Real Madrid Real Madrid

Fase de Grupos - Jornada 13

93

Finalizado

77

Olympiacos Olympiacos
  • 1C21-10
  • 2C20-20
  • 3C31-18
  • 4C21-29

EUROLIGA | 13ª JORNADA

Causeur pone la guinda al festín

El Madrid pasa por encima del Olympiacos y suma su octava victoria seguida. El escolta francés anotó 18 puntos en la segunda parte. Tavares se come a Milutinov.

El Madrid le ganó al Olympiacos por aplastamiento una nueva escaramuza del duelo de la década (ya saben, dos finales entre ambos y un playoff asfixiante de cuartos). Una batalla de época resuelta con defensa a rachas, de más a menos cuando ya no hacía falta dar el pego, muy buena circulación de balón y tanto o más acierto en el tiro (15 de 33 de tres) mientras Campazzo marcaba el ritmo, sin ser perfecto, y Tavares engullía a Milutinov. La guinda la puso Causeur, que salió de la nada en la segunda parte y se marchó con 18 puntos en 16:49. Mejri no llegó a debutar, aunque lo vio todo desde el banquillo vestido de corto por primera vez.

En pleno vendaval local, cuando Carroll, Rudy y Thompkins cogían el testigo anotador de manos de Campazzo y Randolph y ponían el +19 (39-20) aún en el segundo cuarto, traté de ponerme en el lugar de un aficionado del Olympiacos: total sensación de impotencia, como la que reflejaban las caras de los hinchas de El Pireo dispersos por la grada del Palacio. El Madrid era un rodillo, un equipo inalcanzable para la actual armada roja, la menos reconocible de esta década a punto de cerrarse. Llegó a juntar cinco americanos en pista de los siete que lucía en la convocatoria, algunos con talento, pero como grupo parecían de medio pelo.

En ausencia de Spanoulis (lesión muscular), faltaban liderazgo e identidad con solo tres internacionales griegos en el acta (Koniaris, Papanikolaou y Printezis). En la Euroliga no tiene limitaciones de cupos y en la segunda división de su país, donde milita el club por la sanción del pasado curso, la plantilla es distinta. Dar con la tecla del relevo generacional siempre es complidado y más si se habla de un equipo de leyenda en el que El Genio de Larissa, Kill Bill, ha marcado una época. Ya pasada. Ahora son tiempos de pico y pala para aspirar a colarse entre los ocho primeros mientras los líderes de la carrera te doblan de vez en cuando.

Milutinov se arrugó ante Tavares

Al primer estirón blanco respondió Milutinov, el cinco con los mejores números de la Euroliga, el máximo reboteador también y pretendido por el Barça el pasado verano y ya veremos el próximo, en el que queda libre. Asomó la cabeza frente a Mickey, con bastante superioridad física, pero volvió Tavares y se encogió como si recibiera una ducha de agua fría (solo tres rechaces, ninguno ofensivo). Es uno de esos grandes jugadores europeos que no tienen el tiro como virtud y frente al caboverdiano siente lo que es chocar contra un muro. Le pasa a menudo a Vesely.

El Olympiacos trataba de llenar un cubo gigante con un hilillo de agua y, a la vuelta de vestuarios, el Real se lo derramó enterito. Regresaban Campazzo, Randolph y Tavares (Deck y Papanikolaou se anulaban mutuamente, otro gol de los de Laso ante la falta de referentes visitantes). Y aparecía Causeur, y de qué manera. Inédito en la primera parte y en plan festín pantagruélico en la segunda, donde encadenó 18 puntos y 2 asistencia para 21 de valoración en 16:49.

En el cruce con el minuto 31 la brecha era de +26 (74-48) y a los de Kemzura solo les quedaba el recurso del maquillaje, al que se dedicaron en cuerpo y alma con 29 puntos estériles en el último cuarto. El Madrid hizo un gran baloncesto, cogió impulso en defensa en los primeros minutos y luego se dedicó a mover la bolita para lanzar liberado, casi tantos triples (33) como intentos de dos (34), pero es que metió 15. La octava victoria seguida, a una de su récord con el actual formato.