CAVALIERS 110-ROCKETS 116

Un Harden majestuoso (55+8) salva a los Rockets del ridículo

Partido descomunal del escolta, que anota 20 puntos en el último cuarto y rescata a unos Rockets que habían encajado un parcial de 22-0 ante los débiles Cavaliers.

Un Harden majestuoso (55+8) salva a los Rockets del ridículo
David Richard USA TODAY Sports

Los Rockets ganaron en Cleveland (110-116) a unos Cavaliers que llevan ocho derrotas seguidas y 14 en 15 partidos, están (dicen algunos medios) en guerra de vestuario, le dan vueltas a qué hacer con el contrato de Kevin Love y todavía no ven claro qué van a sacar y qué no del talento joven que van acumulando desde la segunda (y en teoría definitiva) salida de LeBron James. Un resultado lógico pero en un partido con mucha historia en el que los Rockets estuvieron a punto de darse un golpetazo de esos que acaparan titulares y análisis peliagudos... hasta que apareció James Harden.

Harden es uno de los grandes talentos ofensivos de la historia. Parece ridículo cuestionarlo, pero se cuestiona. Otra cosa es que su estilo o la forma de sumar esos puntos tenga algunos lugares oscuros... o poco apetecibles para el espectador. Que exprima el reglamento para sacar faltas, lance muchos tiros libres y base su juego en volumen a veces puro y duro. Y otra cosa es que esta fórmula vaya a tener esta vez resultados distintos para unos Rockets a los que no les ha funcionado en los últimos años (en playoffs, obviamente). Pero el hecho es que Harden promedia 38 puntos por partido y anota muchas, muchas canastas que nadie más que él puede anotar. Esta vez sumó 55 puntos y 8 asistencias sin posibilidad de crítica: 20/34 en tiros, 10/18 en triples, 5/5 en tiros libres. Son once partidos de al menos 50 puntos en lo que llevamos de año natural, son siete en su carrera con al menos 55 y 8 asistencias (el resto de la NBA acumula, en toda la historia, 15), es el único jugador con Rick Barry que ha sumado tantos puntos con cinco o menos tiros libres. Y otra solo de esta noche: ya es también el cuarto con más de un partido de al menos diez triples anotados y suma su nombre a Stephen Curry, Klay Thompson y JR Smith. Tres que, precisamente, tantas batallas libraron en esa pista, The Q, en los años del duelo Warriors-LeBron (Cavs).

Además, los puntos de Harden no fueron vacíos ni de adorno. Sin él, repito, los Rockets se la hubieran pegado muy seriamente porque encajaron un parcial increíble de 22-0 entre el final del tercer cuarto y los primeros minutos del último que puso el partido en 99-88. Entonces apareció La Barba: 20 puntos en los últimos 8 minutos y 19 segundos de partido, 13 seguidos para frenar una hemorragia que parecía llevarse al equipo de D'Antoni por el desagüe. Y victoria final, aprovechando las pérdidas de balón de unos Cavs que se dieron de bruces con la realidad, y así jugaron los ataques definitivos a pesar de la aportación desde el banquillo de Jordan Clarkson (17) y el rookie Kevin Porter Jr (24 y un 6/9 en triples). En los Rockets, 23+7+6 poco inspirado de Russell Westbrook y acciones decisivas de PJ Tucker. Pero fue noche, como tantas y tantas, de James Harden. Una de esas tan rotundas que obligan a dejar los debates para mejor ocasión.