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A PEDALES

10 cosas que los ciclistas querrían que los conductores supieran de ellos

La convivencia de coches y bicicletas en la calzada siempre ha sido complicada. Y a veces la mala fama de los ciclistas en ciudades y carreteras puede deberse a una cosa bastante simple: son incomprendidos. Distancias de seguridad, límites de velocidad, adelantamientos dudosos y desconocimiento de sus peculiaridades a la hora de circular han creado cierta intolerancia por parte de los conductores que se podría solucionar si estos se pusieran en el lugar de los que pedalean. Hay una decena de cosas que estos estarían encantados de explicarles.

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1. “Siempre llevamos las de perder”

En un accidente el ciclista siempre se llevará la peor parte. “El conductor de un vehículo se ve protegido por una estructura que ronda los mil kilos, llevando un cinturón de seguridad y airbags que se abrirán en caso de accidente”, explica Alfonso Triviño, asesor jurídico y representante de la Asociación Española de Organizaciones Ciclistas. “En cualquier contacto físico, un ciclista responde con su propio cuerpo, teniendo en cuenta que su transporte no pesa más de 20 kilos: tienen las de perder”, añade.

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2. “Somos humanos: también nos equivocamos”

Tienen mala fama por no respetar las normas de circulación, pero lo cierto es que según el Barómetro de la Bicicleta 2015 nueve de cada diez usuarios dicen respetarlas siempre cuando van en bicicleta. Según José Luis de Santos, Presidente de la Asociación Nacional de Ciclistas Profesionales, “los conductores tienen que ver a los ciclistas como personas, y como tales, con derecho a cometer fallos, faltas o también a equivocarse. Ningún usuario de la calzada es perfecto”.

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3. “La separación de metro y medio es por algo”

Según un estudio del Grupo de Investigación en Ingeniería de Carreteras (GIIC) de la Universidad Politécnica de Valencia, un tercio de los adelantamientos a ciclistas no respeta el metro y medio de distancia lateral entre la bicicleta y el espejo retrovisor del coche. “Ese metro y medio de distancia no es un capricho, sino una medida de seguridad que puede valer una vida”, señala de Santos.

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4. “Vamos más despacio: ¡paciencia!”

“Los coches tienen que vernos como un ocupante más de las vías de circulación. Aunque muchas veces lleguemos después a nuestro destino, no es motivo para perdernos el respeto”, opina José Luis De Santos. Desde hace dos años es perfectamente reconocido que el ciclista puede circular más lento que el resto de los vehículos. Igualmente, si las razones de seguridad así lo aconsejan pueden superar los 45 km por hora, dentro del límite de la vía.

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5. “Cédenos el paso a todo el grupo”

En las rotondas los grupos de ciclistas son un solo vehículo. “Seguro que a ninguno se le ocurriría entrar cuando un tráiler estuviese ya dentro, o si le cedes el paso a la cabeza de un autobús, esperas a que el autobús haya pasado por completo. Pues lo mismo debes hacer si te encuentras con un grupo de ciclistas”, explica Alfonso Triviño. Un grupo de ciclistas se considera una unidad móvil a efectos de prioridad de paso, siendo sancionable cortar al pelotón.

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6. “Para adelantarnos, puedes pisar la línea continua”

Has leído bien. Y tranquilo, no serás sancionado. Si te cruzas con un ciclista en una zona en la que está prohibido adelantar puedes ocupar parte o la totalidad del carril contrario siempre y cuando adelantes al ciclista a más de metro y medio. “Indudablemente vale más la pena pisar una línea en la calzada que a un ciclista”, afirma José Luis de Santos. Además, cuando sea el ciclista quien venga de frente en un adelantamiento, no pienses eso de “hay sitio de sobra”: es una de las mayores causas de accidentes en carretera.

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7. “A veces necesitamos salir del arcén”

En descensos en los que cogemos más velocidad, los ciclistas pueden abandonar el arcén y circular por el centro. “Para ellos y para la propia circulación será mucho más seguro. Es un peligro que a velocidades más altas el ciclista permanezca en el arcén ya que es un lugar muy estrecho que podría ser insuficiente, por ejemplo, a la hora de tomar una curva”, explica Triviño.

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8. “Si circulamos en paralelo, es por protegernos”

No se trata de fastidiar a la gente, sino de protegerse. Siempre que la visibilidad lo permita y no se formen aglomeraciones de tráfico pueden circular en paralelo, y si es necesario, emplear parte de la calzada para hacerlo. Como explica Alfonso Triviño, “se trata de una medida de protección, precisamente para que el conductor tenga que reducir la velocidad al aproximarse a los ciclistas para poder adelantarlos”. En el 80% de los accidentes el ciclista va en solitario; sin embargo, si circulan en grupo y van en paralelo, al vehículo que quiere adelantar se ve obligado a hacer una doble maniobra: de reducción de la velocidad y adelantar solo cuando sea posible.

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9. “Si tocas el claxon, me asustas”

Los conductores deben evitar el claxon a menos que sea absolutamente necesario, evitando así sobresaltos y posibles accidentes. “No pueden hacerse una idea de lo que asusta un toque de claxon justo antes de adelantarnos, y lo innecesario y peligroso que resulta”, dice José Luis de Santos. Es mejor esperar o tocar la bocina a una distancia razonable.

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10. “Las ráfagas de aire de tu coche nos desestabilizan”

“Hay una norma que la gente no conoce: hay que reducir la velocidad cuando hay un ciclista en las inmediaciones. Si el límite de la vía son 100 km por hora hay que reducir a 80 por el efecto sumidero que causa un coche a gran velocidad pasando a poca distancia de una bicicleta”, explica Alfonso Triviño. Si consideras que pasar al lado de una bicicleta es lo mismo que adelantar a una moto ten en cuenta un dato: una motocicleta pesa 200 kg, una bicicleta, 20.

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