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El Valencia desarbola al Madrid y está a un triunfo de ser campeón

FINAL LIGA ENDESA | VALENCIA 81-REAL MADRID 64 (2-1)

El Valencia desarbola al Madrid y está a un triunfo de ser campeón

Entre Will Thomas, Dubljevic y San Emeterio destrozaron al Madrid en la segunda parte: 45-29. Si el Valencia Basket gana también el viernes, logrará la primera Liga de su historia.

El Madrid arrancó fuerte, amenazaba con levantarse como tantas otras veces, y lo hizo incluso durante un cuarto y medio, pero el Valencia Basket lo sentó con una mezcla perfecta de garra, ambición, talento y acierto. Un partidazo al alcance solo de los equipos que alzan títulos, una demostración de que el refrán es cierto, que lo que no te mata (la final de la Eurocup), te hace mucho más fuerte.

El zarpazo al actual campeón en la segunda parte fue de una magnitud casi sin precedentes: 45-29 de parcial (62-36 desde el minuto 15) para sellar el contundente 81-64 final. Vimos a un bloque de jugadores en comunión perfecta con el aro: 7 de 12 de tres y 12 de 17 de dos mientras que el Madrid erraba en ese segundo tiempo 14 de sus 16 triples. Desmadejado como en noches que ya quedaban lejanas en la memoria colectiva blanca. Abatido, sencillamente superado por el espíritu taronja, el del equipo y el de una grada desatada.

Bendita derrota en la Eurocup pensará ahora algún aficionado si aquel traspié trae como recompensa una Liga. Pero como entonces, queda rematar. Y mientras el Madrid y Llull respiren podemos decir jaque, nunca mate. Su maquinaria, eso sí, parece haber colapsado, lejos del juego grupal que le ha dado tanto, fiado a arreones individuales, con Ayón muy solo durante demasiados minutos y con Carroll lanzando en vano sin ningún movimiento previo del balón. Doncic lo intentó, como Llull y Rudy. El núcleo duro, el más comprometido. Mientras, Randolph naufragaba de nuevo y lo de Hunter fue un despropósito.

Espejismo blanco

El cambio de escenario había invertido los papeles de inicio. El Madrid mordía atrás, como lo había hecho su rival en cancha ajena la pasada semana, y obligaba al Valencia a colgarse sin éxito de la línea de tres. Los cambios defensivos surtían efecto, cortaban la circulación de balón local y solo el talento de Dubljevic daba seguridad al ataque, aunque Ayón sumaba más. Laso había apostado por Reyes de titular en su duelo 152 de playoff, líder histórico por delante de Navarro. Junto a él, Llull, Rudy, Maciulis y el mexicano. Lo que buscaba lo encontró: 7-16 antes del empujoncito de Will Thomas para cerrar el primer cuarto.

En el segundo, dinámica parecida, aunque ahora Carroll sufría en los cambios atrás. Defendía al base y tras el bloqueo de turno se quedaba una y otra vez con Oriola bajo el aro. Dos personales de Carroll y una canasta concedida, pero el de Tárrega acumulaba tres faltas en diferente batalla. Mandaba Doncic. Y anotaba: once puntos en ese tramo.

El Madrid lucía esplendoroso (19-28) y Taylor encaraba el aro para poner el +11, pero extravió el balón en el pase y el Valencia galopó. Una acción, un gesto, un chute de confianza. Un clic para cambiarlo todo. Entró en trance y en menos de cuatro minutos invirtió la balanza: 15-4 de parcial con tres triples seguidos, dos de San Emeterio y uno de Diot, más la aparición de Dubljevic. El lavado de cara era total, los de Pedro Martínez estaban lanzados. La amargura de la derrota en la final de la Eurocup se transformaba en una lección bien interiorizada de serenidad y ambición.

Era el momento de Dubljevic y de un sensacional Will Thomas, que bordaron el juego entre pívots. Laso optó por sentar a Reyes y dar entrada a Randolph para capear el temporal. Le puso a marcar a Dubi y la tormenta se convirtió en huracán. El montenegrino destrozó a su par en ambas zonas, mientras Will pescaba diez tantos en esa racha.

El otro vértice era San Emeterio, un triángulo perfecto (sin faltar a Phil Jackson, claro), una combinación para la que el Madrid no tenía respuesta. Desbordado, perdido en una montaña gigante de triples precipitados. Errados a la heroica, en acciones forzadas y carentes de espíritu asociativo, a la desesperada. Ni Llull aparecía. Enfrente, Vives, Sato, Sikma... Fiesta taronja, a un triunfo de abrazar su primera Liga. Este viernes (20:30, #0), La Fonteta tiene una cita con la historia. El Valencia, sueña. El Madrid, acorralado.

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