NBA | LOS ANGELES LAKERS

Kuzma, el último superviviente

"Si queremos ganar el anillo, necesitamos que Kuzma sea nuestro tercer mejor jugador", decía LeBron. El alero ha despertado en el peor momento de los Lakers.

Kyle Kuzma, durante un partido de la NBA con Los Angeles Lakers
Jerome Miron USA TODAY Sports

Entre las dudas de los Lakers, se asoma Kyle Kuzma. El alero ha tardado en despertar, pero en la burbuja está desarrollando todo su potencial y empezando a ser el jugador que los angelinos querían cuando le consiguieron tras ser seleccionado en el puesto número 27 del draft del 2017 por los Brooklyn Nets. Los de púrpura y oro se deshicieron entonces de D'Angello Russell y Timofey Mozgov para hacerse con Kuzma y Brook López. La intención era quitarse de en medio al base para hacer hueco a Lonzo Ball, que asumió la titularidad del equipo sin competencia. Hoy, Russell está en los Wolves, y Lonzo en los Pelicans junto a Brandon Ingram y Josh Hart, mientras que Julius Randle y Larry Nance Jr. también han salido de Los Ángeles.

Es Kuzma el único superviviente de esa horda de jugadores jóvenes que tenía que suplir el hueco de Kobe Bryant e iniciar una nueva era. El resto, fueron cayendo poco a poco y esa nueva edad dorada que tanto prometía se ha transformado en la mayor crisis de la historia de la franquicia, que jugará los playoffs por primera vez desde 2013. Y Kuzma, el último superviviente, será el único de sus compañeros de generación que lo vivirá con el equipo. Y el único que está en un equipo contender, por mucho que ahora mismo nade en un mar de dudas de difícil comprensión y no recuerde al equipo que en marzo ganó de forma consecutiva a Pelicans, Sixers, Bucks y Clippers, justo antes de una derrota ante los Nets y un parón que siempre han visto como algo perjudicial para sus intereses.

Desde luego, parece que lo ha sido. La victoria inaugural ante los Clippers fue un mero espejismo. Davis se fue diluyendo poco a poco, LeBron hizo sonar las alarmas con nuevos problemas en la ingle y no ha terminado de arrancar, y los Lakers no meten un triple. De hecho, son el peor equipo de los que est´n en la burbuja en porcentaje de tiros de tres, Danny Green y compañía han dejado de meter tiros liberados, J.R Smith se cayó de la rotación casi antes de empezar, y el microondas Waiters combina ataques bien resueltos con defensas paupérrimas que no ayudan al sistema defensivo de Frank Vogel, uno de los mejores de la competición. Todo esto ha provocado que las dudas empiecen a surgir de cara al anillo, para que el que, todo hay que decirlo, no hay favoritos claros. Ni Clippers ni Bucks convencen, como sí lo hacen unos Raptors que no son favoritos pero bien podrían colarse en la fiesta si tenemos en cuenta la incógnita de jugar series a siete partidos sin ventaja de campo. O los Celtics, que también están rindiendo muy bien. Desde luego, mejor que unos Lakers que, en caso de ganar, les igualarían en anillos.

Ahora mismo, todo eso es una perspectiva lejana, a pesar de que los playoffs empiecen el 17 de agosto. Pero lo que sí está claro, es que entre todo el atolladero en el que se encuentran los Lakers, Kyle Kuzma supone la luz en la oscuridad. Desde luego, no va a ser el factor determinante en una serie de playoffs, pero sí que puede ser el diferencial. Sobre todo para decidir un partido como el de la pasada madrugada, cuando se fue a 25 puntos y endosó el triple ganado ante los Nuggets, a los que dejó tiritando y con solo cuatro centésimas que se fueron por el sumidero. En teoría (y en la práctica) Kuzma no va a ser el hombre clave para ganar el anillo. Pero su presencia y su mejoría en ciertos aspectos del juego pueden ser esenciales para el devenir del equipo. Sobre todo, tal y como está el equipo.

Su lugar en el esquema de juego

"Si queremos ganar el anillo, necesitamos que Kuzma sea nuestro tercer mejor jugador". Son palabras de LeBron James, ese ser omnipotente y omnipresente que está ante su gran oportunidad de ganar otro anillo y encontrar su lugar definitivo en la historia. El Rey lo sabe y por eso ha sido el abanderado de la reanudación, como también es el encargado de liderar a los suyos. Y es consciente, como no puede ser de otra manera, de que Kuzma puede ser importante para la consecución de un campeonato más abierto que nunca y sin un claro favorito. Y sus palabras, muy bien dirigidas, tienen la intención de potenciar el papel que su compañero está teniendo cada vez con más regularidad y asiduidad, sobre todo en los partidos que se han celebrado en la burbuja.

Lo más difícil para Kuzma ha sido encontrar su lugar en el esquema de juego del equipo. Lo que Luke Walton no consiguió parece haberlo hecho Vogel, y, por fin, parece que sabe cuál es su función y cómo desempeñarla. Su polivalencia para jugar indistintamente de alero o ala-pívot parecía una ventaja en un inicio, pero se convirtió en un problema coincidiendo con Brandon Ingram y con el propio LeBron. El cambio de posición de éste último ha liberado espacios para Kuzma, que solo ha sido titular en nueve partidos este año, por los 68 y 37 de los dos últimos cursos. Partir desde el banquillo ha liberado de responsabilidad a Kuzma, que no se encuentra en la posición de ser uno de los jóvenes que lidere el equipo y está más relajado con esa función asumida por Davis y LeBron.

A Kuzma nunca se le va a pedir que meta 30 puntos por partido, pero sí que encuentre una regularidad en la anotación que nunca ha tenido y que ha mejorado en los últimos encuentros. Antes del parón promediaba 12,5 puntos con apenas un 29% en triples, y ahora está en 15,5 con un 44,4%. Ante los Nuggets ha igualado su tercera mejor anotación de la temporada con 25 tantos y una serie de tiro espectacular: 11 de 16, con 3 de 5 en triples, incluido el ganador. A Kuzma se le va a pedir que anote los tiros liberados, que no estorbe a LeBron en la creación y se limite a hacer las cosas correctas y a tener buenas decisiones en el lanzamiento, algo de lo que ya pecó en el pasado. Y que defienda. Sobre todo que defienda. Algo en lo que ha progresado enormemente gracias a las órdenes de Vogel y a la insistencia de LeBron, que siempre exige lo máximo a los suyos.

Ya se vio ante los Clippers antes del parón y se está haciendo evidente ahora. Kuzma ayuda en el rebote, puede defender al poste y ha mejorado en el uno contra uno. Tiene buenas manos, corre cuando tiene que hacerlo y es la tercera referencia ofensiva del equipo con 12,8 tantos por partido (tras Davis y LeBron), llegando a una máxima de 36 ante los Thunder el pasado 11 de enero. Y todo jugando 25 minutos por partido, su mínimo en las últimas dos temporadas. La ausencia de Bradley en Disney va a provocar que tenga más responsabilidades defensivas, y funciona de titular y de suplente (ha salido desde el inicio en dos de los siete partidos celebrados en la burbuja). Contra los Clippers, en el duelo inaugural, se fue a 16+7, con un +12 con él en pista. Ante Denver se ha dio a un +16.

Es pronto para saber si Kuzma seguirá con la regularidad que nunca ha tenido y se convertirá definitivamente en el tercer hombre de estos Lakers, pero sus últimas actuaciones invitan al optimismo. Por mucho que los números varíen, hay que tener en cuenta que juega menos que antes y tiene menos protagonismo en ataque, pero es más efectivo y ha encontrado su sitio en un sistema defensivo ultraexigente como el de Vogel. Con 25 años tiene el mundo a sus pies y toda una prometedora carrera por delante, siendo además el último superviviente de un proyecto que pudo ser y no fue. Y ahora, en su tercer año como profesional, tiene la oportunidad de demostrar todo su potencial y ayudad a los Lakers al lado de El Rey. Desde luego, dentro de las dudas generadas por los angelinos, el buen hacer de Kuzma es una excelente noticia. Su techo todavía no está claro, pero su rol gana importancia y le sitúa como alguien que puede ser, ya veremos, diferencial. De momento, ahí está, destacando. Ahora bien, si los Lakers quieren ganar el anillo, necesitan despertar. Y lo saben.