffs que arrancan el lunes. Esta vez la ventaja de salida era radical. Los Sixers (al final, 117-130) no tenían a los lesionados Ben Simmons y Joel Embiid y dieron descanso a Tobias Harris, Al Horford y Josh Richardson. Las posibilidades de fallar, así, eran mínimas para los Suns. Que, de todas formas, estuvieron muy por debajo del excelente nivel que han tenido hasta ahora en la burbuja. Y flirtearon con el desastre en el día en el que este parecía más improbable. Pero ganaron, por pura inercia y por lo poco que tenía el rival, y llegan vivos a la última batalla.

El partido fue feo, atrancado, sufrido. De muchos errores. Los Suns no daban con el punto bueno, los Sixers aguantaban a base de regalos de un rival en letargo (a pesar de todo lo que se jugaba) y gracias a algunos buenos anotadores de su rotación (Mike Scott, Burks, Robinson: 55 puntos entre los tres) y a la aparición de Neto (22 puntos, 4 asistencias). Entre errores y malos ataques de los Suns, los de Brett Brown se vieron por delante (21-12) en el primer cuarto y fueron aguantando tirones después, haciendo la goma cada vez que apretaba un rival que fue de menos a más, o de muy poco a lo suficiente para ganar. Aún así, se llegó 97-103 a los últimos 9 minutos. Ahí se acabó el fuelle de los Sixers, un proyecto que tirita por las lesiones de Embiid y sobre todo Simmons (más grave), y cuyas opciones de cara a los playoffs se venden ahora mismo a precio de saldo.

Los Suns despertaron a tiempo, tomaron el mando en el segundo tiempo, tardaron en abrir brecha y manejaron finalmente bien el último cuarto. Devin Booker tardó en calentarse y vivió muchos minutos de sus viajes a la línea de personal (11/12) pero acabó con 35 puntos, 9 rebotes y 7 asistencias, brillante en el empujón final del último parcial. Ricky Rubio jugó bien (16 puntos, 5 rebotes, 10 asistencias) y despertó a su equipo en el segundo cuarto conectando con Kaminsky (13 puntos) y un Saric muy importante en el nudo central del partido (18 puntos, 9 rebotes, 4 asistencias). En un mal día en el tiro de Cam Johnson, sobresalió (otra vez) el hiperactivo Mikal Bridges (24 puntos), un jugador que ya es parte integral del prometedor núcleo joven de estos Suns, que van a por todas, están 7-0 en la burbuja y les queda un paso para completar un verdadero milagro. A ver el jueves...