EUROLIGA

Un récord inalcanzable: el día que el Madrid hizo 34 de 34

Se cumplen 18 años de una marca desde el tiro libre que es imbatible. Sonseca jugó aquella tarde en Perm el partido de su vida. Una gesta en tiempos duros para el baloncesto blanco.

Zidane, junto a Lucio Angulo y Sonseca, protagonistas del récord de tiros libres en 2002.
DIARIO AS DIARIO AS

Era el 27 de marzo de 2002, una fecha de la que este viernes se han cumplido 18 años, cuando el Real Madrid, que por entonces peleaba por asomar la cabeza en Europa, establecía un récord excepcional en la Euroliga. Una marca imbatida desde entonces y para la que no se atisba fecha de caducidad. El equipo blanco encestaba ¡34 tiros libres de 34 intentos! en Perm, Rusia, al borde de los montes Urales en un viaje de más de 4.600 kilómetros del que se trajo la victoria de la cancha del Ural Great por 104-113.

Era la cuarta jornada del Top-16, la ronda previa a la Final Four que ese año tampoco alcanzaría. De hecho, no lo haría hasta nueve años después, en 2011. El Virtus Bolonia de Messina, finalista luego (perdió el título ante el Panathinaikos de Bodiroga y Obradovic), se llevaría el premio en ese grupo. Al Madrid lo dirigía Sergio Scariolo en su tercera y última temporada en el banquillo blanco y al Ural Great, la leyenda Serguéi Belov, ambos campeones del mundo, como entrenador y jugador, respectivamente con 52 años de diferencia. Belov, ya fallecido (2013), se colgó el oro por primera vez en 1967 y Scariolo, el pasado septiembre con España.

Los ejecutores del 34 de 34 desde la personal fueron Eduardo Hernández-Sonseca con ocho aciertos, otros ocho de Alberto Angulo, seis de Sasha Djordjevic y seis más de Dusan Vukcevic, cuatro de Lucio Angulo y dos de Stefano Attruia. Herreros, Tabak, Tarlac y Struelens se quedaron en casa por decisión técnica, pero el Madrid firmó una de sus mejores actuaciones de la temporada en un duelo de desenfreno ofensivo: recuerden, 104-113 sin prórroga. El canterano Sonseca, un pívot de 2,12 m y por entonces solo 18 años, completó el partido de su vida: 28 puntos (10 de 14 de dos), 6 rebotes y 4 tapones para 36 de valoración en 32:25. Los mismos 36 créditos que logró Alberto Angulo con tres minutos más en pista (en 35:38) para acumular 30 puntos. Vukevic hizo 21 y Djordjevic, 16. Enfrente, el griego Panagiotis Liadelis (27) y los rusos Ruslan Avleev (23) y un exmadridista, Mijail Mijailov (10).

El anterior récord de más tiros libres anotados sin fallo en la Euroliga, que aquella tarde quedó establecido en 34, lo tenía el Zalgiris, que el 26 de octubre de 2000 había encadenado 15 ante el Estudiantes. Desde entonces, nadie se ha acercado lo suficiente para ponerlo en peligro. El que más se aproximó, el Fenerbahçe, que el 9 de marzo de 2018 enlazó 25 aciertos en la pista del Zalgiris en Kaunas. Luego asoman el Khimki (23 en diciembre de 2018), la Cibona (también 23 en noviembre de 2007), el Baskonia (22 en noviembre de 2004) y el Benetton (22 en mayo de 2003). En lo que va de siglo, hasta en 163 ocasiones un equipo embocó todos sus lanzamientos desde la línea de personal, empezando por el 1 de 1 de Zielona Gora en noviembre de 2015. Pero no solo es una proeza acertar 34 veces sin errar, sino también el mero hecho de disponer de tantos intentos, una cifra que de media no se repite más de dos veces por curso (43 en total en este siglo). El récord, queda claro, será muy complicado de batir en el futuro.

El curso de la lesión de Raúl y el debut de Gasol en la NBA

En aquel marzo de 2002, Pau Gasol enfilaba el tramo final de su primera temporada en la NBA, los júniors de oro habían irrumpido ya el verano anterior masivamente en la Selección colgándose su primera medalla absoluta (bronce europeo en 2001) y diez días antes del récord que nos ocupa, el Baskonia le había ganado la Copa al Barça con Dejan Tomasevic de MVP.

El Madrid seguía con su cruzada para volver a la élite, pero aquella campaña tampoco lo lograría. El Estudiantes fue su verdugo en la ACB. No pasó de cuartos tanto en el playoff de Liga (2-3 para el Estu), con Raúl López recién reaparecido después de su primera grave lesión de rodilla y poco antes de romperse con España por segunda vez, como en la Copa del Rey, donde cayó en Vitoria ante los colegiales por 78-75. A Scariolo le despedirían de manera extraña en julio de 2002, porque le pagaron indemnización semanas después de que él mismo hubiera puesto a disposición del club su cargo; en realidad, sus cargos, porque ostentaba dos. Pese a la tensión en el vestuario, en junio se había optado por su continuidad en el banquillo aunque se decidió que dejara de ser el director de la sección. Tenía fichado desde hacía meses al argentino Carlos Delfino, que jamás llegaría a vestir de blanco.

Tabak, Tarlac, Vukcevic y casi 3.000 millones

Diez meses antes, en el verano de 2001, la pretemporada prometía tras un aumento presupuestario para rodear a Sasha Djordjevic y Alberto Herreros de un grupo de talento con experiencia competitiva. Casi 18 de millones de euros de entonces, 3.000 millones de pesetas. Aterrizaron Dragan Tarlac, Zan Tabak y Dusan Vukcevic como fichajes estrella. Este último, padre de Tristan Vukcevic, ahora una de las joyas de la actual cantera blanca. Pero hubo lesiones, la de Raúl López, sobre todo, y el bloque no funcionó.

Asomaban los canteranos Hernández-Sonseca y el polaco Maciej Lampe, 17 años y presente ese 27 de marzo en Perm (7 puntos en 14:17). Toñín Llorente completaba con 38 años el puesto de base, para el que se fichó con el curso empezado al belga Jean-Marc Jaumin y al italiano Stefano Attruia, melómano y violoncellista. Los hermanos Angulo y Herreros trataban de tirar del carro en los malos momentos. Incluso vencieron en Bolonia, en la cancha del Kinder boloñés de Ginóbili (71-82), pero ya sin opciones en Europa. De ahí que Scariolo reservara efectivos en Perm.

El equipo cerró el curso con el mencionado naufragio final ante el Estu y… no, no había tocado fondo. La gestión del baloncesto iba a la deriva y cada volantazo lo empeoraba todo un poquito más. A la campaña siguiente, ya sin el hoy seleccionador español, cuyo gran hito fue arrancar del Palau la Liga de 2000 en el quinto partido de la final, el Real se quedó eliminado de la Euroliga en la primera fase y no se clasificó para el playoff ACB por primera vez en su historia. Hasta la Novena en 2015 pasaron 20 años sin ganar la Euroliga, como antes habían transcurrido 19 sin levantar la Copa (1993-2012) y 15 sin disputar la Final Four (1996-2011). Ahora que la era Laso ha devuelto la grandeza al Madrid, no viene mal recordar los tiempos en los que la sección era un quiero y no puedo permanente que sobrevivía con gestas aisladas. Como aquel 34 de 34 irrepetible. Nadie se ha acercado siquiera en 18 años, igual que el Madrid nunca ha vuelto a viajar tan lejos en Europa, a 4.600 kilómetros de distancia de su casa.