Deporte y vida

BIENVENIDO 2017

Seamos realistas: estos son 7 propósitos de Año Nuevo que debes (y puedes) cumplir

Con el estreno del nuevo calendario siempre vienen a tu mente los mejores propósitos: adelgazar y dejar de fumar, dormir más, ir al gimnasio todos los días, ganar una maratón, reunirte con los amigos, aprender idiomas, viajar por el mundo… Pero casi siempre el listado de compromisos o las ‘New Year resolutions’ se queda en la mitad de la mitad. El quid del fracaso radica en enredarse con una agenda infinita de tareas que no llevan a nada. Recuerda, el secreto está en no sobrepasar un número excesivo de objetivos. Aquí van los esenciales.

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Bajar de peso: empieza por reconocer el error

Mantener un peso adecuado asegura vivir más y mejor. Nuestro cuerpo no está preparado cuando se sobrepasa el umbral de grasa extra, y las articulaciones y los órganos internos sufren, el metabolismo trabaja a toda máquina y el corazón ha de ponerse al límite para sobrellevar los kilos de más. “La clave pasa por reconocer que hemos hecho algo mal, entonces estaremos dando el primer paso para mejorar. Si uno mismo no es capaz de identificarlo, lo mejor es acudir a un profesional colegiado que pueda enseñarnos una rutina alimentaria saludable y compatible con nuestro estilo de vida”, indica la nutricionista y dietista María Astudillo.

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Dejar de fumar y de beber alcohol es posible

Una vez más, te prometes beber menos alcohol y dejar de fumar. Si titubeas a principios de año, recuerda el mensaje tajante de la OMS: consumo cero. “Si quieres antioxidantes, hay que olvidarse de la copita de vino. No hay nada mejor que una ración extra de frutas y verduras. Respecto al tabaco, en España más de 150 personas mueren al día por enfermedades relacionas con los cigarrillos. Solo uno de cada diez fumadores consigue dejarlo por sí mismo, por lo que se recomienda buscar la ayuda profesional, por ejemplo, en programas regulares en la Seguridad Social con neumólogos y psicólogos, que cada vez gozan de mayor popularidad dados sus buenos resultados”, explica Astudillo, creadora de la dieta ALEA.

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Realizar ejercicio físico: no pienses en ganar el maratón en febrero

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Socializar: más quedar y menos Twitter

Nadie discute que para la mayoría de las personas, las relaciones sociales representan una necesidad básica, pero con frecuencia acaban relegadas por el trabajo y la familia. “Muchas veces tratamos de compensarlo con sustitutos de baja calidad, como las redes sociales o los planes desenfrenados de fin de semana con la intención de ver a todo el mundo para acabar no habiendo pasado tiempo con nadie. Conviene recordar que las relaciones sociales ‘premium’ requieren una dedicación, si no exclusiva, al menos limitada a un número pequeño de personas a la vez, y una actitud adecuada como estar dispuesto a escuchar con interés y a revelar cosas de nosotros mismos, nuestras opiniones y sentimientos. Una investigación de varias universidades de Estados Unidos y Canadá asoció un mayor número de relaciones personales con un mejor funcionamiento de nuestro sistema inmunológico.

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Dormir mejor: libros y tabletas, fuera de la cama

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Evitar el estrés: desenchufa las preocupaciones

Admítelo, todos tenemos límites, tanto en las tareas que puedas hacer como en la presión que puedas soportar. “Cuando alguien está presionado o cargado en exceso, su rendimiento se deteriora, y a partir de un cierto punto, más esfuerzo no significa mejor resultado, con el riesgo en el largo plazo de desarrollar trastornos asociados al estrés, como la depresión o la hipertensión arterial. Hay que controlar la presión que soportamos y no asumir más tareas de las que efectivamente podemos hacer. Es fundamental aprender a decir no”, advierte Estupiñá.

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Mejorar el estado de ánimo: viaja, hazte voluntario o vuelve a las aulas

Si has acabado el año con el estado de ánimo algo bajo, la receta más sencilla está en la actividad. Lanzarse en proyectos que hagan experimentar emociones positivas, como viajar o apuntar a un curso o implicarse en una causa , son ingredientes de una vida satisfactoria. Pero no todas las actividades valen lo mismo, recuerda Estupiñá: “Hay tareas pasivas que nos plantean un reto nulo y una satisfacción muy escasa, como ver la televisión sin criterio o navegar en internet sin un interés definido, que nos apartan de cosas importantes. Lo mejor es buscar tareas que nos resulten atractivas y tratar de comprometernos expresamente con ellas, como mínimo anunciando nuestra intención a las personas que tenemos cerca. Pagar una cuota, hacernos responsables de una labor ante otras personas y hacer piña con los compañeros de actividad ayudan aún más”.

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