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Liga BBVA | Betis 1 - Osasuna 0

Se oyó "Rubén, Selección"

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VALE UNA SALVACIÓN. Iriney, Paulao, Fabricio, Rubén Castro y Palmerín, la mascota verdiblanca, celebran una victoria que casi certifica la permanencia del Betis.

El decimocuarto gol del canario deja la salvación casi sellada para el Betis. Osasuna apretó al final y se quejó del árbitro. Europa, a apenas cuatro puntos.

No menos de diez balones colgó Osasuna al área del Betis en los últimos minutos. En el minuto 88, Lekic empujó a su compañero Ibrahima cuando éste se disponía a cabecear a gol, y en el descuento la grada respiró aliviada cuando vio que Ayza Gámez no señalaba penalti en un dudoso encontronazo entre Iriney y de nuevo Ibra, el mejor de su equipo aunque entrara al final. Tras el partido, Mendilibar se quejó de esta jugada y de una rigurosa roja a Raúl García, pero, polémicas aparte, su equipo nunca dio sensación de creérselo hasta que, después de jugar mucho tiempo contra uno menos, los de Mel igualaron sus fuerzas por una lesión de Juanma.

Así que, pese a ponerse por delante, a dominar y a no recibir ocasiones hasta el final, el Betis no podía salvarse de otra manera que no fuera sufriendo, está en su esencia, y con otro gol que no perteneciera a Castro, hombre del año bético que hizo ayer su decimocuarto tanto. Osasuna seguirá peleando por Europa. ¿Y el Betis?

El Betis no las tendrá todas consigo hasta que las matemáticas no digan con precisión pitagórica que ya no hay manera de que el decimoctavo de la clasificación, ahora mismo el Zaragoza a 11 puntos más el goalaverage y a falta de 15 por jugar, no albergue posibilidad alguna de darle caza. Pero aunque este equipo de Heliópolis lleve en las venas la una desgracia crónica, la realidad palpable es que Europa, a falta de lo que haga precisamente el eterno el rival, el Sevilla, esta noche, queda mucho más cerca que los puestos de descenso.

Y que el Betis se ha acostumbrado a no perder tras sumar una serie de tres victorias y tres empates en las últimas seis jornadas. Cierto que cada vez que ha sacado pecho al equipo de Mel se lo ha metido para dentro otra racha de malos resultados. Pero la historia es cíclica y el Betis, tal y como ocurrió el año pasado, ha llegado a la recta final de la temporada sacando los partidos con suficiencia y temple, sabiéndolos madurar y más fresco que el rival. Ha aprendido a no perder el Betis, que ayer impuso su dominio y su pegada al oficio de un Osasuna más empeñado en estorbar que en crear.

Oficio osasunista. Mendilibar dispuso un triángulo destructor formado por tres pivotes canteranos de distintas épocas, el recién llegado Loé, el incombustible Puñal y ese hijo pródigo que es Raúl García, acostumbrado ahora a una posición más adelantada, casi en la mediapunta, pero cuya labor principal es siempre dificultar la salida del balón del contrario. Le costó a Beñat e Iriney desde el principio y el Betis buscó los laterales rivales, el lugar a priori más débil de Osasuna con Echaide, que acaba de salir de una lesión, en la derecha y el ex bético y diestro Damiá en la izquierda. Pereira lo intentó por la zurda bética al principio y Jefferson cuando Mel intercambio las alas, pero a los centros de ambos les faltó precisión. O remate.

Eso sí: nunca lograron los rojillos controlar la movilidad de Castro. De las botas del canario salió primero el peligro y luego el tanto de la ventaja bética. La tuvo Rubén en un balón lateral que no acertó a rematar en boca de gol, y luego en un centro de Jeff que estrelló en Flaño. Pero a la tercera fue la vencida y, aprovechándose de una recuperación entre líneas, el futbolista más decisivo del Betis no perdonó desde la frontal del área (1-0, 33'). Decimocuarto tanto suyo del año, igualando a gente como Pier, Cuéllar o... Mel entre los mejores goleadores de una campaña bética en Primera. Y a sólo dos de los máximos anotadores españoles del año, Llorente y Soldado. Casi a nivel de Selección, así se lo cantó el Villamarín mientras compartía idolatría con el otro gran valedor de la salvación, contra viento y marea: José Mel Pérez.

Hasta el 60 no chutó a puerta Osasuna y un minuto después se quedó con 10. Santa Cruz y Molina pudieron entonces darle tranquilidad al Betis, pero la lesión muscular de Juanma y la inercia del miedo metieron a los verdiblancos en su área. Así es el Betis, capaz de todo, y por eso mismo... ¿Por qué no pensar también en algo mejor que la salvación?