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Adiós a las preocupaciones: esta es la regla de las 18:30 para acabar con las situaciones estresantes

Una herramienta recomendada durante las terapias para reducir de manera progresiva los episodios de ansiedad y la aparición de pensamientos negativos.

Adiós a las preocupaciones: esta es la regla de las 18:30 para acabar con las situaciones estresantes
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Marta Tejedor
Actualizado a

La ansiedad es una emoción necesaria para la supervivencia, una respuesta adaptativa al miedo que muchas veces puede llegar a ser persistente, intensa e impredecible. Esta emoción está estrechamente ligada a los pensamientos, en especial a aquellos a los que se les destina largos periodos de tiempo hasta convertirlos en una especie de obsesión. Esta situación se describe en psicología con el término rumiación y describe aquellos momentos donde aparecen pensamientos negativos sobre problemas, emociones o recuerdos pasados sin que se llegue a ningún tipo de solución concreto.

Hay quienes deciden utilizar diferentes métodos para evitar convertir estos pensamientos en obsesiones, como la técnica de dar un paseo al aire libre al menos una vez al día, hacer algo que pueda distraer al cerebro o técnicas de respiración para reducir las pulsaciones y controlar mejor la situación. Sin embargo, no siempre se consigue salir de ese bucle de ansiedad. Por ello, en psicología existe la “hora de la preocupación”, una herramienta de distracción que se suele recomendar en terapia.

En el caso de que los episodios de ansiedad se den de manera crónica o ininterrumpida por largo periodo de tiempo, varios psicólogos apuestan por la hora de la preocupación. Este método consiste en fijar un momento del día en el que está permitido preocuparse, por ejemplo, a las seis y media de la tarde. Una vez se inicia el tiempo de preocupaciones, la persona podrá darle vuelta a todo aquello que le preocupa durante un tiempo muy breve, como pueden ser quince minutos. A partir de ese momento deberá dejarlo para el día siguiente.

Cómo funciona a largo plazo

En un principio es muy difícil dominar aquellos pensamientos negativos y reducirlos a tan solo quince minutos al día. Por ello, en especial los primeros días, los pacientes muestran dificultades para seguir esta norma. Sin embargo, a largo plazo consiguen reducir poco a poco ese tiempo que dedican a los pensamientos negativos hasta poder dominarlos y reducirlos a tan solo quince minutos al día.

Este método no es sencillo y requiere muchas veces de ciertos apoyos y consejos para que funcione a largo plazo. Para ello se recomienda respetar los horarios sin excepciones, ya que adelantarlo o atrasarlo podría suponer una ruptura a esa rutina que se pretende crear y romper todo el proceso conseguido hasta la fecha. También se recomienda evitar cualquier tipo de distracción durante la hora de preocupaciones y realizar actividades placenteras o que permitan a la persona sentirse útil durante esos 15 minutos.

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Hay quienes deciden escribir sus preocupaciones en una libreta. Este método es especialmente efectivo durante la hora de la preocupación, ya que permite dar forma a aquellos que ronda en la mente y que posteriormente se refleja en el cuerpo. Otra ayuda puede ser compartir las preocupaciones con alguien cercano y del que se tenga la garantía de que no añadirá más pensamientos negativos a las preocupaciones ya existentes. Decir las cosas en voz alta permite también darles forma y disminuir la intensidad que aparentan tener en un inicio.

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