UCAM MURCIA 86 - REAL MADRID 79

El UCAM Murcia gana al Madrid tras 23 partidos, 20 años y 3 días

Los blancos encadenan su segunda derrota consecutiva en menos de 48 horas y pierden el liderato liguero. El equipo murciano remontó 12 puntos con un parcial de 37-11 en 12 minutos.

ACB

Estaba grabado a fuego sobre el parqué que el Madrid las iba a pasar canutas, y las pasó. Derrota contundente. No es cosa de adivinos, sino de leer las pistas. Los blancos jugaron y cayeron el viernes por la noche en Atenas (por 16: 85-69) y este domingo les esperaba un UCAM Murcia enrabietado, con una afrenta que borrar, tras recibir la jornada pasada en Santiago la mayor paliza de su historia: 104-52. Y también con un listón que saltar, un reto casi ancestral, el de superar al equipo blanco 20 años y 3 días después de la última vez. Ya lo puede gritar: condena cumplida tras 23 partidos penando.

Desde el salto inicial el choque se presentó con alicientes; tenso e igualado. Lo previsto según el rastro que habíamos olfateado. Pero los indicios no lo explican todo y el modus operandi del desenlace resultó imprevisible. Casi inescrutrable. Y más tras ver que el Madrid de los terceros cuartos volvía después de faltar a la cita en el OAKA. Un parcial de 9-20 le ponía en órbita, con Reyes y Rudy como máximos anotadores entonces (10 tantos cada uno). Aparecía Sergio Rodríguez, Rivers metía un triple y la defensa era buena. Mejoraba también en el rebote. Doce de ventaja en el minuto 27 (47-59).

El Madrid lo vio ganado y el UCAM, perdido. Los locales se liberaron de la tensión y soltaron toda la energía acumulada durante la semana, que era mucha. Enloqueció el juego, con Carlos Cabezas perturbando la paz visitante y José Ángel Antelo de brazo ejecutor. Ocho puntos seguidos del canterano madridista y una última jugada en el periodo que lo resume todo. El balón rueda sin control de un lado a otro, con los jugadores tirados por el suelo, Cabezas se lo lleva y en carrera y sobre la bocina emboca el triple: 63-62. Parcial de 16-3 en poco más de tres minutos. Y luego 20-3 y así hasta hacer saltar al Madrid por los aires: 37-11 en doce minutos y 14 arriba (84-70).

Con todo perdido, los de Diego Ocampo empezaron a creer. Con todo ganado, el Real no supo templar la batalla. Y luego quiso y no pudo. No hubo reacción. No tenía cambio de ritmo, otra marcha que meter como tantas veces antes. De nuevo plano, igual que ante el Panathinaikos. De nuevo castigado por su flojo rebote defensivo: 15 capturas cedió bajo su aro (18 menos en total). Desconcentrado. La mejor muestra es el botón de los tiros libres: 9 de 20 (45%). Ha cogido un pico descendente tras dos meses y medio sin parar de subir, con margen para caer incluso un poco más y volver a remontar. De la preocupación, incluimos ahí la lesión de Felipe Reyes por un fuerte golpe en la tibia derecha, a la fiesta, la del club murciano. Día grande. Y también para el Unicaja, que vuelve a ser líder.