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ENTRE COPAS

Cómo tres cervezas al día pueden destrozarte los pies


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Pies de mujer pisando una alfombra

Puede que seas consciente de que el consumo excesivo o prolongado de alcohol perjudica gravemente muchos de nuestros órganos. Entre ellos, el hígado, el cerebro y el corazón. Lo que probablemente desconocías es que también puede afectar a tus pies.

Esta parte del cuerpo es especialmente sensible a los efectos del alcohol. "Al tener los vasos sanguíneos más finos, la circulación se ve fácilmente comprometida”, explica Santiago Muñoz, vocal del Ilustre Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana (ICOPCV).

Aunque a priori no deberías preocuparte si realizas un consumo moderado u ocasional, hay afecciones particularmente reseñables en aquellas personas que beben en exceso y de forma habitual. O, por cuantificarlo, "cuando se consumen más de 30 gramos de alcohol diarios en el caso de los hombres y más de 20 g en las mujeres”, señala el podólogo. Eso equivale a tres botellines de cerveza en el caso de los chicos y dos en el caso de las chicas. A su vez, añade el experto, “las personas con diabetes o vasculopatías tienen más riesgo de sufrir estos problemas en los pies”. Esto es lo que ese consumo excesivo puede hacerle a tus pies.

Hinchazón

El alcohol propicia la retención de líquidos en el cuerpo y esto ocasiona la hinchazón de pies y manos. En el caso de los pies, “el edema se acumula concretamente allí, al ser una extremidad y estar en la zona más abajo del cuerpo”, apunta el podólogo Santiago Muñoz. Esta hinchazón de pies, indica, se suele agravar en caso de haber problemas linfáticos.

Rozaduras 

Otra de las consecuencias de atiborrarse de alcohol es la deshidratación del organismo y de la piel. “Una de las zonas más afectadas por esto es precisamente la de los pies, ya de por sí con problemas de sequedad. Y esta falta de hidratación puede desembocar en afecciones como rozaduras, laceraciones o descamación de la piel, lo que puede ser peligroso en el caso de personas con otras patologías como la diabetes”, advierte Muñoz. Estas heridas se pueden complicar en el caso de pacientes con diabetes, como ya puso de manifiesto un estudio clásico del King's College Hospital (Reino Unido) en 1956.

Calambres

El podólogo nos cuenta que “el consumo en exceso de este tipo de bebidas también afecta negativamente a las fibras responsables de la conducción nerviosa, ya sea motora o sensitiva”. Por este motivo, tras la ingesta de alcohol, puede aparecer sensación de debilidad, calambres y dolor en pies y piernas.

Dolor de piernas 

Desde el Colegio de Podólogos de la Comunidad Valenciana también señalan que “la deshidratación producida por el alcohol aumenta el nivel de ácido láctico del cuerpo y, en consecuencia, se reducen los electrolitos en la sangre, provocando dolor en las piernas”. Esto sucede con mayor frecuencia si después de beber alcohol, pasamos varias horas tumbados.

Manchas en las plantas

Una de las señales que muestran que un hígado puede estar afectado por el consumo de alcohol es la aparición de marcas rojizas en las plantas. “Esto se debe a que ese órgano no elimina bien las toxinas, no absorbe los nutrientes y no metaboliza las grasas”, advierten desde el ICOPVC. Eso provoca que los capilares de la planta de los pies (y las palmas de las manos) se dilaten, origen, según este estudio de la Universidad de Pittburgh (EE UU) de lo que se conoce como eritema palmar. No es doloroso, pero sí un indicador de que algo en el hígado va mal.

Gota

Los expertos también alertan de que esta artritis, que provoca un gran dolor en la articulación del dedo gordo del pie. “Aparece como consecuencia de un incremento del ácido úrico en nuestro organismo debido a los excesos con el alcohol, el marisco o las carnes rojas”. Así pues, moderarse con la bebida puede ser, en el sentido literal, un buen paso.