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LeBron apuesta por la 'Mamba Calva': "Alex Caruso es un lujo"

“Es una pieza con un valor incalculable en el éxito que estamos teniendo en esta temporada", dice por su parte Frank Vogel, el entrenador de los Lakers.

LeBron apuesta por la 'Mamba Calva': "Alex Caruso es un lujo"
Jayne Kamin-Oncea USA TODAY Sports

Los Lakers lideran con holgura el Oeste. Están 33-7, con 5,5 partidos de ventaja sobre Denver Nuggets y Utah Jazz y han ganado ya más partidos que en cualquiera de sus temporadas (completas) entre 2013 y 2017 (25, 21, 17 y 26 victorias) y están cerca de superar el total de las dos últimas (37 y 32). LeBron James ejerce de líder, Anthony Davis de escudero atómico y Frank Vogel está creando una excelente química en una rotación en la que casi todas las piezas han asumido su rol y están brillando en él para un equipo que ha respondido de maravilla su primer bache serio de la temporada: después de cuatro derrotas seguidas, encadenan nueve victorias y no han perdido todavía en 2020.

Uno de esos secundarios es, desde luego, Alex Caruso. El base con perfil de antiestrella con el que algunos se echan las manos a la cabeza porque es, ahora mismo, el sexto guard más votado por el público para el All Star 2020. Y si bien eso tiene obvia conexión con el gigantesco tamaño de los Lakers y su enorme base de aficionados, no debe esconder que Caruso no es ni un meme ni un chiste y se ha establecido ya como un jugador importante en la rotación de unos Lakers para los que promedia casi 20 minutos con 5,9 puntos, 2 rebotes y 1,8 asistencias. Habitual en los tramos importantes de los cuartos decisivos, se está estableciendo como uno de los mejores en su puesto de la liga en defensa, y en ataque comete pocos errores, se mueve con inteligencia junto a las grandes estrellas del equipo y trata de ganar consistencia con el tiro exterior, algo que le convertiría definitivamente en un jugador de mucho nivel.

Después de la victoria ante los Cavaliers, en la que (Rondo era baja) tuvo un papel importante en la reacción del equipo tras un pésimo inicio, LeBron James se deshizo en elogios hacia el base, uno de los jugadores más queridos por la afición de los Lakers: “Cada vez que juega es un factor positivo en el partido. Hace muchas cosas. Defiende a nivel altísimo, es muy inteligente y es muy, muy duro. Tenerle en nuestra plantilla es un lujo”. Y el entrenador, Frank Vogel, se ha unido a las palabras de su jugador franquicia: “Es una pieza con un valor incalculable en el éxito que estamos teniendo en esta temporada, sobre todo por la variedad de maneras en las que podemos utilizarlo”.

'La Mamba calva', el antihéroe de los Lakers

En el fenómeno Caruso han tenido influencia, desde luego, el apellido sonoro y un aspecto que ha contribuido a crear su leyenda de antihéroe: blanco y calvo, se dijo de él que es “como ver a un bloguero muy en forma jugar en la NBA” o que “no sabes si estás viendo a un deportista de élite o a un padrastro molón que acompañan a los hijos de su pareja a sus partidos de fin de semana”. Antes de asentarse como jugador de rotación en los mejores Lakers de los últimos años, Caruso ha sido una sensación en internet, el héroe de culto de unos aficionados de que llevaban unos años de penuria en penuria y que encontraron en este base, al principio poco más que un outsider, alguien en quien reflejarse. Y no es fácil encontrar en la NBA, donde lo prodigioso es norma, un jugador del que decir aquello tan manido de uno de los nuestros.

Eso es lo que convirtió en sensación viral, un tipo apodado Vendedor de Seguros, la Mamba Calva o Carushow y que ve como las redes sociales y Reddit se llenan de memes en su honor. Lo lleva con humor, tal y como él mismo reconoció a Bleacher Report: “Es un no parar. Cada día hay unos cuantos tuits, gente que me dice que soy el mejor de la historia, que me llama ‘Carus-god’... es una locura”. 

Él, más allá de la anécdota, asumió desde el principio esa buena parte de la conexión de los aficionados con su estilo: “No soy nada Hollywood... soy todo lo contrario, un tipo muy tranquilo. Parecería más lógico que estuviera en un sitio como San Antonio, Charlotte, Milwaukee... pero aquí estoy, es divertido que haya acabado en la vorágine de L.A. En cada partido juego lo más duro que puedo y creo que la gente aprecia eso... y tengo el aspecto de un tipo cualquiera de la calle, claro”.

Ahora juega en un equipo que aspira al anillo y lo hace con contrato garantizado, 5,5 millones por dos temporadas, “una sensación surrealista” dijo el pasado verano. Es, desde luego, el premio al trabajo. Con 25 años y 1,93, este base texano ha aprovechado cada oportunidad que ha tenido en sus dos años en los Lakers, donde llegó tras no ser drafteado en 2016 y tras una etapa en al G-League con Oklahoma City Blue. Supo usar el trampolín de las Ligas de Verano (2017 y 2018) y colarse por cada rendija que asomaba, casi siempre en forma de lesión de Lonzo Ball. Finalmente, este verano desoyó a Grizzlies o Warriors y firmó como parte del plan B de los Lakers cuando estos se quedaron sin Kawhi Leonard. Sus compañeros en el Staples llevan dos años avisando: se puede bromear cuanto se quiera, pero ahí hay un jugador de la NBA. Y uno que progresó mucho entre la temporada 2017-18 y la pasada, cuando de verdad pareció una pieza de rotación con todas las de la ley. Cada vez más inspirado en ataque y con una intensidad tremenda en defensa. Y un físico que engaña en un primer vistazo: es capaz de hacer mates que dejan sin palabras al mismísimo LeBron James.

La verdadera historia de su temporada pasada la cuenta el tramo final, los últimos 19 partidos. Con los Lakers ya desahuciados, arrasados por las lesiones, fuera de la lucha por los playoffs y sin LeBron, Lonzo ni Ingram. Como titular promedió (en los últimos 15 partidos del curso) 17,8 puntos, 8,8 asistencias y 1,3 robos con un 47,7% en triples. En el poco tiempo que coincidió en pista con LeBron, ambos combinaron un +9,1 de rating a favor de los Lakers.

Con un contrato (fue el primero jugador que llegó a la NBA desde un acuerdo two-way de la G-League) por fin garantizado, esta es su gran oportunidad. Y la está aprovechando. Antes de los Lakers, los tuits virales y la NBA, jugó cuatro años en Texas A&M, casi un asunto de familia ya que su madre trabaja en recursos humanos y su padre es director deportivo de una universidad en la que también juegan sus dos hermanas. En el March Madness de 2016 lideró a su equipo (25 puntos), su primer momento de gloria (“la mayor remontada de la historia”, dijo él), en un triunfo de segunda ronda ante Northern Iowa tras ir perdiendo por 12 a falta de 44 segundos. Ahora es difícil saber qué le deparará la próxima temporada. Pero sí es seguro que será uno de los favoritos del Staples, que puede evolucionar en jugador útil de un equipo de nivel y que los Lakers confían en él cada vez más públicamente. Lo dice el director de personal Nick Mazzella: “Es un base bueno y muy grande. Cuando estaba entre la NBA y la G-League se adaptó muy bien, hizo todo lo que se le pedía. Daba igual que se le llamara a las diez y media de la noche para decirle que tenía que viajar con un equipo o el otro, todo lo aceptaba de la mejor formar. Es cada vez más completo y su defensa ya es sobresaliente”.