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Multas, suspensiones... la NBA le declara la guerra al tampering

La liga aprueba por unanimidad un nuevo lote de medidas que incluye multas de hasta 10 millones, anulación de contratos y auditorías.

Multas, suspensiones... la NBA le declara la guerra al tampering

La NBA se mueve después del verano más loco de la historia en lo que se refiere a la agencia libre. La reacción de la liga, en la reunión de su comité ejecutivo (board of governors) con Adam Silver al frente, comienza con una guerra pública al tampering, básicamente los contactos de una franquicia con jugadores que tienen contrato en vigor con otra. De forma unánime, se aprobó la toma de nuevas medidas y, que no es menos importante, se reforzó la importancia de hacer cumplir las que ya existían. Cada verano cientos de millones cambian de manos en los primeros minutos de agencia libre, algo que demuestra que los nuevos contratos ya estaban absolutamente apalabrados antes de la apertura del período oficial para hacer negociar. Esta vez, era del dominio público por ejemplo que Kemba Walker jugaría en los Celtics porque Kyrie Irving se iría a Nueva York. Y todo mientras Kawhi Leonard y los Clippers buscaban a la estrella que acompañara al alero a L.A., los Pelicans negociaban la salida de un Anthony Davis que se negó a seguir en Nueva Orleans, los Thunder se aproximaban a un fin de ciclo forzado por los movimientos de Paul George para reunirse con un Kawhi de cuyo tío y principal consejero, Dennis Robertson, se ha dado por sentado que buscó beneficios económicos para él y la familia del MVP de las últimas finales ajenos a lo que permite el salary cap y las reglas de contratación de la NBA.

Las multas por tampering podrán llegar a los 10 millones, un castigo que se suma a las posibles pérdidas de rondas de draft, suspensiones para directivos e incluso anulación de contratos. Las franquicias ahora tendrán que guardar durante un año sus conversaciones y contactos de cualquier tipo con agentes de jugadores, y la NBA se reserva el derecho de realizar controles y auditorías de forma aleatoria y sin previo aviso.

“Ha sido una conversación muy positiva y una resolución unánime. No queremos alentar una cultura en la que los que siguen las normas están en franca desventaja con respecto al resto”, aseguró un Adam Silver (el comisionado de la liga) más que satisfecho. “Queremos que haya una tensión positiva en las franquicias, que sepan que si una no cumple con lo acordado, habrá consecuencias”, recalcó.

Una de las zonas grises que más polémica generan sobre esta nueva política es cómo y cuánto se preservará la privacidad en un entorno en el que la NBA puede intervenir dispositivos de cualquier franquicia cuando crea que hay motivo para hacerlo, algo que la liga, por otra parte, ya ha hecho en el pasado. Silver también quiso ser muy franco a este respecto: “Entiendo que se hable de esto y veo lógico que nadie quiera que se metan en sus asuntos privados. Hay que dejar claro que no tengo ningún interés en meterme en las cosas de nadie si no tienen que ver con lo que sería en este caso objeto de una investigación. Hay que encontrar un equilibrio lógico, como en cualquier entorno financiero y empresarial”.

Entre las franquicias, donde nadie está en general completamente limpio en un entorno en el que el tampering ha sido un secreto a voces (atronador), ya hablan de un antes y un después a este endurecimiento de la postura de la NBA. Según el periodista Adrian Wojnarowski, tanto general managers como agentes de jugadores aseguran, de entrada, que el panorama va a cambiar de cara a la agencia libre y que ahora lo importante es saber cuánto. “Seguiré las nuevas normas hasta que vean que otros no lo hacen y sacan ventaja de ello”, le dijo ayer un ejecutivo de una franquicia al periodista de ESPN.