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EUROBASKET (F) | ESPAÑA 86 - FRANCIA 66

España, campeona de Europa

La Selección controló el partido de principio a fin y se llevó una victoria histórica. Es la primera vez desde la URSS en 1991 que un equipo repite título.

España, Francia, Eurobasket femenino 2019
ANDREJ ISAKOVIC AFP

"Queremos más" era el lema con el que comenzó este sueño hace justo un mes y medio. Y aunque el reto era mayor que nunca, sin los dos referentes de los oros pasados (Sancho Lyttle y Alba Torrens), con la presión del Preolímpico y con unos rivales que se han puesto las pilas, España demostró otro año más que no se le puede cuestionar nada, que ese hambre, esa ambición, ese corazón de campeón continúa.

‘El ejército de Pancho Villa’ se colgó su séptima medalla seguida, el tercer oro en seis años. Es, más que nunca, un equipo de leyenda que no entiende de precedentes y que ha roto con el pasado. Que la historia dice que nadie ha logrado subirse a lo más alto en dos Eurobaskets consecutivos en casi 30 años, pues ahí está España para demostrar que eso será para otras, que ellas sí que pueden. Ya es el equipo ‘vivo’ con más oros europeos: cuatro.

El talón de Aquiles de la Selección siempre ha sido su tiro exterior. Las francesas jugaron a eso, a permitir los triples de España. Con lo que no contaban es con una muñeca renovada. La Selección cerró el primer cuarto con 32 puntos (mejor anotación en el arranque en un Eurobasket) y 11 arriba gracias a su acierto en los tiros de tres puntos: 6/8 con 3/3 para Marta Xargay, que comenzó el Europeo con una exhibición ante Ucrania (31 puntos) y lo cerró de la misma forma, con otra en la final (23).

A Francia se le volvió a atragantar España. Era la cuarta final europea en la que se enfrentaban y la cuarta vez que acabó subida al segundo cajón del podio. Las de Garnier aterrizaron con una década de sequía (su último oro fue en 2009) y ayer la cuenta se amplió. Al descanso perdían por 14 y la España de los 70 puntos, la que dice Mondelo que es casi imbatible, iba a ritmo de romper marcas.

Francia salió en estampida y Gruda rebajó la renta a ocho (56-48), pero a la Selección no le entraron los nervios y Xargay, desde el tiro libre, puso el +18 (67-49). Un tiro sobre la bocina de Silvia colocó el 70 en el marcador (70-56). Según la regla Mondelo, el oro era español a falta de un cuarto. Y qué razón tenía: Francia se quedó en 66.

Ouviña, con un balón recuperado por Cruz desde el suelo, superó la veintena (80-59) y Palau puso el +23 (82-59). Se marchaba al tiempo muerto con una sonrisa. Esto ya no se escapaba. Minutos para todas mientras la treintena de españoles coreaba ‘El Vals del obrero’: “Sí, señor, somos la revolución…”.

"Nos queda el último baile", les decía a sus jugadores por la mañana Lucas Mondelo y España acabó bailando hasta muy entrada la noche para celebrar una medalla que ha costado mucho. El técnico, un filósofo en los banquillos, siempre ha explicado que las semifinales son el partido del entrenador, de la pizarra, de la táctica, pero las finales son de para las jugadoras, que ahí manda más el corazón que la cabeza. Y de corazón este equipo sí que está sobrado. Este oro, otra muestra.