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La historia de Derbi en el motociclismo de España

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La historia de Derbi en el motociclismo de España

Bultaco, Miranelli, Morbidelli, Garelli, Kreidler… Ángel Nieto compitió con numerosas marcas en su trayectoria en los grandes premios, pero si con una está íntimamente relacionado es con Derbi. En lo deportivo y en lo personal, la empresa establecida en Martorelles (Barcelona) tiene una significación muy especial para el 12+1 veces campeón del mundo de velocidad. Con las ‘balas rojas’ se forjó la leyenda de este zamorano nacido para la gloria, mientras que la época dorada de Derbi, dentro y fuera de los circuitos, también llegó de la mano de Nieto.

Tras sus primeros triunfos en los certámenes nacionales, Nieto tuvo claro que su talento debía apuntar mucho más allá y encontró en Derbi un aliado perfecto para dar rienda suelta a esa ambición. En 1967 llegó al Campeonato del Mundo para lograr su primer podio en 50cc, aunque no fue hasta 1969 cuando se produjo la auténtica eclosión del binomio Derbi-Nieto en los grandes premios. Consiguieron su primer título mundial y demostraron que para triunfar en las categorías pequeñas ya no era imprescindible contar con una moto italiana o japonesa. En España también se sabían hacer máquinas ganadoras, que en manos de pilotos como Nieto podían aspirar a lo máximo.

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Así, los protagonistas de esta historia de superación llegaron a un nivel de compenetración y efectividad que les hizo realmente temibles. Juntos conquistaron cinco títulos mundiales: tres de 50cc en 1969, 1970 y 1972, más otros dos en 125cc, en las temporadas de 1971 y 1972. Precisamente esa temporada de 1972 fue la de esplendor de Derbi y Nieto, con un doblete que elevó a una nueva condición al motociclismo español ante los ojos de una afición que por entonces comenzaba a descubrir el deporte de las dos ruedas.

Y es que la comunión entre la marca y su piloto estrella se convirtió en una de las claves de su éxito. Nieto siempre ha dicho que los Rabasa, propietarios de la empresa, eran como su segunda familia y ese sentimiento resultaba recíproco. Derbi se entregó a la causa de los triunfos del zamorano, conscientes de la grandeza de la gesta deportiva que estaban llevando a cabo y, desde luego, la trascendencia que también tendría en su actividad comercial. Derbi se dio a conocer en todo el mundo a golpe de victorias en los circuitos y su departamento de carreras no escatimaba recursos para darle a su piloto todo lo mejor.

Una muestra de ello resultó el episodio que se recogía en 1971 en AS Color, cuando la marca catalana desarrolló, mediada la temporada, dos motos completamente nuevas para que Nieto pudiera pelear por aquellos títulos de 50 y 125cc. Un esfuerzo poco habitual en esos tiempos, cuando los medios de los que disponían los equipos de grandes premios eran mucho más limitados que en la actualidad y que dice todo sobre la trascendencia que para la marca llegó a tener la competición como pilar de expansión industrial, tecnológica y comercial. No se consiguió el objetivo del doblete (en 50 el título fue para el holandés Jan de Vries, con una Kreidler), pero el equipo acabó la temporada con la satisfacción de no haber escatimado trabajo ni dinero en la búsqueda de sus objetivos.

Ángel Nieto y Derbi siguieron caminos separados a partir de 1973, pero la pasión por la competición de la velocidad a dos ruedas continuó mucho tiempo en el ADN de la marca española. que vivió un segundo esplendor en los años 80, con cinco títulos mundiales conquistados entre 1986 y 1989, incluyendo el doblete de Jorge Martínez Aspar en 80 y 125cc en 1998.

Más adelante, entre 2008 y 2011, llegaron nuevos éxitos en 125cc, aunque ya bajo el paraguas del Grupo Piaggio, que se había hecho con el control de la empresa.

 

 

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