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Isaiah Thomas vuelve a Boston: "Quiero meterles 50 puntos"

"Ese es el plan, y ganar el partido", asegura el base, que desde que fue traspasado por los Celtics en 2017 ha jugado en Cavs, Lakers, Nuggets y Wizards.

Isaiah Thomas vuelve a Boston: "Quiero meterles 50 puntos"
Brad Mills USA TODAY Sports

Esta noche en el TD Garden de Boston se juega un partido con claro olor verde, salvo sorpresa mayúscula: los Celtics, por ahora el mejor equipo de la NBA (8-1) se enfrentan a unos Wizards cuyo 2-6 solo empeoran los Knicks (2-9 ya) en la Conferencia Este, una franquicia entre la transición (a la espera de ver cómo vuelve John Wall la temporada que viene) y la reconstrucción, un apartado en el que al menos han tenido las buenas noticias de la extensión de contrato de Bradley Beal y el buen inicio del número 9 del último draft, el japonés Rui Hachimura (13,6 puntos y 6,1 rebotes por partido).

Pero el partido, que no es precisamente muy destacado en lo deportivo, supone otro regreso de Isaiah Thomas a Boston, el equipo donde vivió el sueño de ser dos veces all star (2016 y 2017, año en el que entró además en el Segundo Quinteto) y donde conoció también la otra cara de la NBA: después de jugar con una lesión de cadera y en pleno duelo por la muerte de su hermana en accidente de tráfico los playoffs de 2017, fue traspasado a los Cavaliers en la operación Kyrie Irving. En las dos siguientes temporadas, solo jugó 44 partidos de Regular Season. Los problemas de cadera le acosaron el primer año, cuando pasó de los Cavs a los Lakers, y después ha firmado dos contratos por el mínimo (poco más de dos millones de dólares) primero con unos Nuggets en los que solo jugó 12 partidos y el pasado verano con los Wizards, que sin Wall buscaban jugadores baratos que pudieron aportar producción ofensiva en el backcourt. En Washington, Thomas ha recuperado la sensación de ser útil, ya que no otra vez una estrella, ha pasado a ser de nuevo titular y promedia 13,2 puntos y 6,2 asistencias.

"Quiero meter 50 puntos. Ese es el plan, y ganar el partido", ha dicho sobre la visita al Garden si bien lo ha hecho en un tono absolutamente amistoso y tras recalcar que siempre es muy bien recibido por el que fue su público y que su no hay más que "amor" en su relación con los Celtics, donde jugó dos años tras pasar por Kings y Suns y donde se convirtió en una estrella con galones a pesar de su 1,75 de estatura y de llegar a la NBA desde el último puesto del draft (número 60). En 2017, el año en el que promedió casi 29 puntos y 6 asistencias por partido, acababa contrato, y contaba con firmar una extensión máxima por más de 177 millones y cinco años en Boston. Así que jugó lesionado, su cadera empeoró y acabó traspasado a los Cavaliers después de unos emocionantes playoffs en los que regresó del funeral de su hermana para anotar 33 puntos en el primer partio de semifinales de Conferencia ante, precisamente, los Wizards. En el segundo llegó a 53 pero ya en la final del Este, precisamente ante los Cavs, tuvo que parar después del segundo partido porque el dolor de cadera ya había aumentado exponencialmente.

Thomas se quedó sin esa extensión, vivió una pesadilla en los Cavs, pasó de puntillas por unos Lakers sin rumbo y ha acabado firmando en los dos últimos veranos dos contratos por el mínimo de veterano que llevan su total en contratos NBA a unos 33 millones. Muy lejos de la gran extensión que parecía reservada para él hace poco más de dos años. Al menos ahora en Washington está recuperando la alegría y la confianza para, como mínimo, sentirse otra vez jugador NBA. Esta noche, de vuelta al Garden para un partido muy especial.