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FINALIZADO
Olympiacos OLY

68

Zenit San Petersburgo ZEN

77

Obradoiro
70
FIN
69
Bilbao

OBRADOIRO 70 - BILBAO BASKET 69

Sàbat da la permanencia al Obradoiro y aniquila al Bilbao

Un triple agónico del base a dos segundos para el final decantó un partido que dominó el equipo del debutante Lakovic pero lo arruinó con malas decisiones finales. Corbacho revolucionó el pulso.

El baloncesto a veces es así de cruel. Te da alas, te acuna y cuando llega el minuto 39:58 te mete una puñalada al corazón sin tiempo para levantarte. Bueno, en realidad, en ocasiones no es ajeno a la tendencia general del deporte: suele decirse que cuando estás de que no, todo acaba saliendo mal. Y que el que está de dulce, mete una sandía por el ojo de una aguja. El Obradoiro llegó a Bilbao en la primera vuelta con siete derrotas seguidas y sacó la cabeza de la guillotina. Y, al contrario, en este sorbo final de la fase regular, cuando cada victoria parece contar más, es el RETAbet el que arrastra su pesimismo, casi como las cadenas de un convicto, y tras realizar el mejor partido desde octubre a domicilio, se despeñó cuando empezaba a caer el telón. Un saque de banda diseñado por Moncho Fernández con cinco segundos por jugar desniveló un empate a 67. Recibió Corbacho, que previamente había revolucionado el encuentro con los triples desde su casa; tenía a su par y una ayuda de Todorovic que abandonó unas décimas a Sàbat, al que se la devolvió el alero; el base se levantó desde unos ocho metros para meter un triple limpio. Aún les sobró dos segundos. Permanencia para Obradoiro y final cruel para un Bilbao que ve muy cerca el descenso. Inabarcable amargura para los 200 aficionados vizcaínos que viajaron.

Fue el colofón a un rosario de malas decisiones del Bilbao Basket, que se puso con 18 de ventaja (22-40) pero todos sabían que está bajo sospecha: su porte de galán de película se viene abajo y acaba siendo un Torrente cuando el enemigo encadena un par de acciones furibundas. Lakovic se estrenó en el banquillo con pesadumbre. Todo parecía bajo control con un Thomas inconmensurable, devorándose a ese gigante llamado Pustovyi que se metió en el bolsillo el choque de ida en Miribilla. Tabu tenía que dar un paso adelante y lo hizo en cuanto a organización, distribución del juego y personalidad para apropiarse tiros con el reloj de posesión a punto de expandirse. 

El Bilbao salió con un quinteto pequeño (Thomas ante Pustovyi invitaba al desastre por lo visto en la ida pero resultó un completo éxito), controló las pérdidas, hizo ataques largos y se movió asociándose con el balón: 7 asistencias en el primer cuarto. Si funciona desde la línea de triple este equipo carbura mucho mejor en ambos lados de la cancha: 4/6 en tiro de dos y 4/8 en supercanastas llevaba cuando el viento soplaba a favor (dejó en cinco al enemigo en un segundo acto en el que hasta se chocaban los jugadores) y la vida le sonreía. Cerraba bien su defensa con ayudas y el Obra no acababa de romper el entramado con su estrategia habitual, esa muy trabajada y con bloqueos indirectos para dislocar el marcaje enemigo. Pero como le iba tan bien las cosas (en el segundo cuarto no tiró ni una vez de dos) se olvidaba de buscar más cosas y de ser vertical, y le acabó pesando.

El orden establecido lo rompió Corbacho, un jugador que parece en la cuesta abajo de su carrera pero aún tiene ráfagas para deleitar como excelso francotirador. Metió dos triples de esos suyos imposibles y el Obradoiro completó un 14-0 y luego un 20-2 (gran Thomas e incisivo Spires) que le hizo ponerse por encima de nuevo tras el 8-7. Lakovic no paró esas andanadas porque ya había gastado un tiempo muerto con +12. Pero en lugar de claudicar como otra veces, el Bilbao Basket, de la mano de Redivo y Hervelle, superó el instante que le invitada a visitar la tumba. Mumbrú intentó coger los balones calientes. La vida de la franquicia de Miribilla quedó en un puño, en cinco segundos tras anotar dos tiros libres Redivo (no quiso hacer falta Moncho de inicio y el Bilbao Basket tal vez tenía que haber alargado más la maniobra con gente abierta). Un canastón indefendible le mandó a la lona. Si mañana gana el Zaragoza en Burgos ya no tendrá margen de error. Y en el peor de los casos, solo le cabe rezar para ser penúltimo y que Prat suba y mantenga su idea de no ejecutar el ascenso.

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