NBA

Los Lakers tenían 100 millones para recuperar a D'Angelo Russell

Era la alternativa a Kawhi. Acabó en los Warriors y no regresó a L.A.: "Kobe me dejó muchas joyas que no supe entender en su momento porque era todavía muy joven".

Los Lakers tenían 100 millones para recuperar a D'Angelo Russell
Stan Szeto USA TODAY Sports

D'Angelo Russell resucitó su todavía joven carrera en los Nets, fue all star en el último año de su contrato rookie y se plantó en un verano en el que no sabía muy bien qué opción tomar, con la franquicia de Brooklyn enzarzada en la llegada de Kyrie Irving y Kevin Durant. Finalmente acabó en los Warriors y es bien sabido cómo: a través de un sign and trade que facilitó la operación Durant y tras el que firmó un contrato máximo de cuatro años y 117 millones en la Bahía. Los Warriors acababan de perder a Durant y sabían que Klay Thompson, que se lesionó en el último partido de las Finales, iba a estar de baja toda o casi toda la temporada. La apuesta por Russell era obvia: un anotador al lado de Curry (que después se lesionó también), un all star de 23 años con potencial para seguir creciendo y, en el peor caso, una pieza con la salir al mercado. D'Angelo, como el resto de agentes libres que firmaron contratos este verano, puede ser traspasados a partir del próximo domingo. Se abre el plazo de los rumores, las conversaciones... y los movimientos que tengan que venir antes del cierre del mercado, en febrero.

Metido en la temporada de pesadilla que están viviendo los Warriors (5-21 en el año del traslado a San Francisco: el peor equipo de la NBA), D'Angelo ha repasado con el periodista Anthony Slater (The Athletic) una trayectoria corta pero tumultuosa: número 2 del draft en 2015, fue elegido por los Lakers, que dudaban entre él y Mudiay (fue pick 7) porque creían que Porzingis (4) necesitaría un tiempo de maduración y crecimiento de al menos tres o cuatro años. En su primera temporada en L.A. coincidió con la última (y número 20) de Kobe Bryant, con todo lo que rodeó a su adiós y con un entrenador de vieja escuela y perfil duro como Byron Scott. Con solo 19 años, lidió con crisis histriónicas como la aparición de un vídeo grabado por él en el que quedaban en evidencia las infidelidades de Nick Young, su compañero de equipo, a la cantanta Iggy Azalea. Traspasado después para liberar masa salarial a los Nets, con mucha más pena que glora, en Brooklyn pasó de cuestionado a all star y se regaló así la opción de firmar su primer súper contrato en un verano en el que tenía tres grandes pretendientes:

Los Timberwolves trabajaban para liberar espacio salarial y ofrecerle más de 100 millones por cuatro años para que fuera la estrella que acompañara a Karl-Anthony Towns. Los Lakers también manejaba una oferta de unos 100x4 pero esta estaba en el limbo hasta que se resolviera el futuro de Kawhi Leonard. Los Warriors, finalmente, le ofrecían una posibilidad única: "Iba a trabajar con los mejores. Con Stephen Curry, con Draymond Green, con Steve Kerr... ¿qué duda podía haber?".

Ahora sabe que su nombre estará en rumores a partir de la próxima semana, pero aplica la madurez que ya adquirido aunque su edad es igual o menor que la de 26 novatos: "Intento aprender lo máximo y lo más rápido posible nunca sabes qué va a pasar". Su deseo, en todo caso, es seguir en la Bahía, si bien sería extraño que los Warriors sigan adelante con tres guards que combinan unos 100 millones anuales de salario. Y Curry y Klay son, obviamente, intocables.

El base, que tuvo un comienzo duro en los Nets, donde Kenny Atkinson le puso a prueba para acabar sacando su mejor versión, asume que llegó a los Lakers demasiado joven para lidiar con una franquicia excepcional en un trance excepcional, el adiós de Kobe y una crisis deportiva nunca vista en el Staples. Cuenta en el artículo que evitaba dar la mano al entrenador y montaba todo el número que hiciera falta para que su malestar quedara claro cuando era enviado al banquillo y asume, por ejemplo, que no supo prestar atención a muchas cosas que le decía Kobe y que ha ido recordando y entendiendo después: "Me dejó muchas joyas que yo no era capaz de valorar y apreciar, me enseñaba cosas que algunos jugadores no aprenden hasta que llevan ocho o diez años de carrera NBA. Pero yo solo pensaba que estaba hablando con Kobe, y alucinaba".

Del trance con Nick Young y el vídeo filtrado también salió fortalecido: "Fue muy duro porque todos los jugadores se volvieron en mi contra. Rivales a los que admiraba, de los que era fan, ni me saludaban cuando jugaban contra ellos. Me volvían la cara".