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ACB | BARCELONA 106 - FUENLABRADA 76

El Barcelona pasó por encima de un Fuenlabrada muy limitado

El equipo de Pesic llega a Copa del Rey en un gran estado de forma. Hoy Pustovyi, junto a un gran Kevin Séraphin, y Rolands Smits brillaron.

Al Montakit Fuenlabrada que llegaba al Palau Blaugrana con el golpe moral de la dimisión de su entrenador Néstor García poco se le podía pedir ante el líder de la Liga Endesa, que en su feudo se muestra intratable. Aún así, Josep María Raventós, su técnico de urgencia, intentó que sus hombres no se fueran abajo. Quizás el 106-76 fue un castigo excesivo.

Por otra parte, Pesic dosificó a sus hombres claves de la plantilla. Descartó a Ante Tomic de la convocatoria, pero el croata tuvo dos relevos de lujo: Kevin Séraphin y Artem Pustovyi, que volvía hoy a la convocatoria. El primero sumó 20 puntos y ocho rebotes en 20 minutos en pista y el segundo, que salió de titular, anotó 15 y 2 rebotes.

También tuvo minutos Pau Ribas, que no anotó pero dio 7 asistencias. Junto a Thomas Heurtel, 15 puntos y 9 asistencias en 20 minutos de juego, marcaron el ritmo del partido.

El Fuenlabrada aguantó el primer tirón azulgrana (17-15, m.7), pero un 7-0, con Oriola demoledor, abría brecha al final del primer período 24-15.

En el segundo cuarto, tres triples de Kuric y acciones de Seraphin parecían romper el partido (40-23), pero el mexicano Pako Cruz, hoy el mejor hombre de su equipo con 22 puntos, e Ian O'Leary, mantenían a raya a los de Pesic (43-32, m.17).

Pero Thomas Heurtel apretaba el ritmo y junto a Hanga cortaban la resistencia visitante para irse al descanso con un claro 59-36, tras un parcial de 16-4 en tres minutos.

Pustovyi era una pesadilla para la zona madrileña al inicio del tercer cuarto (67-42, m.23), pero los de Raventós no se rendían (68-52, m.27) para ganar el tercer parcial (17-22) e irse al último cuarto con 76-58.

Ahí acabó la resistencia del 'Fuenla' ya que su ex jugador Rolands Smits sumaba 12 puntos en el cuarto final, apoyado por la efectividad de Kuric llegando a una máxima ventaja de 32 puntos (102-70, m.39). En sus circunstancias poco más se le podía pedir a los madrileños.