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EUROLIGA | MADRID 91 - BAYERN 78

El Madrid vuelve a la normalidad con goleada al Bayern

Los blancos tumbaron al equipo alemán en el tercer cuarto (71-52) con un Randolph enchufado. Muy bien Llull y Deck. La afición madridista pasó página por la final de Copa.

Cinco días después del fiasco del videoarbitraje copero, de una de las finales más emocionantes, enrevesadas y polémicas de la historia, el WiZink Center, el lugar del crimen, era un remanso de paz. Ni cánticos (solo se escuchó un habitual “y puta la ACB” en el último minuto que duró unos segundos) ni pancartas alusivas, tampoco aficionados en masa pidiendo la salida del Real Madrid de la ACB. Normalidad, ganas de pasar página si prefieren. Porque el baloncesto siempre ofrece revancha, y pronto: el próximo viernes toca visita europea al Barça en el homenaje a Navarro.

Desde que acabó la Copa hasta que coja el puente aéreo rumbo al Palau, pasarán doce días, en ese tiempo, solo un partido, el de este viernes (ya saben, turno para las Ventanas de selecciones). Los blancos ganaron un clásico de fútbol que da sus primeros pasos en el baloncesto (5-1 desde enero de 2014). Vencieron al Bayern, que visualmente luce más que otros, y ya están matemáticamente en cuartos, aunque en la práctica lo habían logrado hacía semanas. Rozan casi la ventaja de pista para el playoff. Sacan tres victorias al cuarto (Efes) y cuatro al quinto (Barça) a falta de siete jornadas.

El Madrid arrancó entre mohíno y cansado, en un Palacio algo frío, pero empezó arriba (9-4) y cuando el Bayern reaccionó (12-15) Carroll pisaba la cancha. Enchufó cinco puntos y un Deck de nuevo a gran nivel cerró el primer acto con el triple de la garza, en carrera, a una pierna y a tabla. Subía de golpe el volumen de la música, más decibelios todavía tras triples de Taylor y Llull y un 2+1 de Carroll: 31-17. No era el break definitivo, solo el primero.

Los de Radonjic, que venían a Madrid descansaditos al haberse quedado en diciembre fuera de su Copa, prometían ardor guerrero en la previa y no descartaban nada: ganar, en una palabra. Les dio para un cambio de ritmo agarrados al tronco de Danilo Barthel. Por su fortaleza para sacar a su equipo a flote, no me entiendan mal: 40-39 y poco más. Tavares se acababa de hacer daño en una rodilla, nada importante, porque siguió en pista.

El tercer cuarto sería el de set y partido. Mismo quinteto que de salida y Causeur percutiendo como entonces. Del 46-45 se cabalgó hasta un 71-52. Randolph, la estrella del parcial, puso el broche con un 3+1. En medio, buena defensa y ataque fluido, Tavares imponía y se imponía (buena colección de mates) y Campazzo y Llull (4 de 6 de tres y 7 asistencias) se alternaban al timón. Esta vez el Real no perdió la ventaja, solo amagó. En una grada festiva, hubo algún comentario jocoso cuando Lamonica acudió al Instant Replay para aclarar una acción rutinaria. La vida sigue y el Madrid está en cuartos de la Euroliga. Su competición más querida ahora.