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Sí, la ducha también sirve para esto (y no digas que no lo sabías)

DE MENTE

Sí, la ducha también sirve para esto (y no digas que no lo sabías)

Sí, la ducha también sirve para esto (y no digas que no lo sabías)

A menudo nuestras mejores ideas surgen bajo el chorro de agua. ¿Por qué nuestro cerebro se dispara en esta y otras situaciones insospechadas?

¿Cuándo fue la última vez que te pasó? Estabas en la ducha y de pronto surgió como de la nada: una idea genial, o mejor dicho, la idea. Quien dice la ducha dice en la cama, a punto de dormir. La creatividad parece tener sus propios canales de activación, que no siempre coinciden con el momento en el que estamos sentados a nuestra mesa de trabajo.

Sin duda olvidarás más de la mitad de los brotes creativos que te surgen a mitad de una extraña noche de insomnio o cuando te lavas los dientes buscándote entre el vaho del espejo. Se trata del cerebro haciendo su trabajo y activando ciertos neurotransmisores. Lo mejor que podemos hacer es entenderlo para conseguir aumentar esos momentos de estimulación creativa. Existen diferentes explicaciones neurocientíficas de este habitual y extraordinario fenómeno:

Pura química cerebral

La respuesta parece estar fundamentalmente en la dopamina, un neurotransmisor cerebral que participa en los centros de placer y recompensa del cerebro. Conocida por su lado más hedonista, hasta el punto de ser una de las hormonas "de la felicidad", afecta a nuestro estado de ánimo dotándonos de motivación, pero además, tiene mucho que ver con la creatividad y las ideas prolíficas. Y actividades como el ejercicio, escuchar música o una ducha agradable contribuyen a incrementar el flujo de dopamina.

Un equipo de investigadores del Karolinska Institutet de Estocolmo (Suecia) descubrió que, a menor densidad de uno de los receptores de la dopamina en el tálamo (el D2), se producía un menor filtro y censura en la información en su camino hacia el córtex cerebral, permitiendo el desarrollo de la creatividad.

Estar en modo automático

Aunque tenga muy mala fama, la rutina es buena para la salud: nos da seguridad e incluso nos permite relajarnos hasta entrar en una especie de modo automático similar al estado que produce nuestra mente al meditar. Este conjunto de sensaciones positivas que mantenemos bajo la ducha, por ejemplo, favorecen la asociación libre y la integración de pensamientos creativos. Lo explicó John Kounios de la Universidad de Drexel (EEUU) en un artículo titulado El momento ¡ajá!

Al relajarnos, emerge el inconsciente

El profesor de neuropsicología Barry Gordon, de la Johns Hopkins Universty (EEUU), afirma en un artículo publicado en la revista Scientific American que los pensamientos intrusivos antes de dormir surgen porque, al relajarnos, no desconectamos totalmente, “y posiblemente estos precursores cognitivos han estado ahí durante el día” aunque no nos hayamos apercibido, ya que nuestra capacidad de traer pensamientos al plano consciente es limitada.

Cuestión de receptividad

Si además los momentos previos al sueño vienen acompañados de una cerveza, las ideas pueden empezar a fluir de forma sorprendente. Sin abusar, porque la evidencia científica obtenida por la doctora Jennifer Wiley de la Universidad de Illinois en Chicago (EEUU) habla de un par de cervezas o vasos de vino: una tasa de alcohol de hasta 0,075% sirve para responder con más brillantez y acierto a algunos problemas o acertijos. La mejora se presenta solo en cuestiones de creatividad, porque, según advierte, se pierde capacidad de memoria y atención. Parece tener que ver, una vez más, con dejar entrar más estímulos perceptivos inesperados que pueden llevarnos a la solución de algún problema. Eso sí: está más que comprobado empíricamente que durante la resaca del día siguiente el grifo de las ideas se cierra de golpe.

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