LIGA ENDESA

Sabonis rompió el techo ACB hace 25 años: 66 de valoración

El 31 de marzo de 1995, hace este martes 25 años, el pívot lituano batía un récord aún hoy inalcanzable tras lograr 32 puntos, 27 rebotes, 5 tapones y 5 robos con el Madrid en Ourense.

Arlauckas y Sabonis, una pareja demoledora.
DIARIO AS DIARIO AS

En estas semanas de confinamiento, Televisión Española, a través de Teledeporte, ha recuperado de sus archivos grandes actuaciones de la Selección española en la década de los 80, varias de ellas ante la Unión Soviética de Arvydas Romas Sabonis (Kaunas, 1964). Uno de los mejores pívots de la historia del baloncesto FIBA, sino el mejor, que ahora tiene 55 años y es miembro del Hall of Fame desde 2011. Un 2,20 m (en realidad eran 2,18, según ha reconocido) que, de no haberse lesionado gravemente en el tendón de Aquiles, quizá hubiera dominado la NBA. Se perdió el Eurobasket de 1987 y fue operado en Portland (la franquicia que lo eligió en primera ronda del draft de 1986) con el tobillo y la rodilla también afectados, lo que le obligó a jugar de por vida con una prótesis en el pie. Algunos compañeros en el Madrid se sorprendían de que pudiera incluso correr con aquello. Debía soportar fuertes dolores y aun así estuvo siete temporadas en la Liga norteamericana, hasta 2003, cuando cumpliría 39 años.

Dominó Europa, antes y después de la lesión, cuando su movilidad y salto se habían visto muy reducidos. El último Sabonis pletórico como atleta, aunque ya sus articulaciones daban avisos que nadie quiso escuchar, lo vimos en el Mundial 86 de España (la URSS se colgó la plata). Sin embargo, incluso mermado físicamente, su enorme talento y coordinación le permitían pasar como un base y lanzar como un alero tirador. Su creatividad y visión de juego, también la velocidad de manos, eran inalcanzables para el resto de pívots. Y su tamaño, toque de balón y habilidad para el gancho destrozaban al rival bajo canasta. Igualmente marcaba diferencias con la colocación defensiva. Así resquebrajó a EE UU en los Juegos Olímpicos de Seúl 88, todavía medio cojo.

Su crecimiento tardío lo llevó inicialmente, cuando era un chaval, a posiciones exteriores y a manejar continuamente el balón, lo que resultó clave en su desarrollo posterior. Cuando irrumpió en el escaparate del Mundial de Colombia en 1982, con apenas 17 años, superaba por poco los 2,10 de altura. Al año siguiente, en el Eurobasket 83 (cayó ante España en semifinales, donde solo las faltas personales le frenaron) ya le daban 2,15 y… creciendo.

En su etapa española (1989-1995), tres años en Valladolid y otros tres en el Real Madrid (dos Ligas, una Copa y una Euroliga) dejó una huella imborrable y un récord que aún sigue vigente, inalcanzable de momento para cualquier otro jugador. El 31 de marzo de 1995, fecha de la que se cumple este martes 25 años, rompió el techo de la ACB con 66 de valoración. Aquello sucedió dos semanas antes de darle al Madrid la octava Copa de Europa en la Final Four de Zaragoza, un regalo de despedida antes de desembarcar en la NBA. El pívot lituano, entonces ya no soviético, acumuló 66 créditos en la victoria del Madrid en Ourense, ante el Coren, por 80-93, equipo gallego frente al que tenía cuentas pendientes tras la agria tangana de la primera vuelta, en diciembre de 1994.

Obradovic era el entrenador y su estrella estuvo los 40 minutos en cancha en los que sumó 32 puntos (10 de 15 de dos, 2 de 2 de tres y 6 de 6 desde la personal), 27 rebotes (24 defensivos), 3 asistencias, 5 robos, 5 tapones y 6 faltas recibidas para los citados 66 de valoración. Una actuación descomunal, pero créanselo porque no exageramos ni un poquito, casi rutinaria.

¿Qué hubiera sido de ese Sabonis que dominaba por completo el juego y el escenario con el físico de diez años antes? Un bomba imposible de desactivar en la pista. En aquel curso, el de su adiós, promedió en la Liga 22,8 puntos, 13,1 rebotes, 2,4 asistencias, 2,5 tapones y 34,2 de valoración. En 24 de los 41 partidos rebasó los 30 créditos, en 15 hizo 39 o más y firmó 58 en la cancha del Amway Zaragoza y 54 ante el Festina Andorra.

La ACB recuerda el récord y el momento con este artículo

Sonaba por la vieja radio el Believe de Elton John. Eran días de Madonna y Take That y de grandes carteles anunciando Casino en los cines, mientras en el país se hablaba del Caso Roldán. En la ACB, aquel 31 de marzo de 1995 se disputaba la Jornada 36, antepenúltima de la fase regular, marcada por el regreso de Corey Crowder al Barça, por el duelo entre las revelaciones Unicaja y Taugrés y por un Coren Orense-Real Madrid con todo el morbo del mundo tras lo visto meses antes.

Y es que el 4 de diciembre de 1994, el conjunto gallego completó la gesta de ganar in extremis en la cancha del Real Madrid (78-79) tras un epílogo repleto de polémica, con una de las tanganas más grandes vistas en canchas españolas.

Sabonis, con un papel principal como verdugo y víctima en aquella gigantesca pelea, pareció esperar con especial ganas el reencuentro con James Bryson y Chandler Thompson, en el Pazo Dos Deportes de Ourense. Un récord estaba a punto de nacer. (…)

Aquella temporada, en sus palabras, fue la mejor en España. “El equipo estaba muy unido y el ambiente era fantástico” (…) en un Real Madrid que, pese a proclamarse campeón de Europa, no pudo llegar a la final liguera, aquella mítica conocida por el no-triple de Ansley entre Barça y Unicaja.

Lo intentaron muchos, antes y después. De los 58 de valoración de Jeff Lamp en la 91-92 a los 52 de Landesberg en la 2017-18. De Henry Turner (55) a Luis Scola (52), pasando por Granger Hall (54), Jordi Pardo (52), Michael Smith (51), Tony Smith (51), Bernard Hopkins (56) o Terquin Mott (54). El que más se acercó fue Randy White, con 60 de valoración en la 95-96, si bien en este siglo la mejor marca la sigue teniendo un Pete Mickeal que consiguió llegar a los 54 créditos en la 2005-06.

Sabonis: "Ningún récord dura toda la vida"

En el décimo aniversario de su gesta, la ACB hablaba con Arvydas Sabonis, que aún se sorprendía con su marca: "No me acordaba del récord. Han pasado muchos años y muchos partidos. Tengo algún recuerdo de aquel encuentro, aunque no tenía claro que en ese choque hubiera conseguido la marca que aún perdura".

"En la NBA hice buenos partidos pero nunca con esos números, sobre todo porque no es nada sencillo que se produzcan en el mismo día tantos rebotes y tantos puntos con pocos fallos. Y en ACB tuve otros buenos partidos con valoraciones de 40, pero 66 son muy difíciles de conseguir. Para capturar tantos rebotes, tiene que haber muchos tiros fallados y eso no es tan fácil. ¿Que alguien lo supere? Es posible que se den las circunstancias adecuadas y pueda lograrse. Ningún récord dura toda la vida y estoy seguro de que algún jugador en algún momento lo mejorará. La cuestión es quién y cuándo", añadía.

García Coll: "Cada partido de Sabonis era algo parecido”

Es curioso observar la hemeroteca y comprobar cómo, aquellos 66 de valoración de Sabonis no hicieron tanto ruido en su día. Quizá, la mejor explicación la diera en el décimo aniversario Javier García Coll, antiguo compañero: "Recuerdo aquel partido, aunque vagamente. Ahora a la gente le puede parecer increíble que los que estábamos allí no tengamos grabada en la memoria aquella exhibición, pero lo cierto es que aquella temporada cada partido de Sabonis era algo parecido".

"No he visto nunca un jugador tan determinante como él. Fallaba pocos tiros, defendía como nadie, condicionaba la forma de jugar de todos los rivales y tenía un gran instinto para el rebote. Veo difícil que alguien supere este registro, porque hay que hacer muchas cosas bien para lograr un 66 de valoración. En ese año Sabonis estaba a un nivel espectacular".

Obradovic: “Solo lo podía conseguir él; era el mejor”

Por su parte, Zeljko Obradovic, su entrenador en aquel Madrid, sí tenía más nítido el encuentro en su cabeza: "Recuerdo perfectamente aquel partido en Ourense, la estadística fue increíble. Estaba a un nivel fantástico. Creo que un récord como el que logró en Ourense únicamente lo podía conseguir Sabonis. A un buen nivel físico, él es el jugador más decisivo que he dirigido en mi carrera. Cuando estaba bien, nada podían hacer los rivales. Era el mejor".