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LOS ANGELES LAKERS 100 – BOSTON CELTICS 107

Fin de una era: Kobe (34) dice adiós a sus ‘odiados’ Celtics

Boston se lleva el último y Clásico NBA del ‘24’. Bryant luchó hasta el último segundo por el triunfo. Firmó su segunda mejor anotación del curso.

Duele decirlo, pero se acabó. 7.067 días después de que un imberbe chaval llegado directamente desde el instituto consiguiese apenas dos puntos en la derrota de sus Lakers en Boston, llegó el momento de decir adiós a su enemigo íntimo. A sus ‘odiados’ Celtics. Kobe Bryant disputó esta noche su 44º y último Clásico NBA de su carrera. Esta vez, el escenario no era ese TD Garden en el que tanto le gustaba jugar y en el que se crecía con cada abucheo de la afición verde (la misma que le ovacionó y se puso en pie para despedirle el pasado 30 de diciembre de 2015). El calendario deparó que el lugar adecuado para el adiós a la mayor rivalidad que jamás ha conocido la NBA era su casa, un Staples Centre que arropó al héroe en todo momento. Este correspondió al calor de la grada (“¡Kobe, Kobe Kobeee…!”) con su segunda mejor anotación del curso (34 puntos). Intentó todo en cuanto estuvo en su mano para conseguir el triunfo. Pero los Celtics se jugaban más que los Lakers (con el triunfo certificaron su clasificación para los Playoffs) y acabaron llevándose el gato al agua (100-107). Estaba escrito que fuera así. Acabar de la misma manera en la que empezó. Entre ambos encuentros, un total de 44 (las dos Finales incluidas) ante el rival por excelencia. Y cómo no, Kobe se marchará en ya menos de dos semanas imponiendo su ley: con un anillo para cada franquicia en los enfrentamientos directos, pero con un favorable 24-20 en estos duelos directos.

Un partido intenso y muy emotivo. Como los seis que nos quedan de ‘La Mamba’ de aquí al cierre de la Liga Regular. Suya fue la primera canasta de los angelinos, la del empate a 2. Confirmaba así que esta era una noche que hacía tiempo que había marcado en rojo. Lo decía su mirada, su concentración. Fue el quien, con su agresividad y capacidad para ir sumando desde la línea de tiros libres ante la incapacidad de encontrar tiros cómodos, mantuvo a los suyos a flote en el primer cuarto. Mientras tanto, en el equipo de Brad Stevens, Isaiah Thomas (con su gran amigo Floyd Mayweather siguiendo sus evoluciones a pie de pista, como David Beckham, Steven Gerrard y Robbie Keane) marcaba el ritmo, anotaba y distribuía juego. Y Amir Johnson (10+13, pero de más a menos) causaba estragos en la pintura.

El tiempo transcurría y la tónica no variaba. Los orgullosos verdes eran muy superiores y un enchufado Thomas (pasó del rosco al descanso ante los Warriors a llevar 21 hoy) junto al rookie Terry Rozier abrían brecha (40-57 a menos de tres minutos del intermedio). Pintaban bastos para los Lakers… hasta que aparecieron Kobe y Randle, de largo los mejores en los locales. Tras la reanudación, continuaron limando asperezas y dos libres del propio Randle (20+10 para él) daban la primera ventaja a los de oro y púrpura: 63-62. Parcial de 23-5 en menos de 8 minutos. Subidos en una montaña rusa, llegó la hora de jugar a los superhéroes. Boston ametrallaba desde la línea de tres puntos para recobrar el mando, acto seguido aparecía Bryant para revertir la situación. Seamos justos. Podrá agradarnos más o menos. Pero echaremos de menos (y mucho) los Kobe contra el mundo. La Liga será otra sin ellos.

El duelo entraba igualado al acto decisivo (75-77), pero la profundidad de banquillo de los visitantes, su juego hipercolectivo (30 asistencias repartieron para un total de 41 tiros de campo) y la esporádica inspiración de un Crowder que jugó el segundo partido tras su regreso acabó por inclinar la balanza. Cuestión de tiempo. Aunque con toda en contra, los angelinos decidieron que era el momento de jugarse el órdago. Kobe y Randle volvieron a reclamar el protagonismo. Primero fue el ‘24’ quien hizo creer con un espectacular y casi imposible fadeaway seguido de un bailecito en la zona marca de la casa. Con un 2+1 del ala-pívot, el marcador se estrechó hasta el 100-104. Faltaban aún 27,9 segundos. Es más, de haber acertado Bryant un triple a falta de 20, quizá ahora la historia fuera otra. Pero los Celtics amarraron el triunfo ara colocarse cuartos del Este y despedir su gira por el Oeste con un positivo 3-2 en el zurrón. Igualados con los Hawks (45-32), tienen apenas medio partido sobre los Heat y Hornets (44-32). Estrecho margen para determinar el factor campo entre cuatro contendientes llamados a enfrentarse entre ellos en la primera ronda de los Playoffs.

Cuando estos lleguen, Kobe Bryant se habrá ya jubilado. Atrás quedarán, entre otros, sus 44 enfrentamientos ante el equipo de “ese verde resplandeciente”. Hoy se vació y lo intentó todo para acabar entregando una tarjeta de 34 puntos (11/28 en tiros y 4/11 en triples), 4 rebotes y 3 robos en 33 minutos. No pudo ser, pero le quedará la satisfacción de vengarse en aquellas emocionantes Finales del 2010 de la derrota sufrida dos años antes a manos de los Pierce, Garnett, Allen y compañía. También la de ser el cuarto hombre que más tantos consiguió en los últimos 50 años en el marco de los Celtics-Lakers (John Havlicek, Jerry West y Kareem Abdul-Jabbar asoman por delante, por detrás, Larry Bird). Lo dicho, en la vida todo viaje tiene un final. Y el de ‘The Black Mamba’ llega tras promediar 25,7 puntos (1.131), 5,5 robos (242) y 4,4 asistencias (192) ante su enemigo íntimo. Así llega Kobe al fin de una era. La recordaremos siempre. Eso seguro.