Deporte y Vida

Estás leyendo

“Soy mujer ‘hetero’ y me enrollo con mujeres”

CUERPO A CUERPO

“Soy mujer ‘hetero’ y me enrollo con mujeres”

“Soy mujer ‘hetero’ y me enrollo con mujeres”

Fotograma 'Vicky, Cristina, Barcelona'

Un nuevo estudio científico lo confirma: la mujer heterosexual es más abierta que el hombre a tener relaciones con personas de su sexo. Incluso aporta una explicación histórica

La idea de que es más probable que dos mujeres heterosexuales tengan sexo entre ellas que dos hombres heterosexuales entre ellos está implantada en la mente de muchos. Ojo: no hablamos de bisexualidad, sino de la tópica imagen de dos amigas heterosexuales que se juntan y, entre risas…, una cosa lleva a la otra. Que la estampa sea una fantasía común entre el público masculino ha ayudado a consolidar el tópico. O no tan tópico: un estudio científico acaba de confirmar que, en efecto, es así. Y aporta una teoría a modo de explicación.

“Desde hace tiempo se sabe que la sexualidad de las mujeres es más flexible y maleable que la de los hombres”, apunta esta investigación publicada en la revista Biological Reviews, titulada Los posibles orígenes evolutivos de la fluidez sexual femenina humana, y dirigida por Satoshi Kanazawa, psicólogo evolucionista de la Escuela de Economía de Londres (Reino Unido). La fluidez sexual abarca cómo identificamos nuestras preferencias sexuales, nuestro comportamiento sexual real, los pensamientos y fantasías sexuales y las respuestas genitales y del cerebro a los estímulos sexuales.

"La sexualidad de las mujeres es más flexible y maleable que la de los hombres”

Investigación de la Escuela de Economía de Londres (Reino Unido)

Esa supuesta “flexibilidad” y “maleabilidad” sexual de las mujeres ya fue objeto de análisis por parte de Lisa Diamond, profesora de psicología en la Universidad de Utah (EEUU) en su libro La fluidez sexual: Entendimiento del amor y el deseo de las mujeres (2008). Diamond entrevistó a 100 mujeres sobre sus experiencias e identidades sexuales y concluyó que las etiquetas tradicionales no valen: en las féminas, el deseo sexual cambia según las circunstancias. Muchas de las protagonistas de su libro optaron por no etiquetar su identidad sexual como “lesbiana”, “bisexual” o “heterosexual”, o por cambiarla. Lo cual probaba, para esta psicóloga, que las mujeres son más flexibles que los hombres en lo que al concepto de orientación sexual se refiere.

Origen ancestral

La novedad del estudio de Kanazawa es que aporta el porqué. Según él, se trata de un mecanismo atávico. La fluidez sexual femenina humana ha evolucionado históricamente en el sentido de haber incorporado como “herramienta” el sexo esporádico lésbico “para reducir el conflicto y la tensión entre las diferentes esposas” que formaban parte de un matrimonio polígamo con un solo hombre.

Así, cuando se daba la poliginia en el pasado, el conflicto y la tensión eran inherentes a dicho régimen familiar. Kanawaza supone que el sexo ocasional entre las esposas rebajaba los problemas de convivencia, aumentado el éxito reproductivo de esas mujeres y fortaleciendo el vínculo entre ellas. Analizando estadísticas recientes, Kanawaza se ha percatado de que las mujeres que experimentan niveles más altos de fluidez sexual se casan antes y a la larga tienen más hijos. De lo cual deduce que dicha fluidez está relacionada con el instinto de supervivencia.

0 Comentarios

Mostrar

Te puede interesar