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¿Mejor solo que mal acompañado? Los 7 tipos de compañeros de 'running' más odiosos

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¿Mejor solo que mal acompañado? Los 7 tipos de compañeros de 'running' más odiosos

¿Mejor solo que mal acompañado? Los 7 tipos de compañeros de 'running' más odiosos

Getty Images

Dar zancadas en solitario puede ser aburrido, pero juntarse con determinados corredores puede llegar a ser desesperante: minan la moral y merman tus objetivos. Estos son los que debes evitar

Calzarte las zapatillas y salir a correr es muy bueno, sí, pero si lo haces en compañía es aún mejor. Según un estudio de la Universidad de Princeton (EEUU), una experiencia beneficiosa como el running puede, en ausencia de interacción social, "ejercer una influencia potencialmente perjudicial en el cerebro”; practicarlo en solitario, añade, “puede retrasar tanto la mejora de la plasticidad por el ejercicio físico como exacerbar las consecuencias de estímulos estresantes”. Pero, ojo, hay compañeros y compañeros. ¿Con quién no debemos correr por mucho que se empeñe? ¿Te puede lastrar tener un mal camarada? Aquí tienes una lista de aquellos de los que debes alejarte.

El hipocondríaco

“Me duele el pie, ¿crees que lo tengo roto? No puedo respirar, ¿tendré algo en los pulmones? Creo que me voy a desmayar…”

Estas frases te pueden resultar familiares si corres cerca de un hipocondríaco. Atletas profesionales también los sufren cuando realizan sus entrenamientos diarios (muchas veces ruedan en grupo) y saben de su influencia perniciosa. Jesús España, excampeón de España de 3.000 y 5.000 metros, intenta evitarlos: “Es un desgaste continuo. Mejor tenerlos lejos”. Sebas Martos, campeón absoluto de España de 3.000 metros obstáculos, tampoco quiere acercarse a ellos: “Los odio, me he cruzado con personas de ‘no, no y no’ y eso me molesta, me pone de mal humor”. Tanto que pueden ser dañinos psicológicamente, es decir: su negatividad se contagia. “Si el discurso es intenso o frecuente, empieza a ser perjudicial. Una persona aprensiva puede convertirse en hipocondríaco”, añade la psicóloga sanitaria Elisa Sánchez, del gabinete de coaching Idein (Madrid), que aconseja “acotar el tiempo que les escuchas, avisarle que le dedicas solo dos minutos y después conversar sobre otro tema”.

El ‘batallitas’

“Recuerdo que un día salí a correr y caía el diluvio universal…”

La capacidad de mantener una conversación con tu pareja de running es un indicador de que no nos estamos pasando con el esfuerzo. “El ritmo recomendable es el que permite hablar con el que está al lado; en el momento en que no puedes hacerlo puede significar que estás superando los niveles aeróbicos recomendables. En tal caso, hay que levantar el pie del acelerador”, avisa Marcos Antonio Maynar, profesor de Ciencias del Deporte de la Universidad de Extremadura.

Pero, claro, esto es un poco como Twitter: hay un límite de caracteres. “A mí me entretiene, pero eso sí, sin llegar a cargarme. Si eso pasa, aprieto más en el entreno para que no puedan hablar”, dice Roberto Aláiz, especialista en 5.000 metros lisos. Desde el punto de vista psicológico los compañeros egocéntricos tienen sus pros y sus contras, argumenta la psicóloga Sánchez: “Lo ideal sería mantener una conversación agradable mientras practicamos deporte, que nos ayude a mantener el ritmo de la respiración y nos entretenga para que el trayecto se haga más ameno. Pero alguien egoísta que solo habla de sí mismo puede resultar agobiante, pesado y terminar desmotivándonos”.

El pregonero del GPS

“Distancia recorrida: 6 km 450 metros en 32 minutos y 20 segundos. ¡Solo nos quedan 3 minutos 17 segundos para los 6 kilómetros 480 metros!”

Las personas que tienen un control milimétrico de la distancia y el tiempo también pueden llegar a ser contraproducentes. “El obcecarse con algo nunca es bueno, el entrenamiento no es una obsesión”, es la voz de la experiencia de Martín Fiz. Según Jesús España, “hay que disfrutar y no obsesionarse en exceso ni con el cronómetro ni con la distancia”.

El adicto al ‘selfi’

“Un momento, que subo la foto a Instagram. Espera, que le pongo este filtro y el hashtag…”

Esos que están más pendientes de los “me gusta” que de entrenar, esos que están enganchados al móvil, desconcentran. “Si se corre, se corre, ya habrá tiempo para eso al acabar”, opina Jesús España. “Son molestos, no se puede estar pendiente de las redes siempre. Corres porque te gusta, no para que los demás lo vean”, sentencia Roberto Aláiz. El estar mostrando tu vida continuamente y ser tan dependiente de móvil es, según Elisa Sánchez, propio de “una persona narcisista o con gran dependencia de la opinión y aprobación ajena, necesita mostrar y contar lo que hace a través de las redes sociales”.

El competitivo

Siempre quiere correr más y mejor que tú

Según la psicóloga de Idein, la competitividad es adecuada hasta cierto punto. “Puede ser muy sana, siempre y cuando nos planteemos retos, y si son conjuntos, mejor. No es sano cuando se convierte en presión, en exigencias, o cuando lo enfocamos en el sentido de ganar a nuestros compañeros”. Y en una sesión de running con amigos no hay reparto de medallas, que sepamos. Abel Antón prefiere dejar estos piques para las pruebas oficiales: “Cuando hay que ir por delante es en la competición”. “El entrenamiento nunca debe de ser competitivo, para eso está la competición”, añade Martín Fiz. Sin embargo, para los profesionales en activo la competición va en los genes y los competitivos son una motivación, afirma Roberto Aláiz: “En rodajes largos suelo estimularme más, nunca dejo que me ganen”.

El tardón

“Perdón, pero es que el perro se ha comido los cordones de mis zapatillas…”

Mirar el reloj y ver que pasan los minutos y tu colega no llega… Si no es agradable en una cita, tampoco en el entrenamiento. Depender de un compañero impuntual puede reducir el tiempo que queremos dedicar al ejercicio. Martos pone una barrera: “A partir de 10 minutos ya molesta bastante”. Roberto cree que es una falta de respeto hacia el compañero: “Hay que ser puntual porque si no ya empiezas el entrenamiento de mal humor”.

El animador social

“Chicos, ¿paramos ya y nos tomamos una cañitas?

Tampoco te ayudarán a rendir más. “Son personas que no suelen disfrutar del momento presente, que están más centradas en preparar las actividades que en disfrutarlas cuando las realizan. No son una compañía motivadora”, argumenta la psicóloga Elisa Sánchez. “Es muy malo, hay que tratar de pensar más en tus objetivos deportivos”, aconseja Abel Antón. Para Jesús España, “es el peor de los compañeros: si no te gusta, no corras”.

 

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