El valor del deporte

La “zona gris” en materia de integridad en el deporte.

¿Es susceptible de adulterar la competición la actitud de Benoit Paire?

La “zona gris” en materia de integridad en el deporte.

Siempre he entendido la integridad como un valor superior en el ámbito deportivo, ya no únicamente por cuestiones éticas o morales, sino también por las implicaciones reputacionales que golpean tan duramente al propio deporte y la desconfianza que se genera en el aficionado. En los últimos días hemos conocido como presuntamente el en otro tiempo idolatrado Lance Armstrong, además de haber consumido sustancias dopantes durante su carrera deportiva, podría haber usado "dopaje tecnológico" y haberse ayudado de un motor en su bicicleta. Nadie duda que este comportamiento es ilegal, inmoral y que debe tener consecuencias, de igual modo que pocos dudan sobre esta misma reprobación en casos de amaño de partidos, sobornos por dejarse perder, apuestas sobre competiciones en las que un deportista esta directamente implicado etc.

Sin embargo y en mi experiencia como asesor legal en materia de Cumplimiento y Buena Gobernanza, he encontrado que la mayoría de problemas de las entidades o competiciones en materia de integridad, no radican principalmente en esta "zona negra" que todos podemos identificar como negativa, sino en una "zona gris", con matices, con excusas (como por ejemplo los famosos "maletines por ganar") que finalmente hacen peligrar la integridad y credibilidad de las competiciones y hoy vamos a tratar un caso reciente.

Benoit Paire, ha expresado de una manera muy particular su desencanto con el circuito profesional en las actuales condiciones restrictivas derivadas de la pandemia. Paire ha sido siempre un jugador especialmente vistoso en su juego, que ha llegado a alcanzar el puesto 18 en el ranking ATP, (actualmente ocupa el puesto 35), sin embargo en los últimos meses ha ocupado espacio en los medios de comunicación por sus polémicas declaraciones;

"Pierdo un partido, gano 12.000 euros y me voy para casa: es perfecto" o "El circuito está muy podrido, esto es un cementerio, me da igual ganar o perder. Es lo mismo tirar un golpe ganador que hacer una doble falta. Como no hay ningún tipo de ambiente no notas la diferencia."

En esta misma línea se ha pronunciado sobre su preparación física para afrontar los torneos; "No toco mi raqueta en absoluto. No sirve de nada pagarle a alguien en la gira en este momento. Estoy solo, no tengo nada, ni entrenador ni preparador físico." No resulta un planteamiento totalmente ilógico, hace unas semanas nos sorprencciamos cuando Andrey Rublev, actual número 8 del mundo afirmaba, "He ganado 7 millones y no me puedo comprar una casa (...) Sigo ganando pero el tenis es un deporte muy caro."

Sobre las polémicas declaraciones del tenista frances, han surgido diferentes reacciones incluyendo la de Toni Nadal que afirmaba que "No le hace ningún favor al tenis ni a sí mismo", pero nos obliga ha cuestionarnos ¿hasta que punto tiene sentido lo que dice Paire cuando afirma que "si ganas un ATP 250, no te embolsas más de 30.000 euros. Yo, perdiendo en primera ronda, gano 10,000. ¿Por qué luchar como un loco para ganar un poco más?". Las cifras parecen darle la razón, ya que podemos comprobar que desde septiembre, el francés, suma diez derrotas y una sola victoria en el circuito, sin embargo se ha embolsado más de 200.000 dólares tan solo en lo que llevamos de 2021.

Desde el punto de vista económico puede llegar a tener sentido, no resulta ilegal, sin embargo ofrece muchas dudas respecto a la ética profesional de este comportamiento y sobre la posibilidad de estar falseando la competición y por ende la integridad de la misma. ¿Cómo podemos controlar estas situaciones?, la respuesta es difícil, ya que lo cierto es que el tenis concretamente se enfrenta a un verdadero problema en la "zona negro oscuro" relativo a corrupción y amaño de partidos.

La Unidad para la Integridad del Tenis, integrada en la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) desde principios de este año, lleva tiempo alertando afirmando de lo problemático de esta situación puesto que la naturaleza del juego se presta facilmente a la manipulación al haber múltiples contingencias. Es un solo jugador el que debe implicarse y la detección es difícil porque en muchos partidos de bajo nivel no hay espectadores.

En 2020 esta agencia reviso hasta 77 partidos sospechosos e incluso en un escenario marcado por la Covid-19, se han impuesto 22 sanciones incluyendo 2 jugadores españoles tal y como figura en su propio informe.

La mayoría de estos amaños están organizados por mafias organizadas y principalmente en partidos de los torneos Future y Challenger, donde los jugadores tienen rankings muy bajos y suelen tener problemas económicos para poder dedicarse al deporte con los gastos que supone siendo así más vulnerables. Estas apuestas ilegales mueven a cientos de tenistas y millones de euros durante todo el año.

La Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) ha desarrollado un protocolo,Tennis Anti-Corruption Program (TACP) cuya misión es la de combatir cualquier intento por influir negativamente sobre los resultados de un partido y establecer un reglamento uniforme y un esquema coherente de cumplimiento y sanciones que regirán sobre todos los eventos profesionales de tenis y todos los órganos directivos. El problema es que entre estos eventos el procedimiento sancionador no acabaría afectando a los torneos junior donde ya hemos visto esta el germen de esta problemática.

La formación en esta materia es fundamental para concienciar a los jóvenes tenistas de los peligros que pueden existir y de las graves consecuencias que pueden destruir su carrera si toman malas decisiones al respecto.

Soy claramente contrario a las prohibiciones respecto a patrocinios de casas de apuestas en el ámbito deportivo, pero sería irresponsable tratando esta cuestión y dejando libertad de opinión al lector, no destacar que esta misma semana se anunciaba el acuerdo entre la casa de apuestas online Betway y Mutua Madrid Open para el Masters de Madrid.

Situaciones complejas y de una amplia "gama cromática" que no pueden ser pasadas por alto, debido a la adulteración de la competición que suponen todas ellas y que vuelven a poner de relieve la importancia del Cumplimiento y la Integridad en el deporte.