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Cinco trucos de respiración para pasar de ‘bueno’ a ‘excelente’ en la piscina

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Cinco trucos de respiración para pasar de ‘bueno’ a ‘excelente’ en la piscina

Chica practicando la respiración en la natación

Una técnica torpe conduce a la descoordinación y la fatiga. Pero con estas sencillas claves se puede corregir

¿Listo para lanzarte a la piscina y emular a Michael Phelps? Parece fácil; sin embargo, después de unos cuantos largos sientes que no puedes con tu alma y tienes que parar para recobrar el aliento. Puede que el problema no sea un braceo deficiente, sino una respiración defectuosa. El modo en que el aire entra y sale de tu cuerpo está mermando tu rendimiento. Aunque la teoría está clara (sacar la cabeza y tomar una gran bocanada de aire, que luego se expulsa bajo el agua), llevarla a la práctica no siempre resulta sencillo. Por eso te damos cinco claves para sentirte como pez en el agua:

1. Espacia las respiraciones

Una duda común entre aficionados a la natación tiene que ver con la frecuencia con la que debemos respirar. "Cuantas menos veces se respire, menos veces romperemos la posición hidrodinámica del cuerpo", afirma Moisés Gosalvez, director de la Escuela de Entrenadores de Natación de la Real Federación Española de Natación. Y eso tiene consecuencias en todo el ejercicio: descoordinación, peor avance y mayor gasto de energía. "Respirar en cada brazada lo único que provoca es que nos mareemos por tener que mover rápidamente la cabeza de un lado al otro. Vamos a tener una respiración superficial y poco eficiente, por lo que esta posibilidad está descartada, salvo en el estilo braza que el reglamento te obliga a respirar en cada brazada", añade José Luis Vaquero, vocal de natación adaptada de la Asociación Española de Técnicos de Natación.

2. Piensa que lo único que necesitas sacar es la boca

Sí, sacar la cabeza del agua elevándola es un movimiento instintivo, pero debemos evitarlo. Se trata de no realizar movimientos innecesarios que modifiquen la posición del cuerpo al nadar: “Cuanto más elevemos la cabeza más necesitaremos modificar el movimiento y posición de piernas. Debemos hacer un giro de cuello únicamente para respirar y tan solo hasta que la boca sale a la superficie. En crol el giro es longitudinal hasta sacar la boca sobre la superficie, y en mariposa y braza con extensión del cuello hasta que la boca sale fuera del agua”, aclara José Luis Vaquero.

3. Alterna ambos lados

En el estilo crol, eso de respirar solo por un lado lo dejaremos para un nivel de competición. “Debemos ser capaces de respirar por ambos lados, sobre todo en la fase de principiante, ya que vamos a posibilitar los movimientos del cuello, los brazos, trabajar la flexibilidad, la fuerza y la coordinación de la parte izquierda y derecha del cuerpo” explica Vaquero. Moisés Gosalvez coincide: “Con este tipo de respiración equilibraremos la acción del cuerpo y podemos minimizar problemas de descompensación de columna vertebral”.

4. Ten conciencia de tu cuerpo

No poder respirar nos impide tener tiempo para pensar en los movimientos que está realizando nuestro cuerpo, pero se trata de una de las claves que nos da José Luis Vaquero para mejorar la respiración: “Es importante visualizar cómo metemos las manos, la posición de los brazos en la tracción, como tenemos colocado el cuerpo y la cabeza. Tenemos que saber cuándo nuestro cuerpo está girando y cuando no, para saber el momento en el que hay que respirar y cómo hacerlo”.

5. Completa las respiraciones

Otro aspecto fundamental es realizar el ciclo completo respiratorio en cada fase: “La inspiración (por la boca) y la espiración (por boca, nariz o ambos) hay que realizarlas de forma completa, de manera que antes de realizar la siguiente inspiración, se haya expulsado todo el aire”, aconseja Moisés Gosalvez. Si tienes en cuenta estos consejos, la próxima vez que te tires a la piscina comprobarás cómo tu brazada se ha vuelto más fluida y efectiva.

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