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Lo que la ropa de deporte puede hacerle a tu salud (si no te la quitas tras entrenar)

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Lo que la ropa de deporte puede hacerle a tu salud (si no te la quitas tras entrenar)

Hombre y mujer de espaldas con ropa de entrenar

A veces vamos tan pillados que la equipación del gimnasio o de correr, sudada, pasa sobre nuestra piel más tiempo del necesario. Craso error

La locura de horarios a la que estamos sometidos nos obliga más a menudo de lo que quisiéramos a salir del gimnasio sin cambiarnos. Y aunque la mayor parte de las veces estamos más preocupados por el aroma embriagador que podemos emanar que otra cosa, el verdadero problema que esconde una vestimenta de gimnasio sudada es bastante más serio. La doctora Paloma Cornejo Navarro, dermatóloga y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) nos explica que “el sudor es irritante y puede causar dermatitis o empeorar una dermatitis atópica preexistente”, pero nos recuerda que el principal problema de no cambiarse es que al tener una temperatura alta después de ejercitar, “el sudor o la ropa sudada se enfría y aumenta el riesgo de que cojamos un resfriado”. Otras infecciones que podemos pillar por no pasar bajo el chorro de agua incluyen las temidas infecciones genitales, pitiriasis versiocolor o el pie de atleta. El mecanismo que desencadena estas típicas “infecciones de gimnasio” es el mismo para casi todas: una peligrosa combinación de humedad y ambiente cálido. Revisamos algunas de ellas.

Acné quístico

¿Conoces esas protuberancias rojas, inflamadas, dolorosas y que aparecen en rostro, cuello y espalda a pesar de que tu pubertad ya pasó hace más de 150 años? Exacto, acné quístico. Cuando se nos obstruyen los poros (generalmente con células muertas) es posible que queden “atrapadas” bacterias que pueden provocar una infección profunda (y de ahí que la zona se inflame, enrojezca, etc…). Como puedes imaginar el sudor no aporta nada bueno a la situación y no limpiarse después de hacer ejercicio acaba contigo frente al espejo tomándote la justicia acnéica por tu mano y dejando tu piel peor de lo que estaba (si intentas apretar los quistes puedes propagar la infección). Además de una duchita también te pueden ayudar los complementos antioxidantes con N-acetilcisteína y silimarina: un estudio publicado en el Journal of Clinical & Experimental Dermatology Research indica que después de tomar estos suplementos durante ocho semanas las lesiones de acné mejoran un 50%. La doctora Cornejo también nos alerta de la foliculitis causada por la levadura Pityrosporum ovale que es una infección similar al acné y que “crece en exceso en ambientes muy húmedos”.

Pie de atleta

Se trata de una infección por hongos muy común que se inicia típicamente en personas cuyos pies han estado sudados y confinados en sus zapatos o no se han secado bien después de una ducha; “esa zona se mantiene continuamente macerada y los hongos campan a sus anchas”, explica la doctora Cornejo. Los síntomas del pie de atleta incluyen grietas en el pie o dedos del pie y una erupción escamosa que generalmente causa picazón y ardor. Es bastante contagioso y suele propagarse a través de suelos, toallas y ropa. Vamos, que el gimnasio es su paraíso terrenal. Prevenirlo no es muy difícil, según las recomendaciones de la Clínica Mayo podemos evitar contraer esta patología llevando un calzado con buena ventilación, cambiando los calcetines por lo menos dos veces al día y utilizando chanclas en la piscina. Si para ti es demasiado tarde y ya lo estás padeciendo, entonces la fitoterapia podría tener la respuesta a tu problema: en este estudio publicado en el Australasian Journal of Dermatology se ha demostrado que la aplicación tópica de cremas con al menos un 25% de aceite de árbol del té (un aceite esencial con propiedades naturales antifúngicas y antimicrobianas) mejora significativamente el pie de atleta.

Candidiasis vaginal

Esta infección provocada por el hongo Candida albicans es súper normal y la mayoría de mujeres la sufrirán por lo menos una vez en su vida. Se produce cuando este microorganismo que vive naturalmente en la vagina, boca, tubo digestivo y piel se multiplica más de lo normal. De entre los múltiples factores que pueden activar esta infección el uso de ropa sudada durante mucho tiempo es uno de ellos ya que se crea un ambiente perfecto para la proliferación de este hongo. Como es lógico no cambiarse el bañador o utilizar ropa muy ceñida, ropa interior sintética o cualquier otro material que haga que nos sude la entrepierna tampoco ayuda. Ojo, aunque no es una infección de transmisión sexual, algunos hombres pueden presentar erupción y prurito después del coito con una pareja infectada. Para prevenir la candidiasis la doctora Cornejo nos recomienda “una higiene suave, una ropa que transpire y dormir sin ropa interior”. Otro manera de prevenir una candidiasis podría ser con la toma de probióticos, especialmente el L. acidophilus, L. rhamnosus GR-1 y L. fermentum RC-14, ya que parecen disminuir las probabilidades de contraerla.

Pitiriasis versicolor

Malassezzia furfur es un una levadura que está de modo natural en nuestra piel pero el calor, la humedad y la predisposición genética pueden aumentar su desarrollo, entre otras causas. ¿Las consecuencias? Máculas irregulares de un color rosado marrón pero que en verano, con las exposición solar, se pueden volver blancas y que generalmente aparecen en espalda y hombros. Como cualquier otra micosis la pitiriasis versicolor se puede prevenir hasta cierto punto pero en lo que coinciden todos los especialistas es que el sudor, el sebo y las altas temperaturas no ayudan a evitarla de ninguna de las maneras. Según la Academia Americana de Dermatología, además del tratamiento farmacológico puede ayudar a su curación y prevención utilizar cosmética no comedogénica ni que tampoco contenga aceites y evitar utilizar ropa ajustada (especialmente prevalente en el gimnasio). Por cierto, no es contagiosa.

Erosiones 

Se producen cuando hay una presión y/o roce prolongado en la piel. En el caso de las úlceras debajo de las mamas el uso de un sujetador inadecuado durante la practica de ejercicio puede provocar un roce constante que vaya irritando progresivamente la piel. Otra causa que puede provocar un eccema de contacto es “el níquel que lleva el cierre del sujetador” cuenta la doctora Cornejo. Lejos de mejorar la situación el sudor la puede empeorar y tanto el sujetador inadecuado como el sudor sin secar pueden acabar en un doloroso desenlace. Y hablando de sujetadores inadecuados, según un grupo de investigación de la Universidad de Portsmouth, en Reino Unido, para hacer ejercicio y evitar este tipo de lesiones lo mejor es utilizar sujetadores deportivos de compresión en caso de tener pechos pequeños y sujetadores de encapsulación en caso de pechos grandes. Otras lesiones similares se producen en “ciclistas, runners o deportistas de deportes acuáticos por roce con mallas húmedas en los pezones y en la cara interna de los muslos”, relata la dermatóloga.

En síntesis, después del gym pasa por la ducha, no hay excusas que valgan. “Lo más importante es quitarse la ropa inmediatamente, ducharse con agua tibia y un jabón sin detergente, aclararse bien y secarse aún mejor”, concluye la doctora Paloma Cornejo. Si a pesar de tomar precauciones aparece cualquiera de estas afecciones lo único que surtirá efectos será un tratamiento prescrito por un médico.

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