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Arco Iris: Unos pocos segundos pueden aportar una gloria eterna

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Arco Iris: Unos pocos segundos pueden aportar una gloria eterna

Vestir el maillot multicolor da prestigio y respeto en el pelotón. El Campeonato del Mundo en ruta es una prueba en la que influye la suerte y no siempre

Eddy Merckx. ‘El Caníbal’. Un superhombre invencible, inalcanzable, inigualable. Estos adjetivos y muchos más rondarían, probablemente, la cabeza de todos los aficionados españoles al ver al magnífico ciclista belga proclamarse por segunda vez campeón del mundo en ruta, en 1971, poco después de haberse coronado rey de Francia en la edición del Tour de ese mismo año.¿Y España? Una plata de Luciano Montero en 1935 y un bronce de Ramón Sáez en 1967 era el pobre balance de los nuestros hasta ese momento. Si en aquella época alguien se hubiese atrevido a aventurar que unas décadas más tarde un ciclista llamado Óscar Freire y nacido en Torrelavega iba a ser capaz de igualar la hazaña del belga, hubiese sido tachado de loco casi con total seguridad.

Historia

Empecemos por el principio. Desde el inicio de esta prueba en 1927 hasta 1971, los belgas habían sido los auténticos dominadores, logrando 17 triunfos sobre 37 posibles. En la década de los 70 continuó el dominio de Bélgica, pero fue perdiendo protagonismo poco a poco, hasta el punto de que en el siglo XXI sólo cuenta con la victoria de Boonen en el 2005 y el bronce de Van Petegem en 2003. Precisamente en este siglo es cuando comienza el verdadero protagonismo español en esta prueba, que tuvo que esperar hasta 1995 para tener a su primer campeón, con la victoria de Abraham Olano en territorio colombiano.

Sin embargo, con la entrada del nuevo siglo, la presencia española ha sido notable: tres oros, dos platas y tres bronces en las últimas doce ediciones. En realidad, el verdadero esplendor de nuestro país llegó entre finales del siglo pasado y comienzos del actual, pero en las décadas anteriores las actuaciones de los nuestros habían mejorado, con mención especial para los tres bronces cosechados por Juan Fernández en la década de los 80. Si tomamos como punto de partida la victoria de Merckx en 1971, España sería tercera en el medallero, únicamente superada por Italia y Bélgica, las grandes dominadoras históricas de esta prueba. Por tanto, la evolución de los nuestros en los Mundiales de Ciclismo en Ruta ha sido asombrosa.

En el plano individual, encontramos cuatro nombres propios que brillan sobre el resto: Alfredo Binda, Eddy Merckx, Rik Van Steenbergen y Óscar Freire, con tres triunfos cada uno en la ca-rrera por el maillot Arcoiris. Ninguno de ellos logró sus tres victorias de manera consecutiva. Esto demuestra la gran complejidad y dificultad de esta competición, en la que es tremendamente complicado ver a un mismo corredor repetir éxito de forma consecutiva. Además, la cantidad de nombres ilustres que encontramos en la lista de vencedores demuestra la importancia que en el mundo del ciclismo tiene esta competición: Coppi, Hinault, Lemond, Roche, Armstrong o Evans son algunos de los grandes nombres propios que aparecen en el palmarés del Campeonato del Mundo. Sin embargo, es cierto que el papel del grupo cada vez cobra mayor importancia. Los directores de los diferentes equipos realizan elaboradas estrategias, se comunican con sus pupilos durante la prueba y buscan que la carrera se desarrolle de la manera que más convenga a las características de sus ciclistas.

Recorrido

La distancia de la prueba apenas ha variado en las últimas décadas. Los participantes suelen recorrer entre 250 y 280 kilómetros, en un terreno que suele ser favorable para los sprinters. Sin embargo, la gran exigencia que los diferentes combinados dan a la prueba ocasión a que el vencedor no sea siempre el más rápido. En cuanto al país organizador, la prueba suele disputarse en Europa. De hecho, hasta 1974 (en Montreal, Canadá) no tuvo lugar fuera de las fronteras europeas. Desde ese año, algunos países como Venezuela, Estados Unidos, Japón o Colombia han acogido el Campeonato del Mundo, pero normalmente se disputa en Europa, siendo Italia y España dos de los países que más veces han sido anfitriones de la carrera en estos últimos 41 años. Quizá no tenga la dificultad de una carrera que se aborda en tres semanas, probablemente el vencedor tenga que aliarse con la suerte mucho más que en cualquiera de las tres grandes vueltas, ya que en una carrera de un día puede pasar cualquier cosa. Sin embargo, es indiscutible que cualquier ciclista sueña con enfundarse el maillot Arcoiris y que, una vez conseguido, el resto del pelotón mira con un respeto especial a quien es o ha sido campeón del mundo alguna vez.

 

 

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