ENTREVISTA

"En el Real Madrid me costó meses dejar de lado mi ego"

El jugador del Real Madrid Anthony Randolph ha sido entrevistado por EJ Rowland para su campaña con GRRR: "Hasta décimo era basura".

Anthony Randolph, durante un partido con el Real Madrid

Con sus características físicas y sus cualidades para el baloncesto es fácil caer en el error de pensar que el camino de Anthony Randoph es su carrera como jugador de baloncesto fue pan comido. Como parte de la campaña motivacional desarrollada por la marca de ropa urbana GRRR, Randoph charla con su amigo y hall of fame de la VTB, EJ Rowland, para desvelar que no todo fue un camino de rosas. “No comencé a jugar a baloncesto hasta octavo grado. Hasta décimo literalmente era basura. Un verano, mi entrenador me preguntó si quería realmente un futuro en el mundo del baloncesto y dije que sí”.

Bastó un verano para pasar de básicamente de no saber jugar, a entrar en el top 20 de todo el país y abrirse las puertas de la universidad que él quisiera. LSU (Louisiana State University) fue la elegida para Randoph, que puso el trabajo como punto de partida teniendo claro que quería llegar al baloncesto profesional “ese era el objetivo principal, cualquier cosa menos que eso hubiera sido un fracaso para mí. Eso no necesariamente significaba ser un jugador NBA, solo poder ganarme la vida con esto y proporcionar un mejor estilo de vida para mí y mi familia”.

Sí que llegó a la NBA, Warriors, Knicks, Timberwolves, Nuggets y breve paso de un día por las filas de Orlando Magic antes de decidir buscarse un futuro en Europa. Una llamada de su agente le ofrecía un contrato en Rusia como la mejor opción para él. “Para un crío estadounidense... He viajado mucho durante toda mi vida, sin embargo ir a Rusia fue algo inaudito para mí”. Aunque el borsch es ahora uno de sus platos favoritos, el shock cultural supuso una complicación en lo personal y también en lo profesional, “Pretemporada con Loko. Me quito la equipación y la tiro en el medio del suelo del vestuario... Todos los veteranos y muchachos me miraban locos como "¡Hey! ¿Qué estás haciendo?" "¿A qué te refieres? Lo puse allí para que puedan lavarlo y dejarlo listo para mañana "Y dijeron:" No, tienes que encargarte de lavarlo tú mismo y traerlo de vuelta ". Y eso fue un shock viniendo de la NBA”

Señala la forma de jugar como uno de los principales puntos a los que adaptarse, especialmente en lo que respecta a dejar su ego de lado por un bien común, “Incluso en Lokomotiv, tuve mi libertad. Podía jugar tal y como me sintiera. Cuando vine aquí (a Madrid) Me llevó unos seis-siete meses dejar de lado mi ego y darme cuenta de que si hago lo que Pablo me pide que haga, eso no solo elevará mi perfil en el baloncesto europeo, sino que también me garantizará la oportunidad de poder competir por títulos cada año”.

En el Real Madrid, donde ha pasado los últimos cuatro años, es sin duda donde Randolph ha encontrado su casa, motivo por el que continua aquí a pesar de recibir ofertar NBA cada verano desde su llegada, “Aquí encontré mi hogar. Sé lo que quiere Pablo, sé lo que el Real Madrid quiere de mí. Me encanta el hecho de que competimos por un campeonato cada año. A mi familia le encanta estar aquí y creo que los fans y toda la ciudad de Madrid nos han recibido a mí y a mi familia con mucho cariño”.

De origen americano, nacido en Alemania, y con pasaporte esloveno, compartió vestuario con Luka Doncic, tanto en su selección nacional (alcanzaron el oro en el Eurobasket 2017 en Turquia), como en el Real Madrid, donde desde el primer entrenamiento, vio que el niño prodigio llegaría muy lejos, “Era mi primer año aquí, estábamos jugando un cinco contra cinco y Luka salió del pick-and-roll y bajó por el medio e intentó un mate Tomahawk. No lo consiguió, pero era solo un niño, tan joven, tenía tanta confianza y creencia en su juego para salir y competir contra Sergio Llull, Felipe Reyes, Chapu... Ex jugadores de la NBA que literalmente estaban en la cima del juego europeo. Y él estaba ahí compitiendo con ellos como si nada”.