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El Madrid deja vivo al Siena

Euroliga | Montepaschi 77 - Real Madrid 74

El Madrid deja vivo al Siena

El Real Madrid estuvo a punto de salir en ganador de Siena y dejar al Montepaschi italiano fuera de la segunda fase de la Euroliga pese a jugar uno de los partidos más extraños que se le recuerdan, un choque de extremos donde los únicos valores fiables respondieron a los nombres de un español, Felipe Reyes, y de un lituano, Rimantas Kaukenas.

Todo lo demás se salió de un guión medianamente previsible. Es más, los 33 puntos de Kaukenas, el auténtico verdugo de los blancos, tampoco entraban dentro de lo más probable. El báltico anotó en los dos primeros cuartos 23 puntos, diez por encima de su promedio de esta temporada en la Euroliga, que está en torno a los trece. Kaukenas, sin embargo, encontró un vergel en el desconcertante Madrid que pasó por la ciudad medieval italiana.

Los blancos aterrizaron sin el estadounidense Louis Bullock -lesionado-, a los cinco minutos tuvieron que enviar al serbio Igor Rakocevic, el otro puntal ofensivo del equipo, al banquillo. Había cometido la tercera falta en la antesala de una noche aciaga para él, que estuvo desconocido. No acaba ahí. El francés Moustapha Sonko también tuvo que retirarse un buen rato por un golpe. La capacidad anotadora de los blancos, por tanto, estaba bajo mínimos.

Pero claro, en el Madrid, aunque no lo parezca, hay más recursos. Felipe Reyes es, cada día, más parecido al pívot determinante que jugaba en el Estudiantes. Si le dejan, si le dan responsabilidad, es una garantía. Reyes consiguió veintitrés puntos; impidió que la lluvia realizadora de Kaukenas anulase al Madrid a las primeras de cambio; reactivó a los suyos, tras pasar por la banda sin una razón muy clara, cuando regresó a la cancha y el Siena sonreía (36-24 m.14); volvió a poner al bloque blanco en disposición de ganar en la recta final, en esos instantes en los que ya nadie cree y se deja llevar y, por si fuera poco, capturó quince rebotes (cuatro ofensivos).

Sin Reyes, sin Héctor García, que aprovechó los minutos de los que dispuso para mostrarse, una vez más, como un base competente, el Madrid había caído con estrépito. Rakocevic tuvo la negra y era una noche importante porque el Madrid jugó sin Bullock, una fuente vital de puntos. El serbio, sin embargo, quizá por exceso de deseo, por querer hacerlo bien, por dar la cara, sólo estuvo acertado en los últimos minutos.

El campeón ACB recuperó el rumbo con Reyes después del intermedio (48-49 m.23), lo extravió con la misma facilidad (64-49 m.28) y, sin que nadie confiara ya en él, entre otras cosas por las veintitrés pérdidas de balón que cometió, irrumpió de nuevo en la lucha por la victoria, pero no supo dar la puntilla al Montepaschi, que estaba obligado a ganar para poder luchar en la próxima jornada, la última de la primera fase, por un puesto en la segunda ronda continental.