NBA | PELICANS 113 - 122 SPURS

El acierto de DeRozan y un gris Lonzo Ball evitan el milagro

Los de Gentry se quedaron a las puertas de firmar una remontada que al descanso parecía imposible. Un gran último cuarto de DeRozan sumado a un gris Ball lo evitaron.

El acierto de DeRozan y un gris Lonzo Ball evitan el milagro
Ashley Landis AP

Una final entre candidatos. Así se presentaba el duelo en el que se batían Pelicans y Spurs. Ambos llegaban al encuentro con el subidón emocional de haber ganado su último partido y de mantener intactas sus opciones de pelear como mínimo por el play-in en el Oeste. Los de San Antonio comenzaron tomando el pulso al partido liderados por un Derrick White soberbio en el arranque. La pasividad defensiva de los Pelicans allanó más si cabe el partido en los primeros compases hasta el punto de que apenas transcurrían 3 minutos de partido y los de Popovich ya estaban 11 puntos arriba.

Gentry tuvo que parar el juego y los Pelicans reaccionaron con su momento de mayor brillantez. Un parcial de 11-0, liderados en la anotación por Ingram y Favors, parecía que igualaría las cosas, pero nada más lejos de la realidad fue un puro espejismo. Los de San Antonio acabaron el cuarto con un 13-5 y finalizaron el primer cuarto con 8 puntos de renta. Gran parte de la culpa la tuvo Derrick White y sus 12 puntos, con un 71,4% de acierto en tiros de campo. En los Pelicans no apareció un gris Zion en el arranque, tan sólo 2 puntos y muy desacertado de cara al aro en los pocos minutos que Gentry le daba.

Los 12 minutos previos al descanso fueron los de la reafirmación de la buena dinámica de los de Popovich. El partido se convirtió en un auténtico correcalles y tan sólo los Spurs supieron ponerle un poco de poso al duelo y manejar los tiempos. Al descanso, ya iban 17 arriba en el marcador y White volvía a dejar una nueva exhibición anotadora en la burbuja, faceta que está destapando en Orlando, 16 puntos y un acierto por encima del 66%. En los de Gentry, seguía desaparecido Zion, el cual llegó a acometer hasta un air ball desde la línea de personal, tan sólo el acierto del veterano Redick sostenían un nivel de anotación aceptable.

Sin embargo, los Spurs acabaron el primer tiempo con la mosca detrás de la oreja. Derrick White se marchaba renqueante y los fantasmas de una lesión se presentaron de golpe. El base de Colorado apenas pudo aguantar en el campo poco más de 2 minutos, en los que empeoró de forma sustancial los buenos porcentajes con los que acabó el primer tiempo, y los Pelicans supieron aprovechar ese duro golpe anímico para darle la vuelta al partido. En el momento de la lesión de White, los Spurs iban 20 arriba en el marcador y al finalizar el cuarto ya sólo ganaban por 4.

Más allá de la dinámica de acierto de Zion Williamson, hizo 8 puntos en el cuarto tras anotar 4 tiros consecutivos y acabar el cuarto con 15 en su cuenta, los de Gentry dieron otro aire a su juego, tratando de asegurar sus ataques con posesiones más largas. Redick seguía manteniendo su excelso nivel, pero a él se sumaron jugadores de la primera unidad como Ingram o apariciones fugaces de los suplentes como Hayes o Jackson.

La reacción fue un espejismo. En el último cuarto, se juntaron una serie de ingredientes que evitaron la proeza. El primero de ellos fue la aparición estelar de DeMar DeRozan, terminó el encuentro con 27 puntos de los que 14 los anotó en los últimos 12 puntos. A ello, se le añadió el excesivo egoísmo de Lonzo Ball a la hora de orquestar las jugadas de su equipo, perdió 3 balones en momentos clave y tan sólo anotó un tiro libre en los últimos 12 minutos acabando el partido con un 2 de 10 en tiros de campo y 0 de 4 en triples, así como la obsesiva tendencia de tratar de construir las jugadas alrededor de Zion Williamson.

El pívot acabó anotando 25 puntos en 27 minutos pero no pasó de un discreto 50% en tiros de campo, porcentaje que fue decreciendo en los últimos minutos. Pese a ello, Redick seguía sosteniendo a base de triples la esperanza de una remontada épica pero el acierto final de los de Popovich desde la línea de personal lapidó las últimas esperanzas.

Con este triunfo, los Spurs se quedan a 1 partido de los Grizzlies, octavos tras caer ante los Raptors, e igualados en la novena plaza con los Blazers. Su próximo envite será ante los Rockets el próximo martes. Por su parte, los Pelicans quedan descartados para ser octavos y únicamente un milagro permitiría que los de Alvin Gentry jugasen el play-in. Los de New Orleans quedan a partido y medio del noveno, a falta de que disputen 2 partidos, el primero de ellos ante unos Sacramento Kings sin nada en juego.