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La 'pocha' de la NBA, más que un juego: Rolls Royces y millones de dólares en apuestas

Gilbert Arenas cuenta que los Celtics de Pierce, Garnett y Allen llegaron a apostarse Rolls Royces jugando al 'boo ray'.

CLUTCH POINTS

Gilbert Arenas y Jason Terry desvelan en un artículo publicado en 'The Action Network' algunas de las mayores excentricidades del 'boo ray', un juego de cartas, en la NBA.

Jon Gold publicaba este martes un más que interesante artículo en The Action Network y del que nos hacíamos eco ayer. El objetivo de la historia, narrar el que probablemente sea el hecho más vergonzante ocurrido en la NBA en la última década: el duelo con pistolas en pleno vestuario entre Gilbert Arenas y Javaris Crittenton. Un relato en el que el propio Arenas explicaba su propia versión de los hechos. Crittenton, quien se encuentra cumpliendo condena en una prisión de Georgia, tiene prohibido dar entrevistas por las instituciones de Georgia.

Detrás de esta infame pelea que tuvo lugar el 21 de diciembre de 2009, una partida de cartas que tuvo lugar en el avión de los Wizards. El juego en cuestión, el boo ray, de origen francés y que se introdujo en Estados Unidos a través de Luisiana. Un juego similar a una variante de la popular brisca, el julepe. A tenor de lo que se describe en el artículo, se trata de un juego enorme éxito entre los deportistas de las grandes ligas norteamericanas, sobre todo en los equipos de la NBA.

"Conozco a jugadores de béisbol y de la NFL que lo practican, pero en la NBA es el juego. Quien juega a las cartas, juega al boo ray", explica Zach LaVine, base/escolta de los Chicago Bulls. "Preferimos jugar al boo ray que ir a la discoteca. Te hace encerrarte y pensar. Jugamos a él entre tres y cuatro veces por semana. Lo hacemos cuando estamos de gira o sino en nuestras casa. Pasamos unas cuatro, cinco o seis horas jugando", prosigue su compañero Bobby Portis, el mismo que golpeó a Nikola Mirotic el pasado octubre.

Hasta aquí, podríamos establecer un paralelismo con la famosa pocha que tan buenos momentos regaló a los internacionales españoles en las concentraciones de la Selección. Una tradición que poco a poco se va perdiendo con la llegada de las nuevas generaciones, más propensas a matar el tiempo libre con videojuegos.

Pero además de resultar un pasatiempo, en la NBA el boo ray no se concibe sin dinero de por medio. Apuestas y cantidades importantes de dólares que se escapan y que en ocasiones han hecho perder los papeles a más de uno. Está el caso protagonizado por Arenas y Crittenton, pero también está detrás de los puñetazos que Tony Allen le propinó a su entonces compañero en los Grizzlies OJ Mayo en enero de 2011.

1,4 millones de dólares de bote

En ocasiones el dinero ha conducido a episodios condenables, pero todo un veterano como Jason Terry lo ve con otros ojos. "En el avión puedes ver a gente jugando al póker en la parte trasera, al dominó en su móvil o al boo ray en la delantera. Es un juego complicado con dosis importantes de competitividad. Quieres ganar más que el chico que tienes al lado, pero al final esto es bueno porque construye camaradería. Los botes crecen rápido, pero no importa si lo que te estás jugando es un dólar o cien". Un juego que crea vínculos, pero que no está exento de auténticas excentricidades. Terry, con 19 campañas en la NBA a su espalda y 41 años el próximo 15 de septiembre, reconoce que en una ocasión llegó a ver en una sola ronda un bote de 1,4 millones de dólares. "No puedo decir qué jugadores ni dónde tuvo lugar la partida, pero fue el momento de mayor locura de mi vida. Llegué a decirme que ni siquiera debería estar jugando esa mano", explica.

El primer 'botín' de Arenas, gastado en pizzas

Preguntado sobre dicha partida, Arenas explica lo que puede llegar a significar: "Es el jugo del boo ray. Poder llegar a decirle al rookie que le has ganado todo su contrato hoy mismo". En su primer año en la Liga, casi se podría decir que lo más ilusión le hacía era poder formar parte de alguna partida. "No veía el momento de empezar a jugar, aunque no conocía las reglas. Les veía y parecía que se estaban divirtiendo de verdad. Yo ahorraba dinero para poder jugar. No importaba perderlo, pero podría decir: 'Anoche jugué al boo ray".

700 dólares. Ese fue el bote que se llevó la primera vez que ganó. Una cantidad considerable para alguien que en su primer curso tenía un salario de 332.817 dólares. "Empecé a decir torerías como si era el rey del avión. Así que me obligaron a gastar el dinero en pizzas que nadie se comió. Al llegar a Toronto pedí como 75 pizzas de las que nadie se comió un p... trozo", rememora Arenas.

Los Rolls Royces de los Celtics del Big Three

El mismo exjugador revela otra de las apuestas más bizarras que circulan por el mundo NBA y que tiene como protagonistas a los Celtics del Big Three. "He escuchado que aquellos Celtics de Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce, esos mismos tipos, se apostaron Rolls Royces en un avión. No hay nada gracioso ahí. Simplemente trataban de arruinar al resto. Es como si pones a Tiger Woods, Michael Jordan y a Floyd Mayweather en una mesa de apuestas. No se trata del dinero, porque ellos lo tienen. Tratan de joderte, de quitarte tu alma", concluye Arenas.

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