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Cinco verdades líquidas
Bebidas buenas para el corazón, la memoria o contra las agujetas. Mitos reales o no tanto que conviven con nosotros y que te descubrimos.
Prado Campos
Miles de veces hemos escuchado que beber agua con azúcar tras hacer deporte acaba con las agujetas. O que el vino es bueno para el corazón y el alcohol mata las neuronas. Por no hablar de todos los mitos que circulan alrededor de los refrescos de cola y que se merecen un capítulo aparte. ¿Pero qué hay de cierto en todo ello? Por suerte, los científicos también se preocupan por despejarnos estas dudas más mundanas.
1.- Sabemos que las bebidas light no engordan pero lo que no conocíamos es que mezclar un refresco bajo en calorías con alcohol aumenta la tasa de alcoholemia. La explicación está en que la falta de azúcar, del mismo modo que ocurre cuando se bebe con el estómago vacío, facilita la absorción del alcohol al organismo.
2.- Rabos de pasas, el zumo de naranja o el té estimulan la memoria y parece que las bebidas carbonatadas -desde los refrescos a las energéticas- también lo hacen mejorando hasta un 20% la capacidad de retención. La clave, aseguran expertos de la Universidad de Glasgow Caledonian (Escocia), está en la glucosa.
3.- ¿Agua con azúcar contra las agujetas? Ante este postulado tan extendido la respuesta es falso. Tradicionalmente se seguía este consejo porque se creía que las agujetas se provocaban a causa de la cristalización de los ácidos lácticos, que se producen con el ejercicio físico, pero los científicos señalan que el dolor surge como consecuencia de pequeñas roturas fibrilares microscópicas y su inflamación. Así que el agua con azúcar lo único que puede hacer es hidratar. Para quitar las agujetas, el truco es realizar ejercicio de forma progresiva, estirar bien y poner frío en las zonas doloridas.
4.- El alcohol mata las neuronas y merma la agilidad pero en cantidades moderadas no merma las habilidades cerebrales sino que podría llegar a aumentar la capacidad para detectar cambios en escenarios visuales y mejora la creatividad, señalan los científicos de la Universidad de Illinois.
5.- El vino y el corazón. Vaya de entrada que hablamos de una copita diaria a lo sumo pero esta idea tan escuchada -especialmente en medio de una comida- es cierta. Diversos estudios científicos corroboran que el consumo moderado de vino, y en especial tinto, ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares. Entre sus propiedades destacan que aumenta los niveles de colesterol bueno, sus taninos y polifenoles actúan como antioxidantes contra los radicales libres, los flavonoides tienen un efecto vasodilatador, y el resveratrol previene el desarrollo de enfermedades cardiacas al minorar el riesgo de inflamación y la coagulación de la sangre.
