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Venganza y reivindicación a base de triples

euroliga | madrid 98 - maccabi 79

Venganza y reivindicación a base de triples

Venganza y reivindicación a base de triples

Felipe Sevillano - Diario AS

Bullock con 24 puntos y Sergi Llull con tres triples consecutivos en el último periodo vengaron la dolorosa derrota del pasado año y encarrilaron una clasificación, que salvo tragédia, se jugará con el Barça en el Palau.

El Madrid reforzó su liderato en el grupo F de la Euroliga al derrotar al Maccabi por 98-79 y despejar los fantasmas del doloroso traspiés del pasado año. Los de Joan Plaza dejaron a un lado las sufridas victorias, deleitaron a su afición y refuerzan su moral de cara al próximo mes en el que se medirán a Tau, Barcelona (primera escollo copero) y Maccabi en Israel. Esta vez no hubo que esperar al triple en el último minuto de Llull o Bullock. Los artilleros locales aparecieron en el último periodo para abrir la brecha, colocar la tercera victoria en su casillero y poner un pie y medio en los cuartos de final de la máxima competición europea.

335 días han tenido que esperar en Vistalegre para olvidar aquel fatídico triple de Halperin que dilapidó el sueño de la Final Four y condenó al ostracismo a los de Joan Plaza. Mucho ha llovido desde entonces en ambos bandos. Quizá demasiado. Un Maccabi muy renovado se presentó en Madrid con la vitola de subcampeón de Europa, pero con la sensación de asustar menos que en cursos anteriores. El Madrid no se arrugó, se puso su traje de las grandes citas, se sobrepuso a las adversidades y consiguió una victoria, que unido a la conseguida por el Barça frente al Alba de Berlín, deja el grupo visto para sentencia (salvo ecatombe de última hora), unicamente con la incógnita de conocer quién ocupara el primer puesto del grupo. Para ello habrá que esperar al penúltimo partido del Top 16 que se disputará en el Palau.

El Madrid impuso un ritmo frenético en los primeros compases del partido, aprovechando la sorprendente ausencia en el quinteto titular de Lior Eliyahu y con el objetivo de cargar de faltas al jugador con mejor valoración de la competicón, D'Or Fischer. Pero los de Joan Plaza comenzaron a remolque en el marcador, mantenidos gracias al acierto de Felipe Reyes, Bullock y Mumbrú, únicos anotadores al final del primer cuarto (18-19). La baja de Raúl López y las prematuras faltas cometidas por Sergi Llull (tres en los ocho primeros minutos que estuvo en pista) obligaron al técnico local a otorgar las riendas del equipo a Pepe Sánchez, que cuajó un gran partido. El base menorquín descansó gran parte del encuentro y apareció cuando el equipo más le necesitaba.

El Maccabi muy limitado por las personales de Marcus Brown y los problemas físicos de Gaines, se mantenía enganchado en el marcador gracias a la inconmensurable dirección del boricua Carlos Arroyo (ex compañero de Raúl López en los Jazz), la versatilidad de Eliyahu (20 puntos) y el poderío de Fischer. El base puertoriqueño, sacó de quicio a los directores blancos (provocó seis faltas en la primera mitad), se fue hasta los 21 puntos y encontró a sus compañeros una y otra vez a base de su habitual pick and roll. Pero el Madrid consiguió frenar las transiciones israelíes, impuso su ritmo estático y se encomendó a Bullock, la estrella de la noche.

Cinco puntos consecutivos de Mumbrú cuando los de Pinhas Gherson se acercaban en el marcador propició un parcial de 10-3, que subía la máxima diferencia al marcador de Vistalegre. En esos momentos apareció Sweet Bullock, más sweet que nunca, para picarse con Sharp, castigarle a base de triples (cinco en total) y dejar el partido a punto de caramelo antes de la conclusión del tercer cuarto (70-61). De ahí al final, el Madrid rompió la zona de Maccabi a base de triples (once). Primero Bullock, luego Marko Tomas, trastabillado desde la esquina, y después un impresionante Sergi Llull con tres consecutivos desequilibraron el partido y enloquecieron a una afición que dejó a un lado las reivindicaciones políticas para disfrutar de su equipo como hacía mucho tiempo no lo hacía. Con el partido encarrilado Joan Plaza pidió un tiempo muerto y arengó a sus chicos para no bajar los brazos y garantizarse así un basket average positivo (más 19) con su rival de hoy, que se queda con una victoria y dos derrotas y con la sensación de que mucho tienen que cambiar las cosas para manterse vivo de cara a los cuartos de final.