Sociedad

Ir a la Luna no te hace millonario: el salario real de los astronautas rompe el mito

Los astronautas que viajan al espacio en la misión Artemis II —sobrevuelo lunar de 10 días— tienen salarios fijados por la administración estadounidense.

Artemis II NASA astronauts Reid Wiseman and Christina Koch wave to family before boarding  the astronaut van for their drive to launch pad 39B at the Kennedy Space Center in Cape Canaveral, Florida, U.S. April 1, 2026. REUTERS/Steve Nesius
Steve Nesius
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Cinco décadas después del alunizaje del Apolo 11, la carrera espacial ha demostrado ser capaz de evolucionar al mismo ritmo que la geopolítica y la tecnología. De aquellas imágenes en blanco y negro que se retransmitieron en 1969 ya no queda rastro alguno. Hoy, podemos ver en un solo click, las imágenes en directo de los astronautas que lideran el programa Artemis II.

La misión, que consiste en un sobrevuelo lunar de aproximadamente diez días, registra el día a día en la cápsula Orion de Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, que se someterán a pruebas críticas en condiciones reales. Se comprobarán sistemas de soporte vital y se evaluarán condiciones en espacio profundo: desde la navegación autónoma hasta la resistencia de la nave a la radiación.

Aunque el propósito de esta misión es menos espectacular que el de aquel primer alunizaje del 20 de julio, la innovación de los sistemas espaciales no ha crecido al mismo ritmo que los salarios de los tripulantes. Los astronautas de Artemis II no tienen contratos millonarios ni reciben primas por riesgo. Son empleados públicos.

Los astronautas de la NASA están clasificados dentro del sistema federal estadounidense en niveles GS-13 a GS-14, lo que se traduce en salarios aproximados entre 90.000 y 150.000 euros anuales.

Contrario a lo que se podría pensar por la elevada cualificación de estos profesionales, la tripulación no recibe incentivos económicos ligados a la peligrosidad de la misión. No hay bonus específicos por viajar al espacio, ni pago por horas extra.

Un salario con excepción

La incorporación de Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense, evidencia el carácter multinacional del programa Artemis, en el que participan múltiples socios con intereses científicos y estratégicos compartidos.

En el caso del canadiense, su salario es diferente. Al depender de la estructura pública de Canadá, los rangos pueden variar entre 97.000 a 190.000 dólares anuales, dependiendo de experiencia y rango; algo más que el de los astronautas estadounidenses.

Desde una perspectiva económica, estas cifras pueden parecer bajas para la elevada exigencia a la que están sometidos estos profesionales. El puesto de astronauta exige una cualificación extrema y enfrenta riesgos a los que otros funcionarios no están expuestos.

Sin embargo, el valor de su trabajo no se mide por la espectacularidad de sus misiones en el espacio, sino que se rige a las reglas específicas de la NASA, que, como agencia federal, opera bajo criterios de homogeneidad salarial.

Pese a las limitaciones salariales de la profesión, la demanda para convertirse en astronauta sigue siendo masiva. Cada convocatoria atrae a miles de candidatos para pocas plazas. Aunque el incentivo no es financiero, el reto es otro: formar parte de los avances del conocimiento y la ciencia, que terminan siendo patrimonio de toda la humanidad.

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