EUROLIGA

Larkin era el gran sueño de un Real Madrid obligado a frenar

El club blanco también pensó en Wilbekin. Pero, igual que el Barcelona, reducirá el número de jugadores y el presupuesto y no va a haber dinero para grandes fichajes.

Las implicaciones de la crisis del coronavirus en el baloncesto van mucho más allá de si se reanuda o no la temporada. Los pactos de los clubes con las plantillas y el acuerdo general de la Euroliga con su asociación de jugadores (ELPA), que establece un recorte del 80% del salario si se cancela el curso, son solo temblores previos al terremoto que se avecina y que mantiene al mercado de fichajes paralizado.

El gigante CSKA propone dar ya dar carpetazo a la temporada porque es "más importante preparar la próxima, donde todo está en el aire, que revivir al muerto". Su presidente, Andréi Vatutin, prevé una reducción del presupuesto de al menos un 30%, lo que le llevaría de gestionar más de 40 millones de euros a menos de 30. Para él lo positivo es que los salarios se contraerán: "Con todo el respeto para las estrellas del baloncesto, los contratos no dependen de los ingresos de los clubes ni de las ligas, como en la NBA, sino de la ambición de los dueños". En Moscú han renovado a Hackett y Bolomboy, pero "cualquier otro movimiento está en suspenso". Acaban de perder los 4 millones que aportaba Aeroflot, uno de sus patrocinadores.

"En Europa el salario no depende de los ingresos, al revés que en la NBA"

Andréi Vatutin, presidente del CSKA

Una radiografía precisa de la incertidumbre que se avecina, con caída de patrocinios y el desconocimiento de cuándo se jugará con público, "una de las fuentes de ingresos más significativas". El escenario lo comparten todos los equipos de Europa. El Olympiacos, cuya plantilla solo compite en la Euroliga, pedía un recorte salarial mayor y su director general, Nikos Lepeniotis, valora el momento como "una catástrofe financiera". Eleva la pérdida de ingresos en un 45% o 50% del total. "La prioridad es asegurar que haya un mañana porque la disminución del dinero generado será la norma durante dos o tres años. Hay que recuperar el equilibrio con un plan de acción: Fair Play financiero, límite salarial, política fiscal común…", asegura.

La renovación de Larkin y el futuro del Efes

Un contexto en el que ya hacen planes el Maccabi, el Panathinaikos, el Bayern… y también el líder, el Anadolu Efes turco, que pese al fuerte respaldo de su propietario, la cervecera Efes, filial del grupo Anadolu, un potentísimo conglomerado de empresas, ya trabaja para ejecutar un recorte presupuestario "del 30 al 40%", según su mánager general, Alper Yilmaz, que añade: "Mantendremos el grupo de siete u ocho extranjeros porque la Euroliga es la prioridad". Y ahí encaja la renovación por dos años de Shane Larkin, MVP oficioso de esta Euroliga.

Una apuesta por mantener el núcleo duro a costa de reducir el fondo de armario. Una desescalada que emprenderán el Madrid y el Barcelona después de años de plantillas cada vez más y más amplias que han disparado los presupuestos por encima de los 40 millones. El aumento de partidos y de ingresos no compensa porque hay más jugadores a los que pagar. Los blancos han contado este curso con 16 en el primer equipo y el Barça, con 15, cuando en el primer año de Laso, por ejemplo, hubo 11 más la aportación puntual hasta diciembre de Rudy e Ibaka durante el cierre de la NBA. Los azulgrana ganaron la Euroliga en 2010 con 12 jugadores y Barton (un partido).

Hasta 11 jugadores con contrato

El baloncesto culé ya le ha presentado al club una sustancial rebaja del gasto, no solo salarial, que aún podría ser mayor. Habrá compromisos que no se renovarán para reducir la nómina a 13 jugadores e, incluso, existe la opción (no planteada de momento) de renegociar a la baja. A la disminución de los ingresos se une la dependencia absoluta del fútbol, que, al manejar grandes números por su diversificación de ganancias más allá del contrato de televisión, también sufrirá un mayor castigo (el club prepara un recorte del 25%). El margen de maniobra es escaso, ya que la vinculación con 11 jugadores se extiende más allá de 2020 (11 también el Madrid).

Tomic tenía pie y medio fuera y el Barça quiere que Delaney y Kuric sigan

Pangos, en principio, no continuará y el futuro de Delaney (el base quiere dos o tres años más y puede rescindir en junio la temporada que le queda), Kuric y Tomic (ambos acaban) debe aclararse. El Barça pretende que los dos primeros sigan. El pívot croata y capitán tenía un pie y medio fuera, pero ahora... Pau Ribas, Smits y, sobre todo, Pustovyi han contado poco para Pesic, sin embargo, tienen contrato en vigor.

Larkin, Wilbekin y... Alocén, Thompkins, Reyes y Carroll

El escenario en el Madrid es parecido, dependencia del fútbol y contención en el gasto que dificulta cualquier fichaje de campanillas. De hecho, meses antes de la pandemia, el Real miraba desde la distancia a Larkin y a Wilbekin para reforzar el puesto de base-escolta ante los problemas físicos de Llull y el rendimiento de Laprovittola. Imposibles de alcanzar ya entonces. La mejoría del base argentino, con otro año firmado por más de un millón de euros (lo que complica su salida), eleva las opciones de que se repita el trío en la dirección junto a Campazzo y Llull. La duda no resuelta es si Alocén, fichado hace un año, dará el salto desde Zaragoza. Podría ser.

Los blancos pensaron en Larkin y Wilbekin, pero eran inalcanzables

Antes, los rectores blancos deben resolver los casos de Felipe Reyes (40 años) y de Jaycee Carroll (37). El primero pinta a retirada, aunque la cancelación de la campaña afearía su adiós. Que Carroll siga no se descarta. Tiene una oferta de renovación desde 2019 y no ha decidido. A la espera anda Prepelic, cedido en el Joventut y al que el Real puede ampliarle un año la vinculación hasta el 30 de junio, pero no parece la primera opción. Con Nakic tampoco hay certeza. Y por dentro, Garuba ganará protagonismo. Acaban contrato Thompkins, que quiere seguir, aunque de momento no hay negociaciones, y Mejri, que no continuará. Casi todo parado, moneda común. Poco dinero y nada para excesos.