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José Ginés Siu: nadie logró tanto para la gimnasia desde Joaquín Blume

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José Ginés Siu: nadie logró tanto para la gimnasia desde Joaquín Blume

José Ginés Siu (Madrid, 18 de febrero de 1946) dice que siempre le ha gustado la gimnasia artística, modalidad en la que participó en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972. “De pequeño me distinguía de los demás niños de mi edad por mi agilidad. Siempre era el primero en dar los saltos y en trepar por los árboles”, asegura.

Antes de los Juegos del 72 se organizó en Madrid un concurso para elegir al mejor deportista madrileño amateur, para destacar al hombre que más sobresalió en el campo aficionado durante el año anterior, 1971. La medalla de plata en los Europeos de Madrid de 1971, entre otros muchos éxitos, como dos oros en los Juegos del Mediterráneo, le hicieron ganador del galardón. Aunque este premio al mejor deportista aficionado se hizo esperar: “Busqué ese trofeo durante años. Mi Federación me presentó cuatro veces antes de lograrlo”. Y la recompensa podría ser mayor porque podría incluso participar, como más tarde sucedió, en los Juegos de 1972. “Creo que el equipo de España quedará entre los puestos ocho y doce, y yo personalmente, deseo meterme en la final de suelo”.

Trabajó duro para ello. Entrenamientos todos los días de la semana, excepto el sábado. Los domingos eran el tiempo del footing. Una dedicación intensa por un sueño, por Múnich 1972. La clasificación para los Juegos de 1972 llegó tras dos encuentros frente a Rumanía y Dinamarca. Frente a los rumanos se perdió el choque, pero se logró la mínima necesaria para Múnich: 510 puntos para el equipo y una media individual de 8,50. Antes de estos encuentros, Ginés conocía la dificultad de la empresa que perseguían: “Para Múnich pedían una media de 8,50, pero sólo se clasificaban 18 países. Así que si había más de 18 equipos por encima de esa nota, las más bajas se quedarían por el camino, por lo que no había que conformarse con la mínima”. Tras el encuentro ante Rumanía, el equipo logró el pasaporte para los Juegos de 1972, en los que Ginés no pudo emular lo logrado en el Europeo de 1971. Más allá de los resultados (en Múnich ocupó la plaza 96), la figura de José Ginés y sus éxitos deportivos ayudaron a que la gimnasia creciera en nuestro país. Nadie, desde Joaquín Blume, campeón de Europa en 1957, había ganado tanto para la gimnasia española.

Para los aficionados a la gimnasia Ginés era bien conocido por aquella época, pero para la gran masa era un desconocido que surgió de la nada. Un monitor deportivo “apasionado del deporte en general y de la gimnasia en particular”, había puesto a su especialidad deportiva en el mapa. “Sólo espero que la gimnasia española prosiga esta trayectoria.

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Entre todos, si nos ayudamos, podemos conseguir algo serio”, dijo tras su plata en los Europeos de 1971. “Hay base y estoy convencido de que se puede hacer algo serio”. Y no fueron palabras dichas sin fondo. Al contrario. Cuando la carrera deportiva de Ginés terminó, se dedicó a entrenar. Llevó la preparación de sus tres hijas, Teresa, María y Loreto. Las tres llegaron a formar par te del equipo nacional. Incluso Teresa Ginés llegó a ser preolímpica en 1992. Loreto, por su parte, también se hizo un hueco en la gimnasia, participando en campeonatos de Europa y mundiales, hasta que una grave lesión le apartó de la competición.

También entrenó a Eva Rueda (quien más tarde pasaría a formar parte de los entrenadores del Comité Olímpico Español de gimnasia), Cristina Fraguas, Sonia Fraguas, Diana Lema Morán, Virginia Martínez, Alfonso Ginés y Samuel Castro Roa. Y para dejar constancia de su legado, de sus técnicas y sus conocimientos escribió varios libros dedicados a la gimnasia, entre los que destaca ‘Gimnasia deportiva básica: potro y suelo’, (Editorial Alhambra, 1985), en el que, de manera gráfica, muestra el mundo de la gimnasia. “Entre todos podemos conseguir algo serio”, dijo tras aquella plata en los Europeos de 1971. Y él, puso de su parte. 

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