Conflictos

Así decidió Trump entrar en guerra con Irán, presionado por Israel: “Tenemos que hacerlo”

EEUU e Israel se reunieron el 11 de febrero para debatir un posible bombardeo a Irán. Algunos miembros del Gobierno estadounidense tenían sus dudas.

U.S. President Donald Trump takes questions as he speaks during a press conference in the James S. Brady Press Briefing Room at the White House in Washington, D.C., U.S., April 6, 2026. REUTERS/Evan Vucci
Evan Vucci
Mario Espinosa de los Monteros
Redactor
De El Ejido (Almería), estudió periodismo en Málaga y trabajó en Cope y La Opinión de Málaga. En Madrid hizo un máster en periodismo internacional. Inquieto por naturaleza, le interesa la geopolítica, la exploración, la aventura y el conflicto de Israel y Palestina. Hizo los cursos de periodismo de viajes de El País y de televisión de Atresmedia.
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Todo el lanzamiento de misiles, subida de carburantes, bloqueo de barcos mercantes e inestabilidad mundial basada en una guerra con Irán se decidió el pasado 11 de febrero en la Casa Blanca. El presidente de EEUU, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se reunieron en la ‘Sala de Situaciones’ —rara vez se utiliza para reuniones con líderes extranjeros— de la mansión ejecutiva, según The New York Times. Allí, Netanyahu se colocó en la mesa de conferencias y a sus espaldas, en las grandes pantallas de la sala, se unió en directo David Barnea, director del Mossad, el servicio de inteligencia exterior de Israel. En la reunión no hubo muchas más personas, con el objetivo de mantener la confidencialidad y evitar filtraciones.

Ni el vicepresidente, JD Vance, ni otros altos cargos del gabinete, estuvieron presentes en la reunión. Durante la hora siguiente, Netanyahu explicó a Trump por qué EEUU e Israel debían ir conjuntamente a la guerra en Oriente Medio. Netanyahu también insistió, concretamente, en atacar Irán, un país que en teoría estaba listo para cambiar el régimen. El israelí puso todavía más argumentos sobre la mesa para convencer a Washington.

Una ofensiva conjunta, dijo Netanyahu, podría poner fin a la República Islámica, y aseguró que el programa de misiles balísticos de Irán podría ser destruido en pocas semanas. Irán quedaría entonces tan debilitada que no tendría capacidad para bloquear el estrecho de Ormuz. La probabilidad de que Teherán atacase bases y aliados de EEUU en Oriente Medio era mínima, y las protestas en Irán se reanudaría con ayuda de la inteligencia israelí, debilitando al régimen también de forma interna. “Me parece bien”, dijo Trump, según el medio citado. En principio, luz verde estadounidense.

Así decidió Trump entrar en guerra con Irán, presionado por Israel: “Tenemos que hacerlo”
Trump y Netanyahu en septiembre de 2025Kevin Lamarque

Pocas semanas después, las luces son de emergencia. El mayor problema de la guerra es un problema causado por la guerra. El estrecho de Ormuz permanece cerrado a cal y canto. Ni un buque pasa sin el ‘ok’ de Irán. El precio del combustible sube en prácticamente todo el mundo y las potencias no involucradas en la guerra buscan otras formas de conseguir petróleo. Trump fue advertido de estos riesgos, o más bien, de las dificultades de conseguir todos los objetivos planteados por Israel.

12 de febrero - El análisis de la reunión

El 12 de febrero, un día después de la reunión con Netanyahu y su equipo, la inteligencia estadounidense entregó a Trump un análisis del encuentro. Dividieron la propuesta israelí en cuatro fases:

  1. El asesinato del ayatolá Ali Jameneí.
  2. La reducción de la capacidad militar de Irán.
  3. Provocar revueltas internas en Irán.
  4. Provocar un cambio de régimen e instalar un líder laico.

Los asesores de Trump fueron claros: las dos primeras eran viables con la inteligencia y poder militar de Estados Unidos. La tercera y cuarta “estaban alejadas de la realidad”. El director de la CIA, John Ratcliffe, que había participado en la reunión, consideró “ridículo” el cuarto punto, la posibilidad planteada por Israel de provocar un cambio de régimen en Irán. El secretario de Estado, Marco Rubio, lo secundó: “En otras palabras, es una tontería”. El vicepresidente, JD Vance, que no pudo ir a la reunión por encontrarse en un viaje en Azerbaiyán, también mostró sus dudas. Entonces, Trump se dirigió al general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto:

  • “General, ¿qué opina usted?”.
  • “Señor, en mi experiencia, este es el procedimiento habitual de los israelíes. Prometen más de lo que pueden cumplir y sus planes no siempre están bien elaborados. Saben que nos necesitan, y por eso insisten tanto en convencernos”.

Para Caine, la guerra de Irán traía dos problemas. Las reservas de armamento se agotarían rápidamente, y el estrecho de Ormuz sería muy probablemente bloqueado por Irán. Trump dijo seguidamente que un cambio de régimen sería “su problema” —se desconoce si se refería a los iraníes o a los israelíes—, y siguió mostrando interés en conseguir los puntos 1 y 2 de la propuesta de Netanyahu: matar al ayatolá y desestabilizar el poder militar de Teherán.

Así decidió Trump entrar en guerra con Irán, presionado por Israel: “Tenemos que hacerlo”
Vista aérea del estrecho de Ormuz.Nicolas Economou

Pero si alguien era escéptico, ese era el vicepresidente. JD Vance consideraba un conflicto con Irán como “sumamente costosa” y una “enorme pérdida de recursos”. El vicepresidente abogaba por un ataque limitado, como el que Trump lanzó contra Siria en 2017 por el uso de armas químicas contra civiles.

26 de febrero - “Creo que tenemos que hacerlo”

Semanas más tarde, el 26 de febrero, y dos días antes del ataque a Irán, se tomó la decisión. El grupo, encabezado por Trump y conformado por personas de su circulo cercano, como Vance, Ratcliffe o Marco Rubio, entre otros, se reunieron en la Sala de Situaciones. Trump abrió el debate: “Bien, ¿qué tenemos?”.

Primer, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y Caine, repasaron los pasos a tomar en caso de atacar. Vance mostró de nuevo sus dudas: “Sabe usted que creo que es una mala idea, pero si quiere hacerlo, lo apoyaré”. “Si nos referimos simplemente a asesinar al líder supremo, probablemente podamos hacerlo”, dijo, por otra parte, Ratcliffe. Rubio también puso alguna pega: “Si nuestro objetivo es un cambio de régimen o un levantamiento, no deberíamos hacerlo. Pero si el objetivo es destruir el programa de misiles de Irán, ese es un objetivo que podemos lograr”, indica The New York Times.

Finalmente, Trump decidió: “Creo que debemos hacerlo”.

El objetivo del presidente era, en definitiva, evitar que Irán desarrollase armas nucleares y garantizar que no pudiera enviar misiles a Israel u otros lugares de la región. “La Operación Furia Épica está aprobada. No se permiten abortos. Buena suerte”, dictaminó el presidente un día después.

Un hombre vs. un país

Para Trump, durante sus dos presidencias, Irán ha sido uno de los principales desafíos de política exterior, un enemigo especialmente peligroso al que no dejaría desarrollar armas nucleares o provocase conflictos bélicos. Trump compartía con Israel el objetivo de debilitar o incluso derribar el régimen, y según el medio citado, existía un componente personal, pues Irán habría planeado asesinar a Trump como represalia por la muerte del general Qassim Suleimani en 2020.

En su segundo mandato, Trump ha confiado más que nunca en el poder militar de Estados Unidos, especialmente tras las operaciones de captura del líder venezolano Nicolás Maduro, sin bajas estadounidenses. Estas acciones han reforzado su creencia en la capacidad de su ejército para ordenar misiones arriesgadas, lo que ha alimentado la posibilidad de intentar un cambio de régimen en Irán.

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