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El Unicaja confirma su mal estado para los play offs

ACB | Unicaja 86 - Ricoh Manresa 90

El Unicaja confirma su mal estado para los play offs

El Unicaja confirma su mal estado para los play offs

Paco Rodriguez

El jueves que viene será la primera reválida de una temporada muy irregular ante el Real Madrid en la fase por el título. El partido era intranscendente.

El Unicaja disputó un entrenamiento con público frente al Ricoh Manresa, solventado con una derrota por 86-90, debido a su indolencia y las grandes lagunas mostradas durante toda la temporada.

El jueves que viene será la primera reválida de una temporada muy irregular ante el Real Madrid en la fase por el título. El partido era intranscendente. Los dos equipos tenían los deberos hechos. Uno, en el caso de los cajistas, la clasificación para la fase por el título y el otro, el conjunto manresano la permanencia en su regreso a la ACB, pero el orgullo y la profesionalidad estaban en juego.

El Unicaja quería utilizar el encuentro para ensayar y poner en práctica los sistemas y el juego que va a emplear a partir del próximo jueves en el pabellón de Vistalegre contra el Real Madrid en los cuartos de final. Alguna cosa pudo transmitir al poco público que se congregó en el Martín Carpena, sobre todo en la primera parte del partido.

Por ejemplo, el Unicaja se volcó en la agresividad defensiva, que deberá utilizar con mucho énfasis ante el Real Madrid y se aplicó en los fundamentos colectivos para dar sensación de bloque, ya que jugadores que puedan decidir un partido en estos momentos no tiene al estar lesionado el ala-pívot estadounidense Marcus Haislip.

El Ricoh Manresa, relajado por su éxito, luchó lo indecible para ofrecer una buena impresión y en algunos momentos del enfrentamiento lo consiguió. Se adelantó 15-18 en el minuto 8, aunque el Unicaja cada vez que apretaba volvía a distanciarse 26-22, minuto 10.

El conjunto malagueño le debía a su público, poco pero fiel, un buen partido y un triunfo como el que obtuvo ante el DKV Joventut, el último que jugó como local, donde venció con claridad y contundencia. No lo consiguió porque es un equipo con muchas lagunas.

El técnico italiano del Unicaja, Sergio Scariolo, que ya conoce las intenciones del club cajista para su renovación, rotó a todos sus jugadores en los dos primeros cuartos, incluido el escolta Melvin Sanders, al que no suele darle excesivos minutos y es el número doce en las rotaciones.

El segundo periodo fue un monólogo del Unicaja, a excepción de un acercamiento esporádico de los visitantes 34-32, minuto 15. A partir de ese momento la máquina local puso la directa y los triples del escolta croata Davor Kus y el buen trabajo del pívot puertorriqueño Daniel Santiago bajo los tableros, concedió la máxima diferencia 49-32, minuto 18 y una clara ventaja en el descanso 54-41.

Pájara y bajón final

Pero como le suele pasar últimamente al Unicaja, tras el descanso llega la pájara, la relajación y el otro equipo con una ilusión intacta le pone en aprietos. El Riconh Manresa se aprovechó en los primeros seis minutos del tercer cuarto de la indolencia del equipo malagueño. Los numerosos errores, balones perdidos, acciones desequilibradas y una escasa concentración, fueron aprovechados por el equipo manresano que soliviantó el Martín Carpena, 58-59, minuto 26.

El Unicaja se vio sacrificado y despertó a los segundos. El golpe había sido duro y encajado con solvencia. Poco le duró la alegría a los visitantes porque el equipo cajista cerró líneas en defensa y ahí se acabaron las posibilidades momentáneas del Ricoh Manresa 72-66, minuto 30.

Quedaban diez minutos para disfrutar. El Manresa se despedía hasta otra temporada y qué mejor con un triunfo y la sorpresa. Lo consiguió. A pesar de ir a remolque durante casi todo el último cuarto, el pívot dominicano Josh Asselin, el mejor de su equipo con 27 puntos, adelantó a su equipo 84-86, minuto 38 y apuntilló al Unicaja.

Aún así, el escolta Davor Kus, tuvo en sus manos el triunfo 86-88, pero el triple no entró. El Ricoh Manresa trabajó la victoria, la mereció y dejó en evidencia al Unicaja, que mucho tendrá que cambiar si quiere eliminar al Real Madrid. Al final 86-90.